Darren Aronofsky: la fuerza de las adicciones
Cine

Darren Aronofsky: la fuerza de las adicciones

Avatar of Giancarlo

Por: Giancarlo

11 de octubre, 2013

Cine Darren Aronofsky: la fuerza de las adicciones
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Por: Giancarlo

11 de octubre, 2013

Para algunos, las adicciones son algo que potencia la voluntad humana para lograr lo inconcebible. Darren Aronofsky (Brooklyn, 1969) es un director cuyas películas cuentan historias de personas que no huyen de las dependencias, sino se funden con ellas y las llevan a sus últimas consecuencias.

 Sentarse en una sala de cine anónima, sentir las tinieblas apoderarse de cada destello de luz y esperar expectante un nuevo filme de este director, es una experiencia que difícilmente puede ser descrita. Sus películas han de ser vividas, interiorizadas y finalmente expresadas a través de una actitud diferente hacia el mundo.

darren aronofsky

Para Darren, dirigir sin experimentar es una oportunidad perdida, por lo que en cada una de sus entregas incluye algún elemento que le da un carácter y ritmo únicos a sus filmes. 

Su ópera prima, Pi, trata de Maximillian Cohen, un matemático quien busca, incansablemente, un patrón en la bolsa de valores. No obstante, su búsqueda significa más que sólo una forma de ganarse la vida: para él las matemáticas son el lenguaje de la naturaleza y todo puede ser entendido y representado con números. Así, la situación, su obsesión y cosmovisión se basan en esta premisa y su trabajo despierta tanto la ambición de agentes de Wall Street, como la inquebrantable voluntad de místicos judíos, buscando el verdadero nombre de Dios.

 

Para su segunda película, Réquiem por un sueño, se basó en el libro homónimo de Hubert Selby Jr. En ella se cuenta la historia de Harry y Sara Goldfarb. El primero, un drogadicto que comparte su adicción con su novia y su amigo; la segunda, madre de Harry, una viuda que pasa sus solitarios días viendo la televisión hasta que recibe una llamada de la televisora, invitándola a participar en uno de sus programas. En ambas historias las adicciones de los protagonistas parecen ser un medio para lograr un fin mayor, pero en realidad ellas ocultan desenlaces que van más allá de lo que los personajes pudieron haber esperado.

 

Su filmografía incluye, también, La fuente de la vida, una cinta de ciencia ficción que, pese a no haber tenido éxito en taquilla, tiene ya un público que la considera una película de culto. En esta cinta se cuestiona el papel de la vida y la muerte, la importancia de las relaciones y de la voluntad,  así como de la trascendencia del alma sobre el cuerpo.

El luchador, una de las cintas que marcó el triunfal regreso de Mickey Rourke a un papel estelar, en el que encarna a un luchador que perdió la fama pero no el ímpetu. En ella, el luchador busca arreglar su vida personal, la que ha descuidado en favor de su carrera profesional, sólo para darse cuenta que hay una edad en la que todo lo que has logrado se empieza a desvanecer y las carencias cobran fuerza. La pregunta es ¿seguirás luchando cuando eso suceda, o te darás por vencido?


 
Mención aparte merece su último filme, Cisne negro, que narra la historia de Nina, una bailarina de una prestigiosa compañía de ballet, quien logra el papel principal en “El lago de los cisnes” con esfuerzo y sacrificio. Lejos de ser una satisfacción, el papel se convierte en un reto casi insuperable para la joven bailarina, quien tendrá que luchar contra su madre, sus compañeras bailarinas y, sobre todo, contra ella misma para lograr una presentación más que memorable.

 

Aronofsky no sólo ha encontrado un estilo propio en lo visual, también lo ha hecho en lo sonoro, lo discursivo y lo emocional con películas que forjan un imaginario en el que lo convencional no tiene cabida y la fuerza de carácter es lo que potencia las historias. Si disfrutas de películas que no temen alejarse de las sensaciones positivas para lograr una impresión duradera, los filmes de Darren Aronofsky son para ti. 


Referencias: