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5 conductas perturbadoras que el cine consideró románticas aunque son escalofriantes en la vida real

6 de febrero de 2018

Claudia Alizo

Esto es lo que pasa cuando la industria del entretenimiento muestra a personajes que no distinguen los límites de lo consensuado



Nada está tan perfectamente escondido como lo que se tiene a la vista. La cotidianidad es una cortina a la que se le suma el humo gris del tabú y, finalmente, casi como uno de los mejores disfraces, creencias generalizadas que abrazan y aceptan comportamientos como irremediablemente normales. Harvey Weinstein, quien fuese uno de los más importantes e influyentes productores y ejecutivos de la industria cinematográfica, cumplirá en febrero cuatro meses de haber sido despedido de su propia compañía, The Weinstein Company (TWC) y, prácticamente, de su carrera. En octubre de 2017 una serie de reportajes del New York Times y el New Yorker hicieron del conocimiento público y mediático las acusaciones de una docena de mujeres que alegaban haber sido acosadas, agredidas sexualmente o violadas por el productor de cine.

Rumores, comentarios e incluso chistes habían estado circulando por décadas sobre el comportamiento de Weinstein. Ya en 1998, la actriz Gwyneth Paltrow señalaba en The Late show with David Letterman que el ejecutivo “te obligará a hacer una cosa o dos”, mientras que en la ceremonia de los Oscar en 2013, el anfitrión Seth MacFarlane bromeó al anunciar a las nominadas a la Mejor Actriz de Reparto, felicitándolas, pues ya no tendrían que “pretender sentirse atraídas por Harvey Weinstein”.


Harvey Weinstein


Un secreto a voces, partículas de pólvora en un cartucho que explotó y que, gracias a Internet, rebotó en cada esquina del mundo virtual y físico. El resultado: más de 80 mujeres de la industria cinematográfica sintieron desvanecer aquella fina y extraña tela de normalidad que se había tejido alrededor de sus experiencias con Weinstein a lo largo de sus carreras y una tras otra hicieron pública su historia. La onda expansiva no se detuvo y transmutó en campañas como #MeToo, en la que las personas pudieron compartir sus propias experiencias de acoso.

Lo que ahora es conocido como “el efecto Weinstein” no sólo alcanzó a otros pesos pesados de diversas industrias como la del entretenimiento, el arte, la gastronomía e incluso, el medio periodístico, sino que representó un punto de inflexión para el abordaje y tratamiento de la conducta sexual inapropiada e, incluso, para muchos, un cuestionamiento sobre los propios comportamientos.




La TV y las líneas difusas

A la luz de todo lo que ha desencadenado el “efecto Weinstein”, The Atlantic —revista cultural y literaria estadounidense— se dispuso a poner la lupa sobre la cultura pop, dándoles una segunda mirada a todos esos personajes del cine, la música y la televisión cuyas conductas eran presentadas como el ideal romántico, pero que deberían encender las alarmas si ocurriesen en el plano de la realidad. A continuación, cinco veces en que la industria del entretenimiento hizo apología al acoso y la violencia con personajes que —de alguna manera— cruzaron o no distinguieron los límites de lo consensuado, romantizando la idea de que una voluntad debía pesar y desconsiderar a la otra.




Hospital General

Además de haberse ganado el record Guinness por ser la telenovela más larga en la historia de la televisión americana (fue lanzada en 1963 y aún sigue produciéndose), Hospital General cuenta con el memorable episodio de 1979 en el que la “superpareja”, Luke Spencer y Laura Webber, estelarizan una escena en la que él, en estado de ebriedad, la viola en la discoteca en la que ambos trabajaban. A pesar de ello, Laura termina enamorándose de su agresor, bajo lo que los productores de la serie no se refirieron como violación sino como una “seducción forzada”.



Y así sería sepultado aquel episodio en la memoria colectiva estadounidense cuando más adelante, en 1981, el capítulo en el que la pareja contraía matrimonio sería sintonizado por más de 30 millones de espectadores, una cifra récord. Anthony Geary, quien interpretaba el papel de Luke, señaló en una entrevista que la violación “había sido romantizada, para mi gran pesar”. Sin embargo, en la misma ocasión, describió a su personaje como un “clásico antihéroe romántico”. Y así quedaría retratado en la cultura popular.




Gossip Girl

Hacia finales de la primera década del nuevo milenio, muchos jóvenes occidentales deliraron con la serie que mostraba la vida de unos colegiales pertenecientes a la alcurnia neoyorkina. Al estilo de vida digno de residentes del Upper East Side de Manhattan se le añadían los dramas propios de la adolescencia, adornado con el correspondiente glamour que pintaba todo con un halo de exclusividad tal, que hasta ser abusado emocionalmente por uno de los galanes parecía ser nada más que una pequeña cuota que pagar para cumplir con todo lo que, según han enseñado, debe tener un amor para que sea dolorosamente intenso e inolvidable.



Sentía cierta fascinación cuando eras hermosa, delicada e intacta. Pero ahora eres como uno de los caballos árabes que mi padre poseía: te montaron y te guardaron mojada. Ya no te quiero y no puedo ver por qué alguien más te querría.


Así se dirigió Chuck Bass, uno de los personajes principales y el favorito de muchas, a su pareja en la serie, Blair Waldorf, cuando se reveló que ella se había acostado con él y otro chico en la primera temporada. No conforme con eso, la carta de presentación del acaudalado personaje en el primer episodio consiste en unas escenas en las que Bass se abalanza forzosamente sobre las otras coprotagonistas, Serena Van Der Woodsen y Jenny Humphrey —quien apenas inicia la secundaria—. Sin embargo, como señala The Atlantic: “La naturaleza en serie de la televisión, en particular, lleva a que muchos shows padezcan de una especie de amnesia cuando ya no es conveniente que un personaje que una vez violara o incurriera en un la violación sea visto como un villano”. Algunas temporadas más adelante el incidente es olvidado y Chuck Bass pasa de villano a héroe romántico. Al final de la serie, una de las parejas de la televisión preferidas de finales de los 2000 celebra su feliz matrimonio.




Crepúsculo

Nada como estar durmiendo tranquilamente en tu habitación y que el chico con el que apenas empiezas a salir se aparezca frente a tu cama y te observe mientras estás en tal vulnerable estado de reposo. “Incluso más penetrante que el violador redimido es el héroe romántico cuyos esfuerzos de seducción se parecen más al acoso”, reseña The Atlantic sobre la relación entre Bella Swan y Edward Cullen, el sensual vampiro cuyo rostro resplandece como la escarcha en el sol, de la serie Crepúsculo.



Es cierto que Cullen está tratando de proteger a Bella cuando descompone el motor de su camioneta en el tercer libro, Eclipse, y también es cierto que Bella, a sus 18 años y con una timidez y razonable inseguridad propia de la adolescencia —a la que se añade una cierta dificultad para encajar en su entorno— elige sacrificar su vida humana por pasar a la condición de inmortal vampiro, por supuesto, en nombre del amor. No sin olvidar la vieja narrativa de ser salvada una y otra vez por el galán de la historia.




La anatomía de Grey

El término badgering no tiene una traducción literal en castellano, pero en su definición se resume como “pedir a alguien algo de manera repetitiva e importunada”. Sin embargo, en Grey’s Anatomy, el drama médico ganador de cuatro Emmys y una de las series con mayor audiencia en 2013, el badgering es edulcorado como un coqueteo ejercido desde la confianza que un galán en una posición de poder puede tener.



“Me he estado preguntando a mí misma”, dice Meredith Grey, la protagonista, en uno de los primeros episodios al dirigirse al atractivo y seductor doctor Derek Shepherd, “¿Por qué estás tan empeñado en que salga contigo? Sabes que eres mi jefe. Sabes que va en contra de las reglas. Sabes que sigo diciendo que no”. A lo que “McDreamy” responde: "Bueno, es divertido, ¿no?”. Para fortuna del personaje de Meredith, el doctor Shepherd es de su interés amoroso. Para desgracia de muchas que en la realidad sufren acoso laboral por parte de sus superiores, la narrativa podría resultar en un mensaje ambiguo que lleva a preguntarse si deberían sentirse halagadas ante la insistencia.




Loco por Mary

Si no fuese por la simpática comedia romántica de finales de los 90 Loco por Mary (Bobby y Peter Farrelly), cualquiera pensaría que es un poco extraño que alguien contrate a un detective privado para localizar a un viejo amor platónico de la escuela. De hecho, en un estudio conducido por la doctora Julia Lippman, del departamento de Estudios de la Comunicación de la Universidad de Michigan, en el que se buscaba investigar cómo las comedias románticas podrían influir en la normalización de comportamiento perturbador, se halló que los “grandes gestos románticos” representados en este tipo de películas (específicamente en las que los personajes los reciben de manera positiva) fueron percibidos por las mujeres del estudio “como signos inequívocos del amor verdadero, especialmente si informaban sentirse transportados por la película, o si pensaron que la película era realista”. "De hecho, se puede considerar que reflejan uno de los grandes mitos culturales del amor romántico: que no importa cuán grande sea el obstáculo, el amor lo conquistará todo", escribe Lippman.



Quizás los teóricos de la comunicación hayan exagerado cuando acusaban a los mensajes de los medios masivos de introducirse en la mente de las audiencias cual agujas debajo de la piel. