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¿Por qué los animes y mangas tienen tantas escenas de sexo y que dice esto sobre la sexualidad en Japón?

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El anime y el manga son dos de los grandes fenómenos culturales del Japón actual. Las cartas de presentación del país asiático al mundo que generan millones en ganancias, y que suman nuevos seguidores cada año. Solo en 2020, la industria editorial reportó beneficios de 612.6 mil millones de yenes (cerca de 5.77 mil millones de dólares)—un 23% más en comparación al año anterior—, según reveló la Asociación de Editoriales y Editores de Revistas y Libros All Japan, esto sin tomar en cuenta la industria del anime y otros ingresos percibidos por merchandising, venta de juguetes, videojuegos, entre otros.

A diferencia de otros productos editoriales y audiovisuales, el ánime y el manga destacan por mostrar historias y escenas para un público más amplio, en contraste con los cómics y las animaciones creadas en países como EE.UU. que se destinan a públicos juveniles e infantiles.

Una de las particularidades por las que destacan este tipo de producciones es su apertura a abordar temas considerados tabú, como: la sexualidad, la representación gráfica del sexo, la homosexualidad y la violencia. De hecho, los animes fueron los primeros programas televisivos que mostraron por primera vez una nueva mirada sobre la sexualidad y rompieron estereotipos sobre los roles de género. Además de ampliar las perspectivas de cómo “convivir, interactuar y enamorarse en un mundo donde los estereotipos muchas veces determinan/cohíben la forma de ser de las personas en sociedad”, como explica el antropólogo Juan Camilo Ospina Deaza, en la revista colombiana Shock.co.

Buena parte de los animes que llegaron a Latinoamérica y Estados Unidos generaron controversias por mostrar escenas de desnudo, relaciones afectivas entre personas del mismo o personajes masculinos con apariencia o conducta femenina como en: Ranma ½, Sailor Moon, Sakura Card Captors o Caballeros de Zodiaco, lo que provocó censura, en algunos casos.

Japón, “el país sin sexo”

En Occidente, Japón es percibido como un país en donde el sexo y la sexualidad es un tema tabú. Esto a partir de las publicaciones de medios internacionales que reportaron que un alto porcentaje de hombres y mujeres niponas que no se habían casado aseguraron ser vírgenes. Y aunque algunos de esos artículos son de 2013 como uno del diario británico The Guardian, la percepción sobre la cultura sexual del país del sol naciente aún persiste en blogs y sitios de web noticias.

Sin embargo, en Japón el sexo no es tabú. La religión predominante, el sintoísmo, no hace referencia alguna al respecto. Según explica el blog Hola Japonés, la razón detrás del porqué no se habla abiertamente del sexo se debe a que la sociedad del país asiático respeta mucho la intimidad del individuo, por lo que la sexualidad y las prácticas sexuales no se abordan en el ámbito público.

Por otro lado, la industria del sexo en Japón mueve alrededor de 2370 millones de yenes cada año (21.54 mil millones de dólares estadounidenses), cifras que no incluyen ingresos por otros productos relacionados con el “sexo en solitario” como la venta de pornografía, revistas y videos, y contenido para internet, entre los que se encuentra los mangas y los animes.

Pero el debate acerca de la sexualidad y el sexo en estos productos culturales continúa siendo profundamente controvertido, dentro y fuera de Japón. Por un lado, están quienes consideran que estos medios permiten a los creadores explorar nuevas historias relacionados con los tabúes, la identidad de género, el sexo, la orientación sexual y las relaciones románticas no convencionales. Por otro, está la preocupación que continúan mostrando estereotipos altamente dañinos y prejuiciosos, promueven contenidos sexualizados, normalizan la cultura del acoso y presentan una representación inadecuada del consentimiento.

Por la libertad de expresión

Mientras tanto, en Japón el tema también ha significado un dolor de cabeza para su clase política y su sociedad. En un reportaje de 2021, el medio Vice informó sobre la oposición de partidos políticos y de la población para prohibir la publicación de representaciones sexuales de niños en el manga.

“Nos oponemos a las políticas que infringen nuestra libertad de expresión”, dijo un camarógrafo japonés, consultado por el medio, quien aseguró que no es consumidor de dicho contenido, pero defendería los “derechos de quienes los hicieran”.

Según el reportaje, la defensa de la libertad de expresión de los mangas pornos que muestran a menores, es una postura común en el país, una visión ampliamente respaldada por el partido gobernante. Esto a pesar de que Japón prohibió la posesión de material de abuso infantil en 2014; sin embargo, la restricción no se extendió al manga y al anime. Por su parte, activistas de derechos humanos advierten que imágenes que ilustran este tipo de abuso contra menores podría conducir a un mayor riesgo por parte de quienes representan dichas fantasías.

En 2022, Vice publicó un documental en que abordó nuevamente la problemática, e incluso entrevistó a uno de los creadores de este tipo de mangas, quien aseguró que eran “inofensivos porque no involucran a niños reales”.

“De qué va la historia”—, pregunta la reportera.
Se trata de una niña que es violada—responde el entrevistador, mientras la periodista hojea el magazine en el que se muestra a una menor junto a un hombre mayor.

Pese a las pruebas presentadas en el documental, el trabajo periodístico fue objeto de descalificaciones en foros y redes sociales como reddit y X, antes Twitter, e incluso varios creadores de contenido de YouTube le dedicaron videos cuestionando las revelaciones del mismo; lo tacharon de “idiota”, “de atacar la industria del anime y el verdadero periodismo”. Hasta portales en español hicieron eco de la controversia del trabajo periodístico de Vice.

Pero la controversia no solo gira en torno a los contenidos de las creaciones japonesas, mención aparte merece la polémica en torno a los artistas detrás de las mismas, quienes también se ha visto envueltos en delitos relacionados con el abuso infantil, como: Nobuhiro Watsuki (Saumurai X), Mitsutoshi Shimabukuro (Toriko) y Ichiro Kurata, quines fueron señados de porsesión de pornografía infantil, contratación de servicios sexuales de una menor de edad y abuso sexual en contratar de una menor, respectivamente.

La imagen de Japón al mundo

Al igual como ocurre en algunos animes y mangas, el tema del acoso y el consentimiento también es un problema en Japón que afecta a las mujeres y que no solo se ve reflejada en las imágenes y las situaciones en las que se ven representadas, sino que también se viven a diario. Según una encuesta realizada en 2020 por el gobierno japonés, se registró un aumento del 15.5% de denuncias de violencia sexual en contra de las mujeres en comparación al año anterior. Sin embargo, el año pasado Japón elevó la edad de consentimiento sexual de 13 a 16 años, lo cual fue recibido como un gran avance en el país asiático.

En contraste, la situación de la comunidad LGBT es muy particular en Japón, mientras en sus producciones se muestran una gran variedad de historias y personajes, fuera de la ficción el colectivo sigue enfrentando dificultades en materia de derechos humanos.

Pero más allá de la orientación y el consentimiento, estos productos culturales han moldeado la imagen del Japón ante el mundo. Según un artículo, al respecto, publicado en la sección cultural de la BBC, “el manga ha dado más espacio a la alegría en torno al género y la sexualidad que muchos otros medios”.

“El subgénero yaoi , o amor de chicos, ha brindado a mujeres principalmente heterosexuales un lugar para explorar su propia sexualidad a través de representaciones de relaciones entre hombres”.

Susan Napier, investigadora de la cultura nipona citada por el artículo, asegura que: “el manga y el anime han sostenido modelos muy progresistas”, a pesar de la incomodidad con la homosexualidad en la cultura japonesa en general, y a pesar de algunos estereotipos occidentales sobre las actitudes sexuales japonesas.

No obstante, como explica el canal de YouTube Beyond Ghibli —dedicado a celebrar la cultura japonesa a través de juegos, mangas y animes— a través de un extenso análisis, estas producciones han tenido durante mucho tiempo una imagen desagradable: un estigma sobresexualizado (sobre todo en Occidente) con el que han luchado y abrazado en igual medida durante décadas.

Sin embargo, detalla, como cualquiera otra expresión artística, estas han explorado y explotado la fascinación por el sexo y la sexualidad, sobre todo Japón que tiene una relación increíble al respecto al tema, no obstante, a menudo es vista por Occidente desde una perspectiva moralista, más allá del desarrollo de sus historias, explica el video.

“El sexo en el anime y el manga no siempre es un acompañamiento del plato principal. Estas industrias han albergado por un largo tiempo una gran cantidad de riquezas que exploran la sexualidad y el erotismo en primer plano. No solo en lo que respecta a sus temas de amor, de familia y sexo, sino en resaltar el abismo cultural entre Japón y Occidente. Japón es un país lleno de paradojas sociales que parecen extrañas a los de afuera: Su pornografía está censurada, pero es innegablemente extrema. Es un país lleno de hoteles del amor, pero los hombres y mujeres están cada vez menos interesados en las molestias de una relación”.

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