El corto que te ayuda a identificar tus preferencias sexuales

viernes, 17 de marzo de 2017 14:06

|Rodrigo Ayala



Te han presentado a cerca de diez personas y simplemente ninguna te llama la atención. Has salido con ellas, han conversado de manera amigable y no la has pasado tan mal. Incluso en alguna de esas citas, han flirteado contigo y te han dejado entrever sus deseos de tener más que una simple charla. Sin embargo, no te atraen su físico, sus ojos ni su cabello; sus labios no te despiertan ningún interés por besarlos. Cuando ves sus manos no sientes deseo alguno por estrecharlas y andar así por la vida. Algo más común de lo que se pordía pensar.

Los atributos de cualquiera de esas personas, sobre los cuales todos hablan en la escuela o en el trabajo, para ti no representan absolutamente nada. Mucho menos te imaginas en la cama compartiendo una buena noche de sexo y diversión. Pensar en tocar su cuerpo llega a ser una idea inexistente en tu cabeza. Te ha pasado, ¿cierto?

Plantearte la posibilidad de descubrir tu desnudez, al mismo tiempo que eres cómplice de la desnudez de otro u otra, y hundirte en los mares del sexo… no es algo que te excite ni que despierte interés alguno en tu cuerpo. Cuando te atreves a mencionarlo a la otra persona, seguramente no lo entenderá. Finalmente es normal que todos sientan una atracción por el sexo, ¿no es así? Entonces tal vez te preguntes qué es lo que pasa.  

“Yo asexual” es un cortometraje de producción chilena realizado por Joaquina Bravo, Juan Cruz y Catalina Ugalde. En él se exploran las vidas de tres jóvenes asexuales: Javier, María José y Esperanza, quienes en algún punto de sus vidas descubrieron que el sexo no formaba parte de sus intereses primarios.

Por medio de un discurso sencillo, directo y clarificador, las palabras de los tres protagonistas nos sitúan en el contexto de una comunidad sobre la cual no se tiene amplia información y que sigue siendo desconocida para personas de todas las edades.

cortometraje yo asexual

Los asexuales no se identifican con las necesidades físicas del sexo. En ocasiones llegan a vivir una presión social ante la “obligación” de experimentar fantasías y deseos, sobre todo cuando se encuentran en el círculo de amigos que la mayor parte del tiempo conversa al respecto. En el caso de los que tienen una pareja (la cual ignora su condición), se ven inmersos en la disyuntiva sobre cómo plantear la cuestión y cómo lidiar con sus “obligaciones” eróticas, que forman parte de la vida de toda relación.

cortometraje yo asexual camion
Para una persona asexual, vivir en una sociedad tan enfocada al culto del físico y la sensualidad puede convertirse en algo complicado de llevar al sentir una frialdad absoluta al respecto. En torno a ellos pueden haber todo tipo de preguntas: ¿cuándo tendrás una pareja?, ¿por qué llevas tanto tiempo sin acostarte con alguien?, ¿acaso no te vas a ir con él o ella a la cama cuando te está pidiendo que lo hagas? Dichas preguntas no hacen más que crear una sensación de incomodidad entre lo que son y lo que deberían ser.

A medio paso entre el documental, la narración de una historia y una clase sobre sexualidad, la obra realizada de Bravo, Cruz y Ugalde nos explica las diferentes clasificaciones de la comunidad asexual:

cortometraje yo asexual

Asexuales románticos. Sienten una atracción hacia otras personas pero no de una manera sexual. En esta categoría encontramos a los heterorrománticos, quienes sienten atracción hacia personas del sexo opuesto, los homorrománticos, cuyo interés se centra en las personas de su mismo sexo, y los birrománticos, los cuales experimentan un gusto hacia mujeres y hombres por igual. Estas personas pueden sostener una relación  sentimental con la única condición de que no haya un intercambio sexual de por medio.  

Asexuales arrománticos. Éstos no sienten ningún tipo de atracción hacia los demás. No hay nada más que decir.

cortometraje yo asexual chica 

“Yo asexual” es la guía perfecta para entender lo que algunos expertos afirman como la cuarta orientación sexual de la raza humana, tras las ya conocidas heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad. Las causas por las que la asexualidad se presenta no son del todo claras. Es un hecho que no tiene que ver con ningún trauma del pasado ni se trata de una enfermedad, es una elección o de una condición natural.

Las personas que forman parte de esta comunidad merecen lo que cualquier otro hombre o mujer: el derecho a vivir de la manera que más le agrade y sujetos a sus propios lineamientos. Vivir y dejar vivir es el imperativo más grande que los seres humanos podamos tener para lograr el bienestar absoluto.

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La sexualidad es un misterio que no deja de sorprendernos y atormentarnos con sus contradicciones. Existen momentos en los que tal vez la mayoría se ha cuestionado su sexualidad, ante la presencia de todo tipo de tentaciones. En esta era de fatalismo y amores contradictorios, a veces la búsqueda del amor sólo nos deja soledad y vacío.



 
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