Top 10 obras de arte en el Museo Nacional de San Carlos (primera parte)

Lunes, 11 de mayo de 2015 6:00

|Museo Nacional de San Carlos

Por: Andrea Bustillos Duhart
Investigadora


El Museo Nacional de San Carlos es el museo con la mejor colección de arte europeo del siglo XIV al XX en Latinoamérica. Así que si quieres hacer un recorrido por la historia del arte aquí van 10 obras que no te puedes perder.

1. Pere de Espallargues. Retablo de la Encarnación, ca. 1465

Considerado como uno de los pocos ejemplos de pintura medieval en las colecciones de México, El retablo de la Encarnación, es una narración visual de la vida de Cristo. Su título se debe a que el motivo central de la obra es la resurrección de Cristo, representada por medio del estandarte de la resurrección que sostiene el niño dios en el panel central. El arte en el Medievo tiene un sentido didáctico, con estos retablos se pretende instruir el dogma cristiano a la sociedad analfabeta a través de imágenes. Es interesante ver como los lugares y personajes históricos están representados de forma contemporánea. Es decir, los personajes se representan vestidos como se vestirían en el Medievo y no como se hubieran vestido catorce siglos antes.

Museo Nacional de San Carlos retablo

2. Autor desconocido, El Pecado original – la Creación de Eva – la Expulsión del Paraíso, s/f

En tres escenas se representa uno de los pasajes más importantes del libro bíblico del Génesis. Al centro la creación de Eva a partir de una costilla de Adán; en el lateral izquierdo, la desobediencia de Adán y Eva al comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal y por tanto la creación del pecado; en el lateral derecho, su expulsión del jardín del edén como consecuencia de ese acto.

El Renacimiento trae consigo una serie de cambios culturales y sociales que serán fácilmente apreciables en el arte. El antropocentrismo, o el tomar al hombre como el centro y medida de todas las cosas, es una de las características principales. En este sentido, se da un desarrollo artístico en el estudio anatómico de los cuerpos representados y lo podemos ver claramente en este ejemplo.

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3. Jacopo Carucci “il Pontormo” La Virgen de la Leche, ca. 1525

Jacopo Carucci, mejor conocido como “el Pontormo”, haciendo referencia a su pueblo natal, fue discípulo de Leonardo Da Vinci por un periodo corto de tiempo, según lo que cuenta Giorgio Vassari, primer historiador del arte de la historia, en su libro titulado “Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos” publicada por primera vez en 1550. Más adelante trabajaría en los talleres de importantes artistas italianos como Piero di Cosimo y Andrea del Satro.

“La Virgen de la leche” es una de las representaciones de la Virgen con el niño más antigua. Aparece representada desde el Siglo II en las pinturas murales de las catacumbas romanas. Su culto se extendió ampliamente por Italia durante el siglo XIV cuando muchas iglesias reclamaron poseer  leche de la virgen como reliquia.

En el manierismo los artistas se dan la libertad de romper las reglas establecidas por el renacimiento donde todo debía ser proporcionado, equilibrado y armónico. En esta pieza podemos ver como las proporciones ya no son naturales y las posturas se tuercen dando efectos más dramáticos que naturales.

  6247 La virgen de la leche

4. Pieter de Kempener, Las Siete Virtudes, ca. 1550

Las siete virtudes son representadas por siete figuras femeninas en una disposición de planos jerárquica, dando protagonismo a las virtudes teologales, es decir las que Dios infunde a los hombres. En primer plano y centrada encontramos a la Caridad, representada por una mujer amamantando a dos niños; en un segundo plano de lado izquierdo vemos representada a la Fe, que porta la cruz como atributo, y de lado derecho a la Esperanza que levanta las manos y mira al cielo; en un tercer plano encontramos las virtudes cardinales con sus atributos representados en los tocados: La Fortaleza es representada con los leones, la Prudencia con el espejo, la Templanza con un vaso de agua y la Justicia con un ángel que tiene los ojos vendados. Además de la disposición de las figuras en distintos planos, el autor enfatiza la importancia de cada virtud a través del tratamiento de la luz, dando mayor o menor luminosidad a las figuras según su categoría iconográfica.

  10608 Las siete virtudes

5. Giovanni Bilivereti, La Boda de Sara y Tobias, ca. 1622

El barroco es la corriente artística que se da en el periodo de la Contrarreforma Católica. Tras la reforma protestante el catolicismo busca reavivar la fe de sus seguidores a través del arte.  Una de las líneas de representación del Barroco será la vida de los santos y de personas piadosas que han triunfado por su fe y obediencia. En este caso se representa la historia de Tobías, quien es enviado por su padre a Ecbatana a cobrar una deuda. Tobías pide al arcángel Rafael que lo acompañe. En el camino Tobías es atacado por un pez, al cual mata y lo usa como alimento. Sin embargo, Rafael le pide que guarde el corazón, el hígado y la hiel del animal. Tobías obediente los guarda. Al llegar a dicho pueblo, pasan la noche en casa de Ragüel, padre de Sara, quien había estado casada siete veces, pero justo el día de la boda, antes de consumar el matrimonio, fallecían sus esposos. Rafael ordenó a Tobías que se casara con Raquel, pero él temía sufrir el destino de los anteriores maridos. El arcángel le dijo que hiciera unas libaciones con los restos del pescado y que confiara en su destino. Así lo hizo.

El cuadro representa la escena en la que Tobías pone el anillo o alianza a Sara. Esta historia bíblica, cargada de muchos simbolismos, es aquí utilizada para representar la fe y obediencia como atributos del catolicismo. 

20968 La boda de Sara y Tobias

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