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Los mejores inicios de películas que nunca olvidaremos

Los mejores inicios de películas que nunca olvidaremos

Los mejores inicios de películas que nunca olvidaremos

Se dice que las películas pueden tener malos inicios y una mala trama, pero que se perdona si el final es bueno; lo que en parte es cierto. Por otra parte, hay películas que comienzan con una espectacular apertura y que a partir de entonces las expectativas se elevan tanto que el que la cinta nunca decaiga la convierte en una obra maestra de principio a fin. El cine, como la literatura o la música no necesitan enganchar desde el primer minuto, al ser obras de arte la estructura debe ser analizada como un todo, pero es evidente que el que los primeros minutos sean de nuestro agrado puede influenciar mucho en nuestra crítica sobre la cinta.

El cine de acción es el que más sabe que el inicio marca un sentimiento en la audiencia. Ahí no se tiene tiempo para lentitud. Heat y The Dark Knight son pruebas de ello. También hay películas como Drive que hacen uso de la acción, el suspenso y el silencio para provocar adrenalina en quienes ven la cinta y convertirlos en un pasajero más en la persecución que ven en pantalla.

Los siguientes inicios de películas han cambiado la historia del cine porque se arriesgan a hacer algo distinto o simplemente porque son espectaculares.

Daisies (1966), Vèra Chytilová


El cine de los años sesenta estuvo marcado por ser revolucionario, pero Daisies tiene un inicio que habla lo que muchos callaban incluso en esa época: la figura femenina. Mientras muchos mostraban a la femme fatale y otros hablaban de la mujer como un objeto sin hacer una crítica, Daisies muestra esa objetivación de la mujer, ese control que se tiene sobre ella haciendo que un par de “vírgenes” se muevan y suenen como muñecas reales, automatizadas, hasta que finalmente deciden rebelarse ante un mundo lleno de maldad, convirtiéndose ellas en las productoras de maldad.




Magnolia
(1999), Paul Thomas Anderson


La peculiar historia de un suicidio convertido en homicidio en un complejo de departamentos que muestra que las coincidencias son algo mucho más grandes de lo que creemos; una de las mejores escenas de apertura que se han creado. Toda la línea de la extraña película de Thomas Anderson gira alrededor de las coincidencias y las más extrañas conexiones que nuestra vida tienen con el resto de la gente.




Melancholia
(2011), Lars Von Trier



De la tristeza pueden nacer cosas increíblemente bellas. La depresión que Von Trier sufrió en algún momento de su vida lo llevó a crear Melancholia, una metáfora acerca de este padecimiento. El fin del mundo, con todo el caos y tristeza es filmado por el director danés, quien a partir de un inicio grabado con cámara Phantom muestra la belleza de la lentitud, convirtiendo el video en una pintura. Eso, junto a la música de Wagner la convierten en el inicio perfecto de una obra de arte.


Up
(2009), Pete Docter/ Bob Peterson


¿Quién pensaría que una cinta para niños podía poner a llorar a los adultos en cuestión de minutos? Toda una vida juntos, amor incondicional y aventura es lo que Pixar usó para mostrar una de las más conmovedoras historias animadas en la historia, y ese es sólo el inicio. A partir de la bella historia de Carl y Ellie se sitúa el tono de la trama, nostalgia y amor son el motor de uno, del señor Friedricksen, mientras que la aventura y la amistad el de Russell.


https://www.youtube.com/watch?v=1G371JiLJ7A


Trainspotting
(1996), Danny Boyle


Desde el nombre de la canción uno sabe que estos jóvenes corren por algo más que diversión. La lujuria por la vida que llevan en su sangre se nutre de algo más que oxígeno, se nutre de heroína. Corriendo por las calles de Edimburgo para huir de la policía, mientras el monólogo interior nos hace ver lo vacías y predecibles que son las vidas de la mayoría de la gente, es cómo conocemos a Renton, el antihéroe de una de las mejores películas de drogas de la historia.




Citizen Kane
(1941), Orson Welles



La película que cambió el curso de la historia del cine. Un joven de 24 años con un impresionante presupuesto se puso tras la cámara y filmó la historia de Charles Foster Kane y su ascenso al éxito a costa de su infancia y bondad. El inicio, las afueras de su mansión, sus labios y la mítica bola de cristal que sostiene mientras exclama una de las palabras más importantes en el cine (Rosebud) fueron todo lo que Welles necesitó para enganchar al público.


https://www.youtube.com/watch?v=-r0b_XeRkG4


The Player
(1992), Robert Altman


Uno de los planosecuencias más difíciles de lograr y que fue ejecutado a la perfección. La película no tiene grandes escenas de acción y la plática que tienen los personajes transcurre entre lo común y lo específico, pero al poner atención al trabajo de cámara se puede ver la magia del cine que sí existe. Precisión, acrobacia, y sincronía en una toma de ocho minutos.




Goodfellas
(1990), Martin Scorsese


Scorsese no tiene una fórmula, tiene talento. Esto es notorio en las introducciones de sus películas que suelen ser muy distintas, pero todas ejecutadas con maestría. En el caso de Goodfellas nos atrapa en cuestión de segundos. Un viaje en auto, un sonido extraño y un hombre en una cajuela que es asesinado fríamente, todo para que se congele la toma y se escuchen las palabras: “As far back as I can remember, I always wanted to be a gangster”. (Desde que recuerdo, siempre había querido ser un gángster).


https://www.youtube.com/watch?v=LRw3nudL1Fw


Gravity
(2013), Alfonso Cuarón


Si la escena de The Player es majestuosa por la técnica y sincronía, la toma sin cortes de Cuarón en Gravity es un despliegue de efectos especiales que te quitarán el aliento. Muchos la critican hoy y dicen que no es tan buena, pero la realidad es que estar inmerso en la cinta ganadora del Oscar en 2014 necesita de una proyección en 3D en algún cine. Sólo así sentiremos esa adrenalina de nuevo.


8 ½
(1963), Federico Fellini


Considerada por muchos como la mejor película del director italiano e incluso una de las mejores películas de la historia. Es curioso que el tema de la crisis creativa de un cineasta sea lo que derivó en esta obra. El inicio, un viaje onírico que muestra el estrés y presión de un hombre a través de metáforas visuales son realmente bellas. En ellas podemos encontrar simbolismo, estética, trama y mucho más. Una cinta bastante compleja pero que al apreciarla detenidamente demuestra su calidad, aun 50 años después de haber sido exhibida por vez primera.

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