¿Por qué a Dalí no le gustaba desperdiciar su semen?

Viernes, 14 de julio de 2017 13:18

|Rodrigo Ayala

 

Las acciones de Salvador Dalí eran tan desconcertantes y extrañas como sus pinturas, sus gestos y su bigote. Un reflejo de ello el relato de Robert Descharnes en “Dalí, l’héritage infernal” –uno de los tantos libros sobre él, que todo loco debe leer–. Según Descharnes, el pintor disfrutaba masturbarse mientras contemplaba la sodomización de una jovencita. Después de que el pintor eyaculaba, la “ginestas”, como se refería a la joven, tenía que recoger el semen de Dalí con una cuchara de oro y depositarlo en una bolsa de tripa de camello. No es el único hecho relacionado al semen con el que cuenta en su haber…

Con su padre tenía una relación de franco odio. Para romper todo vínculo con él, Dalí le mandó una carta en la que decía: «No te debo nada». Junto con este claro mensaje, una mancha de semen adornaba la hoja.

Otras fuentes dicen que le dio a su padre un condón con su semen. Dalí se refería a la masturbación como “el placer solitario más dulce que la miel”, y algunos mencionan, era una práctica que llegaba a ejercer hasta cuatro veces al día.

A lo largo de sus años como pintor, elaboró diversas obras con alusiones al semen y la masturbación. Decía que su pincel era como su pene y la pintura, su semen. De este gusto nacieron obras emblemáticas como “El gran masturbador”.

A pesar de ello, ¿por qué decimos que no le gustaba desperdiciar su semen? O mejor dicho, ¿de qué manera no le gustaba desperdiciarlo? Dalí jamás tuvo inquietudes paternales, siendo muy claro al respecto: «No me interesa que haya seres que lleven mi apellido; los hijos de los genios son idiotas».

Así es como se responde a la pregunta planteada: al genio español no le gustaba descargar sus simiente ni en Gala ni en otra mujer para no engendrar niños: «En los niños se advierte una suerte de inteligencia perfectamente monstruosa y aberrante. Me gustan los idiotas talluditos, pero me perturba prodigiosamente tener que soportar el espectáculo de esos pedazos de carne sana y que no debiera serlo».

Incluso era dueño de manías sexuales que se han vuelto célebres. Alentaba a Gala a llevar amantes a su hogar para presenciar cómo mantenía relaciones sexuales con ellos mientras Dalí se masturbaba. Dijo a su amigo Edward James: «Dejo que Gala tome amantes cuando quiera. Yo la ayudó porque eso me excita». Cada miércoles organizaban lo que llamaban “cabarets sexuales”, una especie de orgías en las que Gala pasaba de hombre en hombre bajo la atenta y excitada mirada de Dalí. Con el paso de los años, Gala tomaba amantes más jóvenes a los que recompensaba con regalos costosos que el propio Dalí tenía que pagar.

Fiel a su actitud provocadora seguía escupiendo sentencias en contra de toda descendencia: «No tenemos hijos. Y no me arrepiento. No me interesa que haya seres que lleven mi apellido. No quiero transmitir a Dalí. Quiero que todo acabe conmigo», confesó. El ego del español era tan grande que no quería perpetuarse, deseaba ser él y nadie más quien viviera de su gloria y la leyenda que se dedicó a construir a lo largo de su vida. Su legado es su arte, las locuras que sobre él se cuentan y las miles y miles de páginas que se han escrito en torno a su figura; las miles de fotografías que dejan fe de un ser extraño que genialmente reintentó el surrealismo y que afirmaba que él era el surrealismo.

Sin embargo, puede que el maestro, después de todo, haya incumplido sus palabras y vertido su semen en el interior de otra mujer que no fue Gala, su esposa y musa: recientemente se ha establecido una demanda de paternidad en su contra de parte de la ciudadana española Pilar Abel Martínez, nacida en Figueres en 1956, Pilar afirma ser hija biológica del pintor.

Según la versión del periodista Andrés Guerra, la madre de Pilar Abel Martínez, Antonia Martínez de Haro, conoció a Salvador Dalí cuando ella tenía 25 años y el pintor ya era una figura a nivel internacional. Cuando resultó embarazada se alejaron y Antonia buscó a un marido que le diera sus apellidos a su hija Pilar. La herencia de Dalí ha quedado en manos del estado español. Se dice que en caso de que Pilar Abel Martínez gane esta demanda, recibiría una fortuna cercana a los 300 millones de euros.

Antonia Martínez de Haro no fue la única amante de Dalí. Cuando el artista contaba 61 años tuvo un romance con al excantante Amanda Lear de 18 años en aquella época (1965).

El próximo 20 de julio de 2017 se extraerá material biológico del cuerpo de Dalí, sepultado en el Teatro-Museo Dalí de Figueres, tras su fallecimiento el 23 de enero de 1989 para ser enviados después al Instituto de Toxicología. ¿Puede Dalí finalmente haya desperdiciado semen con éxito?

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La historia que acabas de leer se relaciona con los 5 secretos depravados y sádicos de Salvador Dalí a lo que también se le suman las obras más controversiales del pintor.

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Fuentes

La Vanguardia
El Español 
Opera Mundi

REFERENCIAS:
Rodrigo Ayala

Rodrigo Ayala


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