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Rivera vs Siqueiros. ¿Quién fue el verdadero hijo de la Revolución?

Arte Rivera vs Siqueiros. ¿Quién fue el verdadero hijo de la Revolución?


"La historia de México es la del hombre que busca su filiación, su origen. Sucesivamente afrancesado, hispanista, indigenista, "pocho", cruza la historia como un cometa de jade, que de vez en cuando relampaguea. En su excéntrica carrera ¿qué persigue? Va tras su catástrofe: quiere volver a ser sol, volver al centro de la vida de donde un día —¿en la Conquista o en la Independencia?— fue desprendido. (..) hemos sido arrancados del Todo y una ardiente búsqueda: una fuga y un regreso, tentativa por restablecer los lazos que nos unían a la creación. (…) El hombre, me parece, no está en la historia: es historia".
–Octavio Paz, "El laberinto de la soledad".


Octavio Paz aseguraba que la Revolución mexicana podía entenderse mejor a través de los ojos de los muralistas mexicanos. Esta revolución inauguró el siglo, por lo cual marcó un precedente para los movimientos revolucionarios no sólo de América Latina, sino del mundo. Las representaciones artísticas de este movimiento, mostraron al mundo este proceso con su carga simbólica e identitaria.

El muralismo mexicano fue parte del movimiento indigenista que reivindicó la recuperación de tradiciones, costumbres e historia del México prehispánico. Fue a la vez un proyecto pedagógico inspirado en la filosofía de Vasconcelos, quien construyó todo un proyecto educativo a cargo de la Secretaría de Educación Pública e involucró una visión de educación popular. Acorde a ese proyecto, dio apoyo al Dr Atl (Gerardo Murillo) quien fundó el Centro Artístico que buscaba la creación de un arte nacional, utilizando los principios modernos, pretendiendo plasmar su arte a través de murales. Se sumaron a este proyecto jóvenes como Roberto Montenegro, Ramón Alva, José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, entre otros; y fue en los años veinte que tuvieron auge “tres grandes”: David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozo, apoyados con fondos del Departamento de Educación. 

Diego Rivera. R vs S

El muralismo es considerado un movimiento de vanguardia, pues no sólo innovó en técnicas, materiales y perspectivas visuales, sino que inauguró nuevos espacios en su búsqueda de públicos, a la par que abordó y construyó nuevas temáticas y simbolismos acorde a una ideología propia que buscaba toda una renovación social. Fue un momento histórico complejo para México porque al interior se movían fuerzas que apostaban por la reconstrucción nacional en torno a un proyecto de Nación progresista.

Preguntarnos sobre las diferencias entre los representantes de este movimiento, lleva a revisar algunos de sus trabajos más polémicos y representativos de estos dos maravillosos pintores de los grandes murales que hoy no sólo adornan algunos de los edificios más importantes de la Ciudad de México, sino que son un ícono de la identidad mexicana.

Diego Rivera. Ambos

En el contexto mundial, el socialismo era un polo de atracción para quienes reivindicaban un proyecto popular. La ideología socialista, fundada en el siglo XIX por Marx, había aportado elementos para la comprensión y crítica del capitalismo como un sistema basado en la explotación de la clase proletaria, los trabajadores, por la burguesía, dueños del capital. La Revolución Rusa,marcó la pauta para una nueva comprensión de lo que era la clase trabajadora, planteando la alianza entre obreros y campesinos, de ahí el símbolo de la hoz y el martillo Lenin, uno de los símbolos usados por Rivera y el resto de los muralistas.

Rivera, ese “sapo” rebelde

Diego Rivera. pintando

En una época en que se exalta el progreso industrial, los murales de Rivera son muestra de la crítica social del artista y su búsqueda por recuperar las raíces nacionales.

"El hombre controlador del universo (1934) es un mural representativo del trabajo de  Rivera; en éste se plasman simbolismos que representan a la madre naturaleza, en contraste con los avances de la ciencia y la tecnología de la época, así como  figuras en relación a la primera guerra mundial y la revolución Rusa . Los símbolos identitarios que se pueden observar en sus murales, varían acorde a  las diferentes fases por las cuales transitó Rivera, pero coinciden en señalar rasgos culturales de México. Se incluyen aquellos vinculados a las raíces indígenas: maíz, mujeres morenas, mestizaje, y por otra parte aquellos relacionados con la ideología comunista.

