La película de extraterrestres que nos enseña que vale la pena vivir a pesar del dolor
Cine

La película de extraterrestres que nos enseña que vale la pena vivir a pesar del dolor

Avatar of Julandalf

Por: Julandalf

6 de julio, 2017

Cine La película de extraterrestres que nos enseña que vale la pena vivir a pesar del dolor
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Por: Julandalf

6 de julio, 2017



(Esta crítica contiene spoilers)

“Antes de que aprendiera a pensar en heptápodo B, mis recuerdos crecían como una columna de ceniza de cigarrillo dejada por la franja infinitesimal de combustión que era mi consciencia, que marcaba el presente secuencial. Después de aprender heptápodo B, nuevos recuerdos aparecieron como bloques gigantes, cada uno abarcando años enteros, y aunque no llegaron en orden ni aterrizaron uno junto al otro, pronto compusieron un período de cinco décadas. Es el período durante el que conozco lo suficiente el heptápodo B para pensar en él, comenzando con mis entrevistas con los heptápodos y terminando con mi muerte. La historia de tu vida”.
Ted Chiang



En el magistral relato ‘La historia de tu vida’ de Ted Chiang en el que está basado “La llegada” (Denis Villeneuve, 2016), el escritor lleva a cabo un juego con los tiempos verbales para, de un párrafo a otro, cambiar de presente a futuro y a pasado con gran sencillez y efectismo, para dejarnos claro desde el principio que hay una ruptura en el planteamiento temporal del relato. En “La llegada” se respeta gran parte de lo escrito por Chiang, pero la capacidad de plasmar en imágenes esa ruptura del tiempo es lo que muestra la genialidad de Villeneuve.

El director es capaz de transmitirnos esa idea de una manera muy limpia y fluida, sin causarnos conflicto y sin que lleguemos al final con la sensación, como se produce en otras cintas, de no haber entendido la historia. En esa perfecta coordinación de los planos del presente, pasado y futuro es la que provoca meternos de lleno en la nueva comprensión del tiempo que tiene Louise (Amy Adams), la lingüista protagonista de la historia, y ser partícipes de ella mientras intenta detener una posible guerra entre los extraterrestres y los humanos. A pesar de la complejidad del concepto, Villeneuve nos transforma en Louise: así cuando ella comienza a “entender” el motivo de la visita de los heptápodos –extraterrestres que llegaron a la Tierra—, nosotros también lo hacemos; como si fueran ellos, y no el director, los que nos hubieran permitido “ver” el tiempo/la película de esa manera.

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En “La llegada”, el principio es el final, y el final es el principio, al igual que los signos lingüísticos de los heptápodos, círculos imperfectos y diferentes entre sí que no se rigen por el sentido de lectura secuencial del lenguaje humano. Al aprenderlo, Louise es capaz de percibir la realidad de una manera simultánea y rompe la relación causa-efecto del tiempo; es capaz de distinguir toda la realidad temporal a la vez: no se anula el concepto de tiempo, sólo se advierte de manera distinta. Esto pone de manifiesto que nuestra realidad no es un término absoluto sino relativo, y la forma en la que la entendemos depende de los instrumentos, en este caso el lenguaje, con los cuales nos aproximemos a ella. En ese sentido, la película de Villeneuve es nuestro acercamiento a esa nueva realidad-tiempo que descubre Louise.

Esta cinta aparece disfrazada de un relato de ciencia ficción con acción y suspenso; pero detrás de esto, se cuela un mensaje humanista y una lección de vida. El comienzo de “La llegada”, al igual que en el relato de Ted Chiang, parecer que transcurre en el pasado, pero es, en realidad, el futuro: Louise nos cuenta (presente) lo que le pasará (futuro), como si ya le hubiera sucedido (pasado). Gracias a que pudo aprender el lenguaje extraterrestre ahora su tiempo es simultáneo. Louise es consciente de que si acepta casarse con su pareja, Ian (Jeremy Renner), tendrá una hija que morirá; aun así, decide elegir esa vida. Esta segunda línea argumental, la del drama psicológico, queda solapada por la primera, la que intenta evitar un conflicto internacional —que no ocurre en el relato original—, pero es de gran importancia a nivel temático.

En el escrito de Chiang, Louise se pregunta: “Desde el comienzo sabía cuál era mi destino, y elegí mi camino de acuerdo a él. Pero, ¿viajo hacia un extremo de la alegría o del dolor?”. Con la elección de experimentar una vida en la que ya sabe qué sucederá un evento trágico, Louise nos transmite el mensaje de que en la vida siempre habrá dolor pero el viaje es tan formidable que vale la pena intentarlo. Louise, a la vez que ha aprendido el lenguaje de los heptápodos, también ha asimilado que la experiencia vital es lo valioso, y que esto sobrepasa con creces todo lo bueno o malo que pueda ocurrir. El dolor no se puede anular, y no por ello tenemos que dejar de vivir. Este mensaje queda en un, aparente, segundo plano; sin embargo, es lo que eleva la película a un nivel de calidad cinematográfica y narrativa superior.

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Otro gran aporte de “La llegada” reside en que, a diferencia de la mayoría de la producción cinematográfica actual, el espectador se vuelve partícipe de lo que ocurre en la película; a tal punto de que hace que nos cuestionemos sobre nuestra mirada y sobre cómo se construye el mundo a través de ella, además de las consecuencias que provoca el poder de manipular el lenguaje, la información y la comunicación. Villeneuve sabe que su película y el lenguaje de los heptápodos enseñan al espectador una nueva manera de “entender” el mundo.

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¿Eres de los que creen que existe vida en otro planeta? Si es así, entonces descubre cuándo fue el día que la humanidad pudo haber sido contactada por extraterrestres.





Referencias: