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Cine que no fue fácil de hacer

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Por: Marco

Cine Cine que no fue fácil de hacer


Hoy en día, parece que el proceso de hacer películas sigue un modelo predeterminado para finalizar un producto. Es decir, siempre vemos el mismo tipo de encuadres, escuchamos los mismos estilos de música y nos encontramos con que los personajes tienen problemas muy similares. ¿Cuántas veces no hemos visto la escena en donde el protagonista se da cuenta de que SÍ ama a la chica de la película? Bastantes, y si nos fijamos bien, la fotografía y la música que enriquecen estas escenas son casi iguales de filme a filme. Lo mismo sucede con escenas de persecución, de besos, de traición y de acción heroica, entre otras.

Para alivianarlos y hacerlos cambiar un poco de aire, Cultura Colectiva presenta un compilado de historias cinematográficas que no sólo fueron realizadas de forma diferente, sino que demandaron las mejores habilidades de los realizadores pues resultaron ser un gran reto cinematográfico.

Las alas del deseo (1987) de Wim Wenders

Alas del deseo

La película de 1987 –ganadora en el festival de Cannes– del director alemán, trata la historia de un ángel que se da vueltas por Berlín escuchando los pensamientos de las personas y reflexionando sobre la mortalidad humana. Dejando fuera que la historia es una gran pieza filosófica que tarde o temprano va a hacer que nos preguntemos qué tan apreciable es nuestra mortalidad, la forma de realizarla es impresionante. El filme contiene varias escenas en donde no se dice una palabra; se escuchan las voces que los ángeles pueden apreciar pero en realidad nadie está hablando.

Cuando la vi, pensé que el guión era una cosa impresionante y digna de admirar. ¡Pero no! El filme de Wenders se hizo sin guión; es decir, el cineasta tenía su idea, juntó dinero, gente, y se puso a filmar sin una guía a seguir y mucho después agregó las voces en la postproducción. Para no perder estructura, es necesario escribir, pero ¿hacerlo después de filmar? Es de admirarse. Claro que tenía lineamientos claros que había que cumplir pero nadie en el set poseía en sus manos un guión, sólo poseían suposiciones de lo que el alemán quería lograr y… así fue. Una joya del nuevo cine alemán.





Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014) de Alejandro G. Iñárritu
Birdman
Este es uno de los filmes más sonados en los últimos meses. Dirigido por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, está de sobra decir que su película está nominada a nueve estatuillas. Esta es la cinta más complicada que el cineasta y su equipo hayan tenido que hacer. La película está editada para que parezca que nunca hubo cortes, es decir que es un gran plano secuencia. El manejo del tiempo y espacio (lo hacen todos los directores de cine) efectuado por el mexicano acompañado de la fotografía del otro mexicano, Emmanuel Lubezki, es excepcional.

En realidad, la película no corta más de cinco veces. Iñárritu mencionó que le aterraba hacer este proyecto pero que si no lo hacía, su carrera estaría muerta. El filme se grabó en menos de un mes y se editó en menos de dos semanas. Suena fácil pero los actores tenían que aprenderse hasta 15 hojas del guión para poder filmar sin cortes, y si les sirve de algo el dato, Emma Stone fue la que cometió más errores mientras que Zach Galifinakis cometió muy pocos. Sin duda es una belleza cinematográfica, en especial si consideramos la parte técnica de ésta.

 


Tideland (2005) de Terry Gilliam

Tideland

Terry Gilliam es un cineasta loco, de hecho le apodan el Dr. Caos. Y esta fama no se la lleva de a gratis. El tipo desafía la realidad, la locura, la fantasía y la dualidad de la vida en sus trabajos. En Tideland, la magia está en el guión narrativo que economizando el lenguaje visual y sonoro nos dice muchas cosas a la vez. Al inicio de la película, Gilliam sale en pantalla para hacer un anuncio/advertencia sobre la cita; el cineasta nos advierte que el filme se debe ver a través de los ojos de un niño. Este tesoro del cine nos cuenta dos historias al mismo tiempo. La primera se revela ante ti si la ves con ojos de infante; la segunda se revela si la ves con ojos de adulto, y aunque las imágenes sean las mismas, las emociones que uno siente son opuestas. Es increíble.



Scanner Darkly (2006) de Richard Linklater

Scanner Darkly

Hace casi nueve años, el director nominado al Oscar por Boyhood hizo una película que requirió del desarrollo de un nuevo software (ya lo había usado en otra película llamada Waking Life) para convertir a personas reales en animación. El filme nos permite ver a Keanu Reeves (Matrix), Woody Harrelson (Zombieland) y a Robert Downey Jr (Iron Man) en caricatura. La filmación duro 23 días, mientras que la animación de todo el material tardo ¡18 meses! y es que pintar el mundo real de caricatura no es fácil. La animación estuvo hecha con un rotoscopio interpolado, software que sólo tiene la productora Flat Black Films para la creación de material audiovisual. Para emplearlo bien, el material necesita mucha edición. Hasta la fecha ha sido la producción más cara en Rotoshop. Costó $7, 659,918 dólares.

 


Enter The Void (2009) de Gaspar Noé

Enter the Void

El director describe esta película como un melodrama psicodélico. Además de que los actores improvisaban demasiado porque Gaspar no habla el idioma en el que se realizó; la cinta enfrentó otro buen reto. El trabajo está filmado con una cámara subjetiva, es decir la cámara toma el rol de los ojos del protagonista. La única vez que vemos al personaje principal es ante un espejo. Esto de entrada propone un reto para tener secuencias largas y una narrativa coherente. Gaspar logra introducir a su público a una historia psicodélica de un hombre que se enfrenta a su muerte y nosotros podemos verlo a través de sus ojos.

 

 


Referencias: