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¿Qué significan las partes del cuerpo según el arte cristiano?

23 de abril de 2018

Andrea Fischer

Te explicamos qué quiere decir cada parte del cuerpo según la iconografía cristiana...

Para el entendimiento cristiano, el cuerpo siempre representa un obstáculo para la observación de Dios. En una revisión arqueológica de esta problemática, se puede rastrear incluso la concepción platónica de cómo la instancia material del ser humano —a saber, su parte más visceral— corrompe la capacidad racional de ver la Verdad, que se resignifica desde la óptica cristiana como un obstáculo para tener una experiencia plena de la divinidad, del Absoluto. Es sólo a través de la oración —que Platón entendería como el estudio, el cultivo de la Razón— que puede alcanzarse este tipo de experiencia de lo sublime, puesto que la parte carnal del ser humano lo distrae con los sentidos, tan animales, tan primitivos, tan fuera de la búsqueda racional.


En este sentido, la representación de las figuras bíblicas siempre ha resultado, a lo menos, controversial. Particularmente aquellas de Jesús, y en menor grado las de sus discípulos y amigos más cercanos. Concilios, tratados filosóficos y políticos, debates eruditos, bulas papales, ríos de tinta no han sido suficientes para solventar los radicalismos religiosos que este tipo de asuntos despiertan en las instituciones religiosas, que además se permean a la población creyente y generan gran mezquindad dentro del mundo de la fe —y revelan mucho de las dinámicas del tejido social a partir de la religión—. Es cierto: los debates ontológicos no se quedaron en el ámbito sólo eclesiástico-erudito, sino en un verdadero conflicto social que llevó incluso a la caída de grandes imperios, y a la división política de Europa como la conocemos. 


Sin embargo, después de revoluciones iconoclastas y demás formalismos para acordar un punto común en términos de representación plástica, a lo largo de la Historia del Arte se llegaron a cánones que marcaban el territorio de lo aceptable en términos de qué sí se podía representar con respecto a Jesús y otras figuras bíblicas, y lo más importante, cómo. De esto que el cuerpo se haya convertido en un medio para representar ideales, valores y cánones artísticos, que reflejan las inquietudes y parámetros que la Iglesia imponía sobre la creación artística de ciertos momentos de la plástica. Más aún, en el caso particular de la cosmovisión cristiana de Occidente, como un medio —o una excusa— para simbolizar los patrones de comportamiento y los distintos puntos pecaminosos del cuerpo, a través de los cuales el ser humano podía perder el buen camino. Por eso, te presentamos los más fundamentales:


Cabeza



De acuerdo a la concepción grecolatina, la cabeza se entiende como el punto máximo de la Razón. Eso se traduce en la iconografía cristiana como el lugar donde reside la conexión real con Dios, así como el punto de discernimiento moral en el que el ser humano toma decisiones sobre qué camino tomar: ahí en el que las pasiones del cuerpo pueden anularse a través de la fe. De la misma manera, se le entiende como el asentamiento de la sabiduría y el conocimiento —es por esto que muchas veces el halo, que denota iluminación, va alrededor del cráneo—. De esto que a Jesús se le considere la cabeza de la Iglesia, y de él dependan las demás partes del cuerpo de la institución religiosa.



Cabello



Se tiene una gran diversidad de significados atribuidos al cabello. Así como puede simbolizar la fuerza masculina —como es evidente en la figura de Sanzón, por ejemplo—, en el otro extremo también representa la lujuria y la pasión carnal, como en el caso de María Magdalena, quien siempre lo lleva suelto, largo y de un color rojizo que domina sobre la expresión de su rostro. Esto en la parte de atributos físicos. El cabello también es sintomático del estado civil de las mujeres: si lo llevan descubierto y sin amarrar, quiere decir que se trata de una mujer que no se ha casado —y que, tradicionalmente, es virgen—, mientras que si lo lleva velado está ya comprometida o casada.



Ojos



Para la iconografía cristiana, los ojos resultan como un atributo fundamental en la representación del ser humano. Se trata del vínculo evidente entre el mundo terrenal y el estrato espiritual de la persona representada: ahí por donde entra la luz hacia la oscuridad del interior. Es por esto que muchas de las representaciones de santos en éxtasis ganen peso con los ojos. La calidad expresiva de la mirada es un aspecto fundamental, puesto que en los ojos está evidenciada la experiencia del Absoluto que los iluminados tienen: la experiencia de la conexión directa con Dios.



Manos


En los mortales


La representación de las manos tiene que ver con la inspiración creativa que Dios da a los seres humanos. No sólo en términos de hacer cosas desde cero, sino en el ámbito del trabajo: es a través de las manos que podemos traer al mundo físico eso que acontece y se origina en la inteligencia, pero también los instrumentos naturales de supervivencia característicos de nuestra especie. En este sentido, las manos tienen una doble función en la iconografía cristiana: la más práctica, aquella que atiene a resolver las necesidades básicas del ser humano; la ontológica, esa de hacer manifiesto aquello que Dios inspira en la mente para traerlo al mundo terrenal.



En Dios


La representación de las manos de Dios ha traído, una vez más, controversia en el arte sacro. En primer lugar, por un tema epistemológico: ¿cómo representar a Dios con características humanas que degradarían su figura divina? Al día de hoy, la discusión permanece irresoluta, pero si se ha sabido manejar en términos plásticos a través del establecimiento de cánones estéticos. De esto se desprenden las siguientes categorías:


1. Mano de Dios: identificable casi siempre como emergiendo de las Alturas —sin rostro—, extendiéndose hacia la Tierra y con las Escrituras emanando de ellas —nótese en la imagen la manita que emerge del cielo, casi imperceptible—.



2. Manos de Jesús: que en principio siempre tienen la intención de bendecir, pero que tienen sutilezas fácilmente identificables:


(a) Si se señaliza con un dedo levantado y los demás envuelven la palma de la mano, en la iconografía ortodoxa representa el nombre mismo de Jesús en griego: IHCOYC.



(b) Si hay dos dedos levantados, así como una bendición, también simboliza la doble naturaleza del Hijo de Dios: divino y terreno en una misma instancia.



(c) Si hay sólo un dedo arriba se trata sencillamente del gesto de Jesús predicando o hablando, ya sea a una audiencia mayor o a un personaje en específico.




Pies


Los pies tienen que ver con el suelo que se pisa. Si el personaje va calzado, quiere decir que está en contacto con la tierra, que simboliza humildad y trabajo arduo; sin embargo, si está descalzo se asocia a que está pisando un terreno santo o que está en presencia de Dios. Los pies son los que caminan el buen sendero, que simboliza el tipo de vida que se lleve en la Tierra, que decidirá si la persona alcanzará el Paraíso o no. 



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¿Conoces qué es el Risus Paschalis? Se trata del ritual cristiano de orgías y masturbación dentro de la iglesia en semana santa...



TAGS: Religión Arte clásico Historia del arte
REFERENCIAS: What do the parts of the human body symbolize in Christian art? ¿Qué significan los gestos de las manos en los iconos?

Andrea Fischer


Colaboradora

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