Diego Rivera. Creacion

Los símbolos del progreso en contraste con el pasado campesino e indígena, no son para él un quiebre; representan una alianza entre dos sectores sociales, campesino y obreros, a tono con el marxismo leninismo, y aquellos relacionados a la ideología comunista a la cual Rivera se decía adscrito. Los murales pintados en el edificio de la SEP, evidencian la intención de Rivera de resaltar a la Revolución Mexicana junto con la Rusa como las dos revoluciones proletarias. 
Otro de los murales más emblemáticos es el llamado “Desfile del 1° de mayo en Moscú”, por el cual algunos críticos cuestionan si su vanguardismo se tornó en un dogmatismo concesivo.

Diego Rivera. Lenin

Uno de los murales quizá más polémicos fue el de "Man at the Crossroads", un mural encargado por Nelson Rockefeller, que fue suspendido y destruido, debido a diferencias políticas en las representaciones que Rivera plasmó. Si bien sus temas siempre habían sido políticos, quizá Rivera había ido demasiado lejos al atreverse a pintar para el magnate capitalista, una representación de Lenin, líder de la revolución socialista.


Siqueiros, el rebelde encarcelado 

Diego Rivera. Siqueiros


Siqueiros participó en la revolución mexicana del lado del bando Constitucionalista y en la guerra civil española como voluntario, situación que le dio la vivencia en carne propia del proceso revolucionario. En sus obras, representativas de su ideología comunista, muestra campesinos armados y simbolismos propios de la cultura mexicana, como paisajes e imágenes relacionadas a la Conquista.

Diego Rivera. Mural

En Los Ángeles, junto con un grupo de estudiantes, inauguró "América tropical", en 1932 en la Sala Italiana de Olvera Street. En la Ciudad de México son famosos los murales "Cuauhtémoc contra el mito" y "Del porfirismo a la Revolución".  Fue encarcelado seis veces por su activismo político, una de ellas en su atentado contra Trotsky. 

Mientras Diego Rivera fundó el Anahuacalli, un recinto pensado como espacio cultural que legaría al pueblo de México, Siqueiros fundó La Tallera, también como un recinto de exploración.

Diego Rivera. Murales CU


Rivalidades: el comunismo como punto de quiebre

La historiadora Raquel Tibol, afirma que la rivalidad entre Siqueiros y Rivera era ideológica, artística y podría haber sido hasta amorosa. La relación de Rivera con el comunismo fue variable, mientras Siqueiros se adscribía al Stalinismo de forma indiscutible; Rivera dio posada a Trotsky, quien huyó de Rusia por diferencias con Stalin. Situación que recuerda a Siqueiros: el atentado a Trotsky. La rivalidad entre ambos artistas es bien sabida, a pesar de que Siqueiros, autor de los murales de Ciudad Universitaria, también formaba parte, como Rivera, del Partido Comunista y junto con Orozco habían fundado el Movimiento Mural Mexicano.

Las diferencias políticas entre ambos dejan mucho que pensar acerca de quién podría considerarse el mayor exponente del muralismo y, en ese sentido el más fiel “hijo de la Revolución Mexicana. Depende de la lente con que se mire, discrepancias ideológicas y políticas que dependen de la perspectiva con la cual se decida juzgar sus trabajos. Por una parte podríamos cuestionar la decisión de Rivera de pintar en uno de los centros del imperialismo norteamericano y financiado por un magnate del capital, así como aplaudir su osadía de pintar a Lenin y negarse a borrarlo, con la consecuencia de que fuera eliminado. En relación a Siqueiros, podría adjudicársele el intento de asesinato de Trotsky, acto injustificado; en relación a su compromiso militante y los maravillosos trabajos que son un patrimonio cultural de México y la humanidad.

Diego Rivera. Trotsky

A tono con lo mencionado, ambos artistas, legaron con el muralismo una herencia que atinó a cambiar la forma de pensar de la sociedad mexicana, revalorando las raíces culturales y las problemáticas sociales que aquejaban a México. Es una de las más grandes herencias del México posrevolucionario y una clave para recuperar nuestra tradición y país, el pasado indígena que el historiador Bonfil Batalla llamó nuestro “México profundo”.  

Diego Rivera. Frida
El muralismo ha sido reivindicado por movimientos artísticos actuales como el movimiento chicano en Estados Unidos, pues recupera el espacio social y realiza intervenciones en las paredes de los barrios y calles de Los Ángeles, California. Quizá, si Rivera y Siqueiros vivieran, a pesar de sus diferencias, verían con orgullo la ocupación de las calles por parte de la población Chicana, con murales reivindicativos de las raíces, en pleno corazón del imperio norteamericano.

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Referencias: