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CINE

Educación, Educación. China y el desempleo

Por: mediodigital 25 de abril de 2014

En China, quien no compite desde la infancia no asegura el éxito adulto. La educación básica (que tiene una duración de nueve años) en el país más contaminado del mundo se inicia a los 5 años y lo niños entran al colegio con un solo objetivo: ser el o la mejor. La meta está puesta desde el primer día de clases: llegar algún día a buenas universidades, una que les asegure un buen trabajo y que les permita ganar mejor que varios millones de compatriotas. A fin de cuentas, esos pequeños competirán, literalmente, con la mitad de la población mundial.


En las áreas urbanas, la competitividad escolar alcanza niveles inimaginables, y la presión que reciben los niños por parte de padres y profesores es enorme. De hecho, un tercio de los estudiantes chinos de nivel primaria sufre de estrés, según un estudio del University College London (2010) realizado en niños de 9 a 12 años.

La calidad de la educación superior en diversos momentos de la China moderna ha cambiado en varias ocasiones, lo que refleja los cambios en las políticas implementadas por el gobierno central. Tras la fundación de la República Popular China, en 1949, el enfoque educativo del gobierno chino era, en gran medida, de política de "reeducación". En periodos de agitación política, como el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, la ideología se recalcó sobre la competencia profesional o técnica. Durante las primeras etapas de la Revolución Cultural (1966-1969), decenas de miles de estudiantes universitarios se unieron a la Guardia Roja, que persiguieron a muchos miembros de la facultad de la universidad como "contrarrevolucionarios" y cerraron las universidades de China. Cuando las universidades reabrieron a principios de 1970, la matrícula se redujo, y la admisión se limitaba a las personas quienes habían sido recomendados por su unidad de trabajo, poseía buenas credenciales políticas, y se había distinguido en el trabajo manual. En ausencia de rigurosas y razonablemente objetivas pruebas de acceso, las conexiones políticas se hicieron cada vez más importantes a la hora de obtener la admisión universitaria.


Hasta 1976, Deng Xiaoping, político y reformista líder de la República Popular de China, quien después de la muerte de Mao llevó a su país hacia una economía de mercado, dijo que los chinos egresados de una carrera universitaria “no eran capaces siquiera de leer un libro de su rama”.

Y es que en China, como en la mayoría de los países, la educación es la única manera de salir de la pobreza – por lo menos durante las últimas décadas ha sido la mejor manera-. El auge económico de China y los méritos de trabajo duro han creado una expectativa de que el estudio es sinónimo de prosperidad económica.


Pero en los últimos años el sistema de educación superior de China sólo conduce a puestos de trabajo para unos pocos; la educación de una nueva generación se ve reflejada en el desempleo y la desesperación (no muy lejana a la realidad de muchos países).

¿Cómo se elige un colegio cuando eres la primera persona en la familia que sabe leer? O ¿cómo pagar por una educación superior cuando los cuatro años de escolarización cuesta sesenta años de ingreso? ¿Qué se siente unirse a la "hormiga-tribu", los 2 millones de chinos recién graduados que cada año alimentan la fila de desempleo? Estas son las preguntas que el documental Educación, educación, intenta responder.





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