Una película tiene dos componentes principales: el narrativo, que es la historia que se abordará, la trama; y la técnica con la que se llevará esta trama, sus aspectos técnicos. Para llegar a ser un gran director hay que destacar en cualquiera de estos dos puntos, aunque no necesariamente en ambos. Por ejemplo, los hermanos Dardenne nos cuentan grandes historias pero su técnica es reducida y austera, aunque esto es, precisamente, parte de su encanto y, del otro lado, las películas de Antonioni son lentas, con una trama muy ambigua pero todos sus detalles son tan cuidados que se reconoce que está viéndose una buena película.
También existen directores que coordinan los dos aspectos de una manera asombrosa: Bergman, Fellini, los hermanos Coen, Tarkovsky y una lista grande; en esta se halla un personaje que es muy respetado por quienes lo conocen y han apreciado su obra, pero que por algún motivo pasó un tanto desapercibido en los anales del cine, el director francés Jean-Pierre Melville.
Moby Dick. Entre otras operaciones y misiones, Melville fue parte de la Operación Dragoon (un importante desembarco aliado que sucedió poco tiempo después del famoso desembarco en Normandía).
Tras la guerra, Jean-Pierre decidió dedicarse a su verdadera pasión: el cine. Buscó trabajo en la industria cinematográfica francesa, pero lo rechazaron, por la cual decidió ser él mismo quien dirigiera y realizara sus películas bajo sus propios medios.
Godard. Incluso en la película de 1960, “Hasta la última escapada”, Godard tenía problemas para editar la película, por lo cual Jean-Pierre (que tenía un cameo en ella) le recomendó utilizar el jump cut.
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Luego de conocer más sobre este gran director, estas 10 películas despertarán tus sentimientos más oscuros, así como las 12 obras maestras del cine de los últimos 16 años, si eres un cinéfilo no debe perdértelas.

