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‘Alucarda, la hija de las tinieblas’: Una joya macabra del cine mexicano

Por: Gabriela Castillo30 de junio de 2022

La película de Juan López Moctezuma es una obra de culto setentera adelantada a su época. También es obligada para los amantes del cine de terror mexicano.

En 1871, la revista londinense Dark Blue Magazine publicó ‘Carmilla’, el cuento vampírico que el irlandés Joseph Sheridan Le Fanu escribió en la soledad de su cuarto. Se cuenta que, desolado por la muerte de su esposa, Le Fanu se volvió un ermitaño que vivía prácticamente en su cama, desde donde se dedicó a escribir historias de terror.

En ese lecho nació ‘Carmilla’, un cuento sobre una vampiresa fuerte, inteligente, seductora y lésbica. Este impactó de tal forma a su compatriota Bram Stoker, que este no tuvo más remedio que escribir ‘Drácula’.

‘Carmilla’ también fue la inspiración para que Juan López Moctezuma filmara ‘Alucarda, la hija de las tinieblas’ en 1975. Protagonizada por Tina Romero y Susana Kamini, junto con Claudio Brook y David Silva, Alucarda es una joya del cine mexicano. Una obra que escandalizó en su tiempo, estuvo oculta por muchas décadas y resurgió para ser celebrada como la película de culto que ahora es.

La historia cuenta la historia de Justine (Susana Kamini), una huérfana que llega a vivir a un convento de monjas envueltas en vendas (y manchadas con su sangre menstrual). Ahí conoce a Alucarda (Tina Romero), una extraña adolescente de imaginación volátil de la que se vuelve inseparable. Las amigas exploran juntas su sexualidad y deben enfrentarse a un mundo que no entiende su amor, mientras andan por el camino de lo oculto. Eso las lleva a ser víctimas de una entidad diabólica y, también, de la intolerancia de sus cuidadores.

Alucarda es una historia satánica sangrienta que no solo se inspiró en ‘Carmilla’ sino también en ‘Justine’ del Marqués de Sade, es por eso que se respira vicio durante toda la trama. Para darnos una idea del impacto que produce esta película a los ojos de los espectadores, pongamos de ejemplo la reseña que aparece en la contraportada del DVD, editado por Mondo Macabro y escrita por Michael Weldon de la Psychotronic Guide of Video: “Más sangre, gritos fuertes y desnudez que cualquier película de terror que se me ocurra”. Remata con la declaración que es “la película más fuerte, imaginativa y visual desde ‘The Devils’ de Ken Russell”.

Alucarda se estrenó en enero de 1978. ¿Te imaginas el escándalo? Si con los desnudos la sociedad mexicana de los 70 tenía todo para pegar el grito en el cielo, con el satanismo, las monjas sangrantes, el gore y el lesbianismo se acabaron de infartar.

López Moctezuma se había forjado un nombre como actor, guionista, músico y locutor de radio: fue uno de los primeros promotores del jazz en México a través de su programa ‘Panorama del jazz’ en Radio UNAM en 1959. También fue el artífice del mítico programa ‘La llave, la nave, la clave, el ave del tiempo’.

Al cine llegó como productor de Alejandro Jodorowsky en ‘Fando y Lis’ (1968) y ‘El Topo’ (1970). ‘La mansión de la locura’ (1972) fue su primera película como director y dos años después filmó ‘Mary, Mary, Bloody Mary’ (1974). Gracias a estas películas se hizo de un público que ya esperaba su siguiente obra sin saber siquiera de que trataba. La cinta en cuestión sería ‘Alucarda, la hija de las tinieblas’.

La película se filmó en parte en el Desierto de los Leones (antes llamado “El Desierto de Nuestra Señora del Carmen en los Montes de Santa Fe”) y se han dicho muchas cosas sobre la producción y la forma de trabajar de López Moctezuma. Cuentan que improvisaba las escenas (incluido el final) y que por eso se fue alargando el rodaje; otros rumores dicen que se quitaba la ropa de repente y se ponía a filmar desnudo. Se cree que su excentricidad en realidad era el inicio de distintos padecimientos mentales. En la década de 1990 fue internado en un hospital psiquiátrico de la Ciudad de México. Vista a la distancia, Alucarda puede entenderse como una historia de enfermedades mentales más que una aventura fantástica de posesiones demoníacas.

Su particular forma de dirigir llegó incluso a poner en riesgo la seguridad de sus actrices, como lo contó Tina Romero en una entrevista para el Festival Macabro. En ella cuenta que la escena final, en la que se quema y surge humo debajo de su vestido, casi le cuesta la vida.

“Me inyectaban humo los de efectos especiales, al vestido. Ese humo me empezó a cortar la respiración porque era un químico. Entonces cuando Alucarda se está muriendo en el altar, que la están exorcizando, se empieza a quemar todo al final de la película. Alucarda tenía que morir en ese momento y el director me gritaba que me muriera y que me muriera. Pero en una de esas sí me estaba ahogando y sentía que por los químicos que inyectaban al vestido. Le inyectaban por abajo para que el humo subiera por aquí -por el cuello-. Me tuvo que salvar un extra que me sacó del foro, a pesar de que el director dijo que me siguiera muriendo. Él vio que sí me estaba muriendo de verdad”, narró.

‘Alucarda, la hija de las tinieblas’ fue demasiado para el cine nacional: en lugar de intentar comprenderla, la dejaron caer en el olvido. Nadie supo de ella durante décadas y conseguirla se convirtió en una odisea para los amantes del género del terror. Llegó a convertirse en un unicornio macabro que muchos afirmaban era un mito, hasta que un grupo de jóvenes se hizo de una copia en 35 milímetros de la película de una forma que bien podría ser la trama de una película de suspenso (y lo fue) a inicios de la década de 2010.

‘Alucardos’, el documental

La historia cuenta que Manolo Durán y Lalo Casares, dos chicos amantes del terror, se acercaron al director Ulises Guzmán Reyes luego de una proyección del Festival Macabro en la Cineteca Nacional. Le presumieron que tenían una copia en 35 milímetros de la película que les había dado el propio López Moctezuma.

“Eso llamó mi atención. Le pregunté que cómo la habían conseguido, que si eran familiares de Moctezuma o qué. Acto seguido, durante una hora más o menos, me contaron toda la historia. En ese momento se acabó la fiesta para mí y comenzó el documental. Me imaginé todo. Desde ahí quedé enganchado, obsesionado con la historia”, contó Guzmán en una entrevista con la revista Replicante en 2012.

La historia que le contaron es que los dos jóvenes habían buscado a Juan López Moctezuma hasta que lo encontraron internado en un hospital psiquiátrico capitalino, del que lo sacaron para que les contara su historia. La aventura fue tan fascinante que terminó convirtiéndose en el documental ‘Alucardos’ y Manolo y Lalo se convirtieron en los herederos de la obra del director de cine.

“Descubrí en él (Juan López Moctezuma) un Quijote moderno, de esa estirpe de románticos que a costa de su dinero, estatus, salud e incluso integridad física se imponen la difícil tarea de hacer películas y contar sus historias, aun sabiendo que probablemente no serían bien recibidas de forma masiva. Es decir, encontré un espejo y me asomé en él”, contó en una entrevista Ulises Guzmán.

México es un país que consume mucho cine de terror, pero se produce poco. En ese contexto, ‘Alucardos’ es una carta de amor a un género tan vapuleado en México. El documental reivindica esa hermosa película que fue ‘Alucarda’: arriesgada, filmada en un idioma extranjero, que contaba una historia de amor abiertamente anticatólica, con un montaje perfecto, efectos especiales soberbios y un centenar de leyendas alrededor de su producción.


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