INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Libros y películas que muestran a una sociedad perdida y con un futuro decadente

2 de noviembre de 2017

Juan Sebastian

Un recorrido por la historia de la distopía en los medios audiovisuales y la literatura, de George Orwell a The Terminator.


Desde que nació el cine a finales del siglo XIX se ha convertido en una ventana mágica que buscó mostrar la realidad del hombre, para luego ser la mayor representación de los sueños y las emocione humanas; razón por la que la utopía, al mejor estilo de Tomás Moro, es uno de los temas más recurrentes de las cintas que se verían multiplicar a través de toda la Historia; sin embargo, al finalizar la segunda Guerra Mundial y en el marco de la naciente Guerra Fría, brotaría de igual manera el impulso hacia retratar sorprendentes distopías que llevaron a la construcción de mundos apocalípticos controlados por el más absurdo de los totalitarismos; de igual manera, este sentido de una realidad decididamente perjudicial para las libertades "naturales" del hombre sería muy impulsada por la literatura.


Los primeros años de la posguerra serían para Europa el comienzo de la gran reconstrucción de sus Estados, no sólo en términos políticos que la sociedad requería un nuevo comienzo, su infraestructura también exigía grandes inversiones; por el contrario, al otro lado del océano, los Estados Unidos vivía la que sería la mejor época de la sociedad de consumo y del capitalismo. Allí las bombas no habían creado grandes afecciones, las muertes se encubrían con la naciente gama de productos que sorprendían a la clase media y la ampliación de los lujos en las clases más altas despreocupaba a la clase política, el futuro parecía haber llegado junto con el desarrollo y el placer.


Sin embargo, en la memoria colectiva aún se mantenía el temor al renacimiento de algún tipo de totalitarismo o a la supremacía del régimen comunista que se elevaba firme en el sistema político mundial. Este contexto influenciaría muy fuerte al mundo literario, ejemplo de ello fue 1984 y La Rebelión en la Granja, de George Orwell, obras escritas poco tiempo después de que el autor británico visitara a la extinta Unión Soviética y que además impulsarían el crecimiento de todo un universo distópico en títulos posteriores como Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.




Este universo, ambientado en una época post-atómica, intenta representar la pérdida absoluta de los más básicos valores civiles en nombre del sostenimiento de un régimen de paz y goces, tal como el que vivían los estadounidenses en aquellos años y que no sería comparable a ninguno de los futuros representados por otros escritores, como Julio Verne o Isaac Asimov. Las obras contenían un toque distinto, una muestra de dominante decadencia mezclada con el poder de la defensa aparente de valores absolutos e incuestionables, no sólo se trataba de ciencia ficción, sino de construir una crítica social y política a través de las letras; además de usar el eufemismo de un contexto lejano para no ser juzgados por la mano oscura de la justicia partidista de aquellos años.


Estas historias no tardarían en llegar a la pantalla gigante y expandir sus muros más allá de la visión de los amantes de las letras, la obra de Orwell, 1984, sería llevada al cine de la mano del director Michael Radford; por su parte, uno de los maestros de la Nouvelle Vague, François Truffaut llevaría una magnífica adaptación de Fahrenheit 451, todo ello durante los años de la guerra fría en que las perspectivas de futuro apocalíptico eran más latentes que el del cumplimiento de la utopía de Tomas Moro, en este punto, la sociedad parecía necesitar una muestra de aquello que podría esperarles; sin embargo, la crítica se hizo escuchar y ambos filmes quedaron sepultados dentro del mundo del cine underground y no se convertirían en lo que fueron algunas de las obras que les siguieron en el camino de la distopía social.


En los años 80, posterior a la Gran Crisis petrolera que significó la revolución Iraní y el resurgimiento de una región desconocida llamada medio oriente, la industria de Hollywood se lanzaría a producir obras que mezclarían aquella distopía literaria con elementos mucho más comerciales y sin grandes mensajes políticos, para dejar sólo apuntes respecto a la generalidad de la sociedad, filmes que no señalan un culpable, sólo divierten y se aprovechan del argumento expuesto. The Terminator, dirigida por James Cameron, sería una gran muestra de ello, en la trama el malo deja de ser un Estado o un Gobierno totalitario y se convierte en una ambiciosa industria privada que desea el avance tecnológico a costa del futuro de la raza humana. En cambio, la cinta británica Brazil de igual forma lo intentaría al mantener la línea de la crítica política; sin embargo, esta tendría una recepción por completo mediocre en taquilla en comparación a la producción de Cameron, que lideraría como la más taquillera durante algunas semanas posteriores a su estreno, convirtiéndose en toda una franquicia que generaría cinco filmes y otros múltiples materiales comerciales.



Está claro que la distopía se ha convertido en una de las más grandes líneas narrativas del cine, la Guerra Fría lo alimentaba de manera constante con el temor a una guerra a escala nuclear. Hoy, la grave problemática medioambiental continua y también se intenta retratar el destino humano; a la vez, se ha dejado de lado aquella idea de los Estados totalitarios o la influencia de los regímenes políticos en dichos futuros por convertirlos en un problema de todos o en meros accidentes a gran escala.


Desde el final de la Segunda Guerra mundial tanto el cine como la literatura se han visto influenciados por sus resultados; sin embargo, la industria prefiere adoptar una posición acrítica, y vuelve un universo crítico en un simple elemento de marketing, tal vez quienes se aventuran un poco más allá de esto sean series como Black Mirror, que a través de una de las grandes plataformas actuales de streaming logra generar mordaces críticas a la sociedad contemporánea por medio de un futuro distópico cercano.


Aún queda esperar cuál es el futuro que finalmente le depara a la humanidad, pero las palabras que George Orwell utilizó en 1984 aún son vigentes: "La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza". A veces pareciera que aquella distopía no es más que la realidad y aquellas cintas no son más que un espejo que refleja lo que no es claro y visible; sin embargo, aún preferimos dejar la crítica de lado por la diversión y el entretenimiento. 



**


Estas son las 4 ideas absurdas que probablemente has creído sobre el futuro de la Inteligencia Artificial.




TAGS: Recomendaciones crítica cinematográfica
REFERENCIAS:

Juan Sebastian


  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Fotos de Paulina Rubio, antes y después de su fama 21 fotografías del detrás de cámaras de "Chucky, el muñeco diabólico" Ya podrás agregar contactos mediante código QR a WhatsApp The Country You Can Join If You Need A Break From Politics Ramón Arellano Félix, uno de los líderes del Cártel de Tijuana asesinado por ‘El Chapo’ 6 lugares donde puedes ver nieve cerca de la CDMX

  TE RECOMENDAMOS