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"Call Me by Your Name", la película que retrata el amor como una reflexión intensamente erótica

2 de enero de 2018

Aglaia Berlutti

A diferencia de "Brokeback Mountain" —con toda su carga de tragedia romántica—, "Call Me by Your Name" analiza las relaciones entre los hombres desde una amplitud generosa y ambivalente.



Para Hollywood, el misterio de la orientación sexual y el erotismo es un estereotipo con el que le lleva esfuerzos lidiar. Desde las dolorosas praderas de Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) hasta la meditada elocuencia visual de Tom Ford en “A Single Man” (2005), las nociones sobre la presión emocional y la lujuria mal contenida que suele definir la pasión homosexual en el mundo del cine es a veces una búsqueda de justificación de su existencia. Como si necesitara de una explicación y, sobre todo, de una perspectiva concreta. Muy pocas películas analizan la relación entre dos hombres como algo más que una rareza sometida al sufrimiento, el padecimiento existencial y al desarraigo emocional. Tal vez por ese motivo, la película Call Me by Your Name del director Luca Guadagnino marca un hito en el subgénero; pero también en la noción sobre el amor, la pasión y la belleza en medio de un ambiente controvertido y potencialmente peligroso. Con su atmósfera de romance suntuoso y su reflexión sobre la profunda conexión que precede al amor, Call Me by Your Name parece mucho más interesada en reflejar la ternura, la noción sobre la diferencia y la comprensión sobre el amor como vínculo intelectual. También hay mucho de esa percepción inusual sobre lo romántico concebido desde el secreto y la presión cultural y social. El resultado es una obra pausada y visualmente asombrosa que sorprendente por su sensibilidad.

 

Pero más allá de eso, Call Me by Your Name analiza la cualidad telúrica del primer amor, la percepción de la identidad y la capacidad del deseo y el romance para conjeturar sobre la individualidad. Con un pulso inteligente y sobrio, Guadagnino se aproxima a la interpretación del amor y la lujuria como un estado del ser, como una huella privada que permanece a través del tiempo. Lejos de la estridencia, el sufrimiento e incluso el melodrama que suele achacarse a romances “prohibidos”. Para Guadagnino, el amor es un descubrimiento, una expresión atroz y veleidosa que se asume de enorme importancia incidental y personal. Una visión extraordinaria sobre el tiempo y los espacios íntimos de deslumbrante agudeza, inteligencia y ternura.




 

Uno de los grandes triunfos argumentales de Call Me by Your Name es alejarse cuanto puede de la tragedia y el horror. El guión analiza las emociones de los personajes a través de lo profundo y lo inevitable, más allá de la noción sobre lo terrores y dolores de una relación destinada a terminar muy pronto. La delicadeza de la mirada argumental permite que el amor sea un misterio antes que un secreto; y ese pequeño matiz dota a la trama de una intensa mirada hacia los derroteros sentimentales y personales entre lo privado y lo intenso en el enigma del otro. La noción es encarnada por una pareja de amantes que trasciende la mera noción de la angustia que puede suponer un romance efímero. Con su engañosa pátina de película suave e incluso de sentimientos universales, Call Me by Your Name es una reflexión intensamente erótica y contenida del amor como experiencia. Para Guadagnino, el punto de vista de un deseo y una emoción que se reprime a la fuerza, desborda el concepto mismo del amor que atañe el simple impulso o incluso, la torpe inocencia en búsqueda de significado. Además, el director contextualiza la historia dentro de esa línea inquietante entre lo prohibido como mirada a las propios prejuicios. Para Guadagnino, la emoción se contiene, se transforma en una idea profunda y trascendental de una experiencia casi dolorosa. El director contempla con cámara subjetiva el romance entre sus personaje como un lenguaje inteligente y elegante sin verdadera resolución. Como resultado inmediato, Call Me by Your Name asume todo contacto físico como crucial, electrizante y un riesgo en sí mismo que se entrecruza como una necesidad siempre insatisfecha.





Para Guadagnino y James Ivory —autor del guión de la película—, la intimidad es un hecho gradual que se construye a través de pequeños actos de valor de sublime ternura. Elio (Timothée Chalamet), un joven estudiante hijo de un profesor de antigüedades (Michael Stuhlbarg) que pasa el verano en la extraordinaria villa de su familia en el norte de Italia, y Oliver (Armie Hammer) crean un retrato de la dulzura y la misteriosa química del amor. Guadagnino describe con buen tino e inteligencia visual la atracción inmediata entre ambos personajes que sacude sus mundos. La conexión entre Elio y Oliver es muy evidente y palpable, pero el guión elabora una idea perspicaz sobre la voluptuosidad basada en golpes argumentales y una tensión brillante. Todo en medio de un contexto hermoso y bucólico. Como lo ha hecho ya en sus obras anteriores, Guadagnino apuesta por analizar lo físico desde cierta distancia contemplativa. El director plantea el enigma del amor y el poder de una relación emocional a través de una idea intrigante del deseo, el apremio y la ternura oculta bajo la tensión que se adivina pero que nunca llega a expresarse del todo.





Call Me by Your Name no es un drama erótico, y de hecho las pocas escenas sexuales se encuentran cuidadosamente coreografiadas, con una mirada sensible. Además, la química entre ambos actores resulta radiante y vital, lo que convierte a las escenas más íntimas en una reflexión delicadísima sobre la poderosa capacidad del amor para transformar los dolores y pesares. Call Me by Your Name es una historia de amor, pero también una reflexión sobre la madurez; la lírica hermosura del descubrimiento erótico y emocional, la seducción entre silencios dolorosos y temibles. A pesar del deseo evidente, los personajes nunca hablan sobre sus sentimientos. Toda la película es una meditada mirada sobre el miedo, la tensión y la necesidad de ocultar sentimientos bajo capas morales e ideales; una meditación poética sobre la represión sexual.





A diferencia de Brokeback Mountain —con toda su carga de tragedia romántica—, Call Me by Your Name analiza las relaciones entre los hombres desde una amplitud generosa y ambivalente. La película enfoca todo su poder narrativo en resolver la cuestión sobre quiénes somos realmente frente a la mirada de lo sexual y la plenitud del deseo. Oliver —mayor que Elio y en apariencia más experimentado— es quien debe lidiar con sus temores y angustias desde una perspectiva más tradicional; mientras que Elio asume su recién descubierta sexualidad como una puerta abierta hacia la belleza y el asombro intelectual. Y es la combinación de ambas percepciones la que convierte a Call Me by Your Name en una reflexión profunda e intensa de la pasión, el tiempo y las oportunidades perdidas.





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Son muchos los detalles que componen a una gran película, pero cuando además refleja los sentimientos de toda una sociedad se convierte en una joya que puede llegar a influir en la manera de pensar y quizá revolucionar algunas ideas que antes no compartíamos; en este caso, comprender a una comunidad. Aquí te compartimos otras 12 películas para entender el orgullo LGBT; o si la literatura es tu hit, con estos libros podrás comprender los derechos de los homosexuales a través de la historia



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Aglaia Berlutti


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