Blockers no es una comedia sexual tradicional, sino que muestra la realidad de muchas mujeres desde su perspectiva y lo desesperantes que pueden ser sus padres cuando se trata de sexo.



Es triste que la mayoría de las comedias adolescentes sirven para complacer a los hombres.


American Pie, Superbad o hasta la clásica Animal House muestra a los chicos tradicionales sedientos de sexo que sólo buscan coger para contarle al resto de sus amigos sus hazañas. Las películas van acompañadas de escenas en las que las mujeres muestran sus senos o alguna tanga, y en ningún momento se muestra la perspectiva femenina de esas experiencias preparatorianas, así como la presión de sobre tener sexo siendo una mujer.


De hecho, actualmente es incómodo ver esas películas. Con el cambio social que hemos sufrido en los últimos años, ahora resulta perturbador cómo en American Pie un chico graba a su compañera extranjera desnuda en su habitación, lo cual actualmente sería visto como un delito grave, y en ningún punto se habla del efecto que tuvo en ella.



Como forma de contrarrestar esa visión machista, finalmente llega una comedia adolescente distinta llamada Blockers (llamada No me las toquen, en español) que cuenta la historia de tres mejores amigas que deciden perder la virginidad en su noche de graduación. Aunque tiene el cliché del prom, esa historia se mezcla con la de sus padres, quienes —al enterarse del plan de sus pequeñas— deciden hacer todo lo posible para impedir que tengan sexo.



Dirigida por Kay Cannon —en su primera cinta como directora—, Blockers brilla desde un primer instante, no tanto por la historia innovadora, sino por las actuaciones de las chicas y sus padres, además de eso, también lo hace por los distintos comentarios sociales que hace a lo largo del guión —a cargo de Brian y Jim Kehoe—. En primer lugar, ellas toman el lugar que siempre han tenido los hombres; por primera vez aparecen chicas con deseos genuinos de adentrarse en la sexualidad (y no sólo son los móviles para los sueños de los chicos).


De igual forma se habla sobre distintas preferencias sexuales, lo cual demuestra que los personajes no viven en una Tierra exclusivamente heterosexual. La perspectiva de los padres nos muestra el machismo oculto que va aunado a la idea de que las mujeres no deben perder la virginidad, que siempre saldrán lastimadas o, peor, que no saben tomar decisiones. El guión ofrece una respuesta a esas ideas, sin ser condescendiente, sino directo y hasta crudo.



La cinta mezcla esos factores serios dentro de su comedia hilarante que hace brillar al exluchador John Cena y a Leslie Mann, como dos de los padres de las protagonistas, quienes, gracias a su trabajo, logran hacer que la cinta sea aún mejor. Es decir, No me las toquen no es una excelente cinta que será recordada. Sin embargo, es un excelente primer paso hacia cintas con nuevas temáticas y perspectivas realistas que encajen bien con una visión cómica. La parte de la cinta en la que las chicas finalmente se enfrentan al cambio en sus vidas, hace que sea inevitable identificarse, así seamos adolescentes, adultos o padres.


Otro elemento a resaltar es justo eso, mientras las cintas de American Pie eran sólo para ese nicho adolescente, esta película encaja con cualquier persona.



Por otra parte, buena parte del comentario que se realiza, resulta superficial y no profundiza en los personajes, lo cual es una oportunidad perdida que pudo haber dado como resultado una cinta diferente y de mayor calidad. Como mencionamos, Blockers no es una cinta memorable, pero hace un excelente esfuerzo tratando de cambiar un panorama al que nos habíamos acostumbrado. El elenco hace un buen trabajo y a pesar de que algunos bits son demasiado exagerados y torpes, al tiempo que la estructura de la cinta está demasiado apresurada y existen burlas cliché contra los millennials, la cinta cumple su cometido, satisfaciendo por la hora y media de duración que tiene.



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Así que si buscabas una buena comedia para domingo, Blockers es la película que necesitas. No es perfecta y puede que sea una comedia olvidable, pero es un respiro de aire fresco en un género que se pensaba exclusivamente masculino y que no ofrecía una buena perspectiva sobre la sexualidad femenina a los 17 años. La cinta tiene lecciones tanto para los padres como para los jóvenes y, si eso no basta, al menos vale la pena ver a John Cena hacer el ridículo dentro de su personaje.


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