CC recomienda: Oldboy; la maestría en emociones fuertes
Cine

CC recomienda: Oldboy; la maestría en emociones fuertes

Avatar of David Azar

Por: David Azar

26 de marzo, 2015

Cine CC recomienda: Oldboy; la maestría en emociones fuertes
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Por: David Azar

26 de marzo, 2015


Laugh, and the world laughs with you; weep, and you weep alone.”

 
Imagina la siguiente situación: despiertas en una habitación de hotel mediocre, encerrado, solo. No sabes dónde estás, por qué estás ahí ni cuánto tiempo lo estarás. Tu único confidente es una pequeña televisión asentada en una mesa frente a la cama, que al pasar el tiempo se convertirá en el único amigo que compartirá tu soledad. Pasan días, semanas, meses, años; nadie nunca te da una respuesta y la televisión, que se transformó en tu universo, te avisa por las noticias que tu esposa fue asesinada y que al parecer tú eres el asesino. Quince años después del día uno de tu encierro, despiertas en la azotea de un edificio y una llamada telefónica te advierte que tienes tan sólo cinco días para averiguar cuál es la razón de esta locura.

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Suena a la situación más retorcida pero también a una trama que difícilmente dejarías de seguir, y el realizador coreano Chan-wook Park tuvo el ingenio para convertirla en una de las películas asiáticas más emblemáticas de los últimos 20 años. Oldboy (2003) es una adaptación del manga japonés del mismo nombre escrito por Nobuaki Minegishi y Garon Tsuchiya. La cinta es la segunda entrega de la famosa y no planeada “trilogía de la venganza” del mismo Park, junto con Sympathy For Mr. Vengeance (2002) y Lady Vengeance (2005).

Oldboy nos conquista desde el primer plano de su metraje con una de las secuencias más cardiacas con la que un filme haya iniciado jamás. Park nos introduce a esta odisea de venganza con unos primeros 30 minutos en los que el espectador estará tan desorientado como nuestro protagonista, Oh Dae-su (interpretado por el célebre Choi Min-sik). Normalmente, el que una película te tenga confundido es sinónimo de averías en el guión, mediocridad de la historia o falta de calidad en la producción, pero ninguno de estos es el caso de Oldboy. Este filme es un universo meticulosamente diseñado en el que Park nos entrega las piezas del rompecabezas una por una a su debido tiempo con la intención de que anhelemos la siguiente pieza para descubrir más del secreto. Es de esas películas que te enamoran por hacerte interactuar mediante la inteligencia y la deducción, en las que tú emprendes el viaje del protagonista, casi de la mano, para descubrir sus secretos junto con él.

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Chan-wook Park es bien conocido por su estilo visual muy estético, moldeado a lo largo de su carrera gracias al uso de planos peculiares como travellings ingeniosos, transiciones sutiles y planos a detalle que abarcan más de lo que quieren detallar. En Oldboy, el director no pierde su toque de esteticismo por el que es famoso, al contrario, lo eleva a su punto más alto con la ayuda de la impecable fotografía de Chung Chung-hoon. La influencia del film noir es evidente desde el primer minuto de la cinta: el antihéroe y sus misterios por resolver, un romance inestable y, el más subrayado, y sello reconocible de Park, la sed de venganza. Si la venganza con fundamento es rica, la venganza que Oh Dae-su anhela, inundado en dudas, es deliciosa. La cinta puede contener situaciones un poco difíciles de digerir para el espectador de thrillers convencionales, como el incesto.

Después de que Oh Dae-su es liberado de su encierro, se topa, por aparentes azares del destino, con la compañía de Mi-do (Kang Hye-jung), una joven chef de sushi que acogerá a nuestro antihéroe vengador para acompañarlo en su búsqueda de respuestas envuelta por la curiosidad. 

Lo que sigue es el explosivo viaje de Oh Dae-su por lograr su objetivo. Dentro del metraje encontramos algunas joyas visuales, cortesía de Park, como lo es la escena en la que Oh Dae-su se enfrenta a un grupo de bandidos con tan sólo un martillo en uno de los planos secuencia más impresionantes de la historia del cine. Es en esos momentos cuando Park te sacude la cabeza gritándote “¡Esto apenas está empezando!”, y vaya que es verdad.

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Desde el principio, Oldboy se presenta como un thriller psicológico, pero abarca demasiados géneros e influencias, lo que la hace una ensalada de la mejor calidad. El cine coreano suele ser absurdo con el humor negro, incluso en sus dramas, y eso es algo que Park sabe manejar con maestría. Los momentos cómicos de Oldboy nutren la historia sin sacarte del suspenso y del drama que ya te había sugerido, y esto es algo que en mi opinión es muy difícil de dominar para cualquier director de cine. 

El esteticismo visual es imprescindible en la obra de Park, y particularmente notable con Oldboy. Se puede sentir la influencia de otros cineastas asiáticos de renombre como Kurosawa, con la simetría y composición del encuadre, y Wong Kar Wai, con esa estética del juego de sombras e iluminación. 

A pesar de que Park ya estaba familiarizado con la fama y el glamour de los festivales, es con Oldboy que trasciende verdaderamente. El director se llevó el gran premio del jurado en el Festival de Cannes, otorgado por un Tarantino fascinado por el magnifico sabor de boca que le dejó la cinta. 

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Desde que Oldboy vio la luz del día es considerada una obra maestra, y excelentemente recibida en Occidente. Claro, después de consumir thriller tras thriller con argumentos reciclados a la merced de un Hollywood a veces en sequía de ideas, un thriller tan explosivo e inesperado como lo es Oldboy impacta al espectador acostumbrado al mismo sabor.

Chan-wook Park es uno de los directores más estéticos visualmente, y si a eso le sumas su constante intención por crear historias de emociones fuertes, estamos hablando de un visionario al que vale la pena seguirle la huella, y Oldboy es testigo.


Referencias: