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'El Resplandor' fracasó aunque mostró la decadencia humana

23 de mayo de 2018

Diego Rodmor

A 38 años de su estreno, recordamos las complicaciones que hubo durante la filmación de esta película de terror y las fuertes diferencias que existieron entre Stanley Kubrick y Stephen King.

Tenía aproximadamente unos 15 años la primera vez que vi una película de Stanley Kubrick. Asistía a un taller sobre perspectiva cinematográfica y, entre otros filmes, pude degustar La Naranja Mecánica. Desde luego que un director tan interesante como él podría despertar la curiosidad de cualquier joven cinéfilo. Por esa razón, me di a la tarea de descubrir la obra de este excéntrico personaje del mundo cinematográfico. Debo decir que ahora, después de algunos años, he encontrado en su filmografía una interesante y lúcida visión filosófica sobre lo que él consideraba un universo físico y moral en constante transformación. Una visión existencialista que resulta muy coherente tomando en cuenta a su filmografía como un todo.


Stanley Kubrick es uno de los directores más importantes de la historia del cine y uno de los más influyentes del siglo XX. Su precisión técnica y el enorme simbolismo que ha aparecido en sus cintas le han dado la merecida fama que hoy tiene. Desde joven se interesó por la fotografía, la música y el ajedrez. Estas aficiones tendrían una muy clara influencia en su futuro trabajo como director de cine. Al mismo tiempo, esos gustos definieron su personalidad, su perfeccionismo y su frialdad a la hora de trabajar. Esta fama lo caracterizó siempre. Incluso reconocidos actores evitaban trabajar con él debido al desgaste físico y emocional que esto suponía.


La mayoría de la filmografía de Kubrick se apoya en alguna obra literaria, un punto que no lo limitó a la hora de dirigir. De igual manera, su filmografía se ha visto envuelta en el escándalo. Sus personajes han transgredido los límites de diversas épocas. Sus películas han hablado sobre temas tabú como la Guerra Fría, la seducción de menores, la violencia y el sexo. Por esa razón, muchas de ellas fueron censuradas. Sin embargo, ninguno de estos aspectos fue un impedimento para él.



El director sorprendió a unos cuantos al tomar la decisión de realizar una historia de terror. Hubo muchos que dudaban y pensaban que no podría caber un proyecto así en su obra. Un buen acierto, pensaban algunos. Su mayor error, creían otros. El tiempo lo decidiría. A las manos de Kubrick llegaron algunas propuestas. Entre ellas la de filmar El Exorcista, pero él se negó a hacerlo. Estaba seguro de que quería trabajar con Jack Nicholson, incluso aún sin haber elegido el proyecto. Después de leer distintos libros sobre el tema, se le presentó una novela de cierto escritor cuya fama le había sonreído recientemente. Esto debido a que la adaptación de su primera novela —Carrie— había sido todo un éxito. Me refiero, desde luego, a Stephen King.


Nacido en Maine, Estados Unidos, Stephen King ha tomado fama internacional gracias al éxito de sus escritos. Estos cuentan diversas historias de terror con claras influencias a los textos de Edgar Allan Poe y Howard Phillips Lovecraft, escritores admirados por King desde la juventud. Kubrick se puso en contacto con King para hablar sobre la adaptación cinematográfica y el escritor se sintió realmente halagado por este hecho. Por supuesto, aceptó el trato y se inició la adaptación de cine. Al mismo tiempo, comenzó una relación tortuosa que terminaría de manera terrible, pues las ambiciones de Stanley Kubrick interfirieron de manera significativa con lo que era la verdadera esencia de la novela de Stephen King.


La película El Resplandor no es mala, pero sí una de las más criticadas debido a su trama, en ocasiones, anticlimática y su desenlace confuso. Para el público de la época, acostumbrados a un final feliz en el que se desmenuzan las dudas que surgen durante el filme, significó una aburrida y decepcionante pérdida de tiempo. Desde un principio, Kubrick se vio obligado a cumplir con el clásico final feliz de una película de terror, en el que el monstruo es derrotado para que las víctimas puedan huir a salvo. Pero, con todo y eso, la película no termina de explicarse por completo, ya que se generaron muchas preguntas y pocas respuestas.



Durante la escritura del guión, Stanley Kubrick y Diane Johnson se metieron de lleno en los textos de Freud y Bruno Bettelheim para explorar el espacio, el tiempo y las complejidades del Yo. Sin embargo, muchos críticos afirman que el verdadero problema radica en que el director tuvo dificultades para unir la fantasía, la familia y el fenómeno psíquico, tres piezas fundamentales que unificaban su filme. La mencionada problemática hizo que Kubrick llamara constantemente por teléfono a King a altas horas de la noche para que le resolviera algunas dudas. Momentos en los que empezó la enemistad de ambos autores. En una ocasión, Stanley Kubrick molesto de que Stephen King no le daba suficiente libertad, llegó a colgarle el teléfono al autor. Arrepentido, Kubrick volvió a llamar pero Stephen King contestó diciéndole: un tal S. K. está hasta los huevos de un tal S. K.


Los problemas se generaron principalmente por el hecho de que Kubrick quería trabajar la obra literaria de una manera más psicológica y no tanto fantástica. Quería demostrar todas las frustraciones del hombre de la época. Una impotencia por no poder realizarse, una incomodidad con el presente que aumentaba la evocación de un pasado digno de recordarse. Por esa razón, decidió omitir diversos pasajes de la novela que en realidad no son malos, sólo funcionaban de maravilla en el texto pero arruinaban la idea que el cineasta tenía.


Algunas escenas del libro, como aquella en la que unas abejas muertas resucitan para atacar a Dany o árboles con formas de animales que cobran vida para tapar la entrada del hotel, fueron suprimidas para dar pie a una historia más centrada en Jack Torrance, el padre de familia frustrado, alcohólico, con ganas de convertirse en un escritor reconocido pero que al mismo tiempo pareciera que, desde el inicio de la película, está indispuesto a realizarse. Él es la viva imagen del deseo frustrado, del hombre que se siente incompleto, vacío, solitario y que da pasos hacia atrás, que rememora el pasado y, finalmente, forma parte de él. Un complejo personaje que irritó a Stephen King, pues se desviaba por completo de lo que era en la novela.


La película dividió a la crítica especializada y al público en general. Los seguidores del escritor quedaron decepcionados al desconocer a los personajes principales. De hecho, Stanley Kubrick quería finalizar el filme con la muerte de los protagonistas para después hacer que volvieran a aparecer como fantasmas. Tal cosa fue prohibida por Stephen King, quien en realidad había descrito en su obra que ocurría un accidente con una caldera que hacía pedazos el hotel y destrozaba a todas las ánimas que se hallaban ahí. La inconformidad fue tan grande que el King realizó su versión de El Resplandor en una miniserie —después editada y adaptada en una película— en la que quería palpar cada aspecto de su libro. Por supuesto, fue una tarea tediosa que no dio los mismos resultados. Era imposible hacer una adaptación realmente fiel al texto en un tiempo corto.



Al final, la película de Kubrick resultó un fracaso interpretativo que no ofrece un conocimiento determinado de la historia que se explica. El Resplandor concluye con una inmovilidad que dejó insatisfechos a muchos de los espectadores de la época. Y es que, irónicamente, el personaje de la historia es eso: un artista fallido, que no puede moverse y cuya nostalgia por el pasado lo hace navegar en un extraño limbo que lo vuelve incapaz de decir algo que tenga importancia. Un sujeto cuya desolación se ve incrementada ante la decadente condición humana. Una constante en la filmografía de Kubrick.


Hoy, El Resplandor es un referente obligado del cine de terror. Una pieza de la obra de Stanley que pretendió ser algo más, pero que se quedó en el intento. Es posible que puedan surgir diversas interpretaciones del filme, pero en realidad es un ejemplo anticlimático de la filmografía de este magistral cineasta. Una historia sobre el fracaso y la incoherencia existencial que resultó ser también un fracaso pero que otorgó escenas memorables al imaginario de la cultura popular. Hoy, después de 38 años de su estreno, no está de más echarle un vistazo a esta tremenda obra cinematográfica.



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Si quieres conocer más de las razones por las que a Stephen King no le gustó El Resplandor, debes leer más aquí.


TAGS: Clasicos del cine crítica cinematográfica literatura
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Diego Rodmor


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