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Raúl Anguiano: el pintor de la vida popular en México

9 de marzo de 2018

Rodrigo Ayala Cárdenas

Anguiano, al igual que artistas como el escritor Juan Rulfo, se centró en la mística del México polvoriento, caluroso y de pies descalzos vistiendo ropas de manta.



A partir de este momento, al pensar en México también lo harás en Raúl Anguiano, el pintor nacido en Guadalajara que retrató el verdadero rostro de esta nación. Anguiano sentía una completa fascinación por el México rural, sus pueblos, su gente vistiendo ropas típicas y por las costumbres que los definían. Quería colocar a este territorio en sus lienzos sin adornos y con total veracidad.


Desde los cuatro o cinco años de edad, Anguiano comenzó a sentir una inclinación muy marcada por el dibujo: plasmaba lo que veía, los ranchos, las calles y sus personajes más emblemáticos. El pintor mismo dijo sobre su arte cuando era ya un artista consumado: «Toda mi obra está enraizada en la tierra y cultura que me formó. Mi obra es nacional, no nacionalista, porque no soy chovinista ni anti de ningún tipo».



Su obra a menudo se coloca dentro de la segunda generación de muralistas mexicanos como González Camarena y Juan O'Gorman. En ella vemos los ya mencionados sectores del México rural pero también de esas otras partes más oscuras del país: los cabarets, los barrios bravos y las plazas atestadas de gente en sus ratos de esparcimiento. Asimismo, por su pincel pasó una buena parte de la filosofía de la clase trabajadora con sus huelgas y movimientos sociales.


Anguiano, al igual que artistas como el escritor Juan Rulfo, se centró en la mística del México polvoriento, caluroso y de pies descalzos vistiendo ropas de manta. En su pintura se respira el aroma de lo típico y de la identidad de una nación que ha combinado diferentes tradiciones para crear una personalidad llena de variantes.



En una entrevista concedida a la revista Proceso, Anguiano definió su interés por los temas sociales y culturales de México de la siguiente manera: «En fin, he pintado a los huicholes, los lacandones, los mayas, los chamulas; a las mujeres bellas, mestizas, indias, blancas o azules; he pintado mis viajes al extranjero, he exhibido en varios países, he viajado mucho estudiando a los grandes maestros del pasado pues han influido también en mi pintura, he tenido esas influencias que he ido incorporando a mi trabajo. Sin demagogias, yo considero que mi obra es una aportación a la cultura mexicana y al desarrollo de la Escuela Mexicana de Pintura».



Anguiano no sólo ha pasado a la historia por su labor pictórica sino por ser parte de algunos de los acontecimientos culturales e históricos más relevantes de México. En 1949 fue parte de la primera expedición a Bonampak, en la selva Lacandona de Chiapas. Su diario de viaje y sus pinturas son casi el único testimonio que existe de dicha travesía, en la que falleció el descubridor de la ciudad maya: Carlos Frey.



Para conseguir un estilo pictórico reconocible y geométricamente preciso, reconoció la gran influencia que sobre él ejerció el gran pintor francés Paul Cézanne, de quien asimiló no tanto su estilo sino la adecuada colocación de cada elemento, como si fuera un gran rompecabezas, hasta formar una imagen completa.



Su concienzudo estudio de este artista, pero sobre todo su altísima capacidad de observación, lo llevaron a realizar célebres pinturas como la que quizá sea la más reconocida de toda su carrera: La espina, la cual resultó de una escena ocurrida en la ya mencionada expedición a Bonampak: «A la vieja María se le clavó una espina en un pie; me pide mi navaja y con la punta la extrae; a pesar de que le sangra el pie, se incorpora y sigue caminando», declaró el artista en su diario.


El movimiento surrealista también fue una notable inspiración para él, pues el propio Anguiano señaló que «respondo a los estímulos bellos y en ocasiones a mi mundo onírico. Una buena parte de mi obra está basada en sueños. Muchas veces sigo pintando durante el sueño y al despertar plasmo lo que soñé. En ese sentido me influyó el movimiento surrealista, el arte onírico de todos los tiempos y el arte mexicano, sobre todo el arte azteca».



Todo ello formó el estilo Anguiano, el cual le ha dado la vuelta al mundo como una estampa de lo real acerca de México en sus partes más visibles pero también en las más íntimas. Esta nación fue también pintada por las manos y mentes de Siqueiros, Rivera y Orozco, tres de los grandes muralistas mexicanos de todos los tiempos; sin embargo, la parte más sensible y palpable corresponde al arte de Raúl Anguiano, quien no profundizó tanto en lo simbólico sino que fue directamente a la realidad social.

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Este muralista y pintor mexicano, que se encuentra entre los más destacados, le dio visibilidad a la realidad mexicana no de una manera cruda sino sutilmente real, gracias a su estilo académico. Es gracias a muralistas de la talla de Anguiano que las técnicas del muralismo son una muestra de su grandeza.


TAGS: Grandes artistas Pintura Artistas mexicanos
REFERENCIAS: Proceso GOB

Rodrigo Ayala Cárdenas


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