*Aquí hay una canción, tal vez necesites escucharla mientras lees esto*
Está de moda estar triste. Lo mismo que cuestionar la vida para no encontrarle sentido al día a día y dejarse llevar por la corriente. Adiós Thom Yorke, en realidad no eres tan diferente, ése dolor del que hablas y con el que enloqueciste los 90, hoy se ha convertido en una forma de vida.
¿En qué momento se convirtió en algo normal sentir que todo es desechable, incluso nuestros sentimientos? ¿Por qué cada día somos más apáticos respecto a lo que le pasa al de al lado? No creo que sea culpa de los celulares, del Wi-Fi ni de las redes sociales; en realidad es ésa falta de interés propio, de no dejarse caer, de ver el vaso medio lleno y no hacer de una canción de The Smiths un himno generacional.
La respuesta por la que cada día se consumen más libros de superación personal, por la que se leen más “test” para saber qué tantos problemas mentales tenemos sin validación alguna y por la que buscamos refugiarnos en lo que nos diga un youtuber que ha decidido dejarlo todo, es que no somos capaces de reconocer que se nos escapa ese aliento llamado euforia, la emoción dura cada vez menos y esas cosas por las que vale la pena sonreír son un poco más escasas conforme pasa el tiempo.
En estos días en los que todo nos afecta (o no) demás, las series son el vehículo perfecto para tomarlos como hogar y vivir un mundo a través de la TV porque es preferible ver la desgracia ajena y situarnos en un extremo del polo, ya sea para decir “sí claro, ése soy yo” o “eso nunca me pasaría a mí”. Justo ésa es la experiencia de ver “Please Like Me”; es pensar que estás en un sitio seguro y cómodo para que la vida misma te voltee un revés y te obligue a aceptar que te estás convirtiendo en adulto, que salir al mundo no es fácil y que todo lo que hagas tendrá una repercusión no sólo en ti, sino en quienes te rodean.
“Please Like Me” no sólo es la historia de Josh —y es justo eso lo que vuelve a esta serie tan adictiva—, son sus mejores amigos, las novias de esos amigos; sus padres, las parejas de sus padres; su familia, los fantasmas de su familia; sus amantes, las incapacidades sentimentales de sus amantes.
A lo largo de cuatro temporadas, todos los personajes coexistenen en Australia, un lugar que de este lado del mundo podría verse no sólo lejano, sino como algo desconocido, pero bastan unos cuantos capítulos para darnos cuenta que, aunque parezca una sociedad en la que el humor y la calidez no existe, sólo se necesita de un mínimo acercamiento o una sonrisa para enlazar el alma.
Muy a la Woody Allen o Lena Dunham, Josh Thomas es el creador, guionista y protagonista, dándole vida a un hombre de 21 años que se tiene que enfrentar al suicidio, a los vaivenes del amor, al sexo casual —por amor y por compromiso—, a los rechazos, a la pérdida de amigos, a la aceptación de verdades que te obligan a tomar el tren de la madurez. Así que, que no te tome por sorpresa sentir su mismo asco, que su desdén por el compromiso se vuelva el tuyo, que su manía por las redes sociales y la vida digital también te enloquezcan, apoyar su postura ante el aborto, relaciones abiertas y mucho menos, que la relación con sus padres también te asfixie pero te haga consciente de que esas personas siempre te harán falta.
Quizá a la segunda o tercera temporada también te sientas enojado con la vida pero tu cara tenga una sonrisa extraña, una que no es de diversión ni de felicidad, aunque tampoco de paz y estabilidad.
Sí, “Please Like Me” es una bienvenida a lo asqueroso que es crecer, un retrato de la frustración por no tener todo eso que “alguien” nos ha hecho creer que merecemos, una invitación ácida y un poco oscura a la realidad que no vemos en Instagram y en la que tienes que explotar alguno de tus talentos o inventarlos porque la vida no es gratis, hay que pagar el café orgánico y los datos móviles.
¿Qué harías si tu madre está tan triste como para intentar quitarse la vida dos veces? ¿Cómo aceptas el hecho de ser gay sin haberlo pensado nunca antes? ¿Qué haces para sostener una relación con alguien que no te quiere y cómo haces para destruir por dentro a alguien que muere por ti? A veces, sin darte cuenta, no necesitas más de 25 minutos para aprender una que otra lección de vida a través de Netflix.
Y así como todo, naturalmente, termina de un momento a otro, cuando crees que todo está bien y, de pronto, en un abrir y cerrar de ojos todo se ha puesto pies arriba. “Please Like Me” no tendrá más de 4 temporadas, “como está, está completa”, dijo Josh Thomas cuando lo hizo oficial; una prueba más de que eso que nos reconforta por un momento acaba y hay que encontrar otro calor de hogar.
Quién sabe, tal vez después de todo, la tristeza infinita de Thom Yorke tiene un porqué.

