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De qué le sirve a México el Oscar de Iñárritu y Lubezki

Cine De qué le sirve a México el Oscar de Iñárritu y Lubezki



Los problemas sociales y políticos de México no se van a resolver con los triunfos de Lubezki e Iñárritu, pero con algo de reflexión, deberían convertirse en punta de lanza.

Alejandro Iñarritu

Sabemos que México atraviesa una crisis política desgastante. Nuestra reacción ante la centralización del poder ha sido contemplativa. La falta de interés por aquello que nos rodea, nos lleva a un estado de rigidez que con el tiempo será más y más alarmante, pues nuestras necesidades se acumularán hasta quedar insatisfechas, conduciéndonos a la frustración.

Otros pueblos, con capacidades similares a las nuestras, han cambiado sus situaciones a partir de esfuerzos individuales que con el tiempo se hacen colectivos.

Emmanuel Lubezki y Alejandro Iñárritu representan a los caudillos de la etapa moderna en nuestro país. En épocas donde los mexicanos somos vistos, por algunos, como una plaga que arrasa con todo lo bueno en el pueblo americano, estos talentos se atreven a plantarse y proclamar a México en otras tierras.

Este par de genios, han iniciado una revolución blanca, que ha consistido en ocupar el arte como medio de denuncia.

Emmanuel Lubezki

El departamento de culpas del gobierno mexicano se ha atrevido a tomar como propio el triunfo de este par de hombres, cuando la realidad es distinta. Los logros de Iñárritu y Lubezki son ajenos e indiferentes a nuestra realidad actual, no van a mejorar en nada al país; al menos no de forma directa.

Existimos como mexicanos, como una raza indígena altamente artísitca. Si tomamos como referencia a los actuales ganadores del Oscar, podremos darnos cuenta que en el querer está el poder.

La inspiración que estos mexicanos nos han regalado debería convertirse en el movimiento telúrico que remueva nuestras entrañas para despertarnos y comenzar a promover el cambio de nuestra nación a partir del individuo. México da la sensación de estar inacabado e inmóvil. Aquí estamos, viendo al mundo girar mientras nosotros nos pasmamos.

Alejandro Iñarritu

Pensemos por un instante que tanto Emmanuel como Alejandro nacieron en la Ciudad de México y estudiaron en instituciones públicas. Que han convertido los momentos de crisis en retos. Son tipos comunes y corrientes que han construido con trabajo, pasión y elegancia, el futuro que han querido para sí mismos y sus familias. Aclaro que al decir comunes y corrientes, hago referencia a que no tienen un tercer brazo, un segundo cerebro o un ojo al centro de la frente que les haga adivinos. Son tan humanos y mexicanos como el que escribe y el que lee, con la gran diferencia de no haber bajado la guardia nunca. Se subieron a un sueño y han entregado su vida para materializarlo.

Para hacer una revolución no es necesario arrebatar una vida. Para hacer una revolución es necesario impactar en otras vidas. El arte les ha servido como portavoz de sus ideas. Ocuparon su facilidad para dominar sus debilidades.

Hagamos un uso adecuado de lo hecho por este par de locos. Sentarnos para aplaudir sus triunfos es útil cuando a partir de eso creamos una misión propia. Seamos conscientes que México no va a cambiar por el acto de algunos, sino por el movimiento de todos.

Ganadores del oscar 2016

Gracias a Alejandro Iñárritu y Emmanuel Lubezki, podemos despertarnos con la convicción de que lo imposible está al alcance de una mente bien trabajada. Que la identidad artística del mexicano está por encima de nuestras formas de gobierno. Que sus actos son modelos de inspiración y motivación. Que los de arriba jamás podrán frenar un corazón lleno de pasión y entrega. El arte, como siempre, está dando la cara por un país violentado y marginado. El arte nos muestra, a través de ellos, que la felicidad y el éxito sí son compatibles. Que la lucha, siempre que nos aporte ideas, valdrá la pena aunque no conduzca a la victoria. Que la llave para cambiar al país está en la pasión que llevamos impregnada en los huesos.


Referencias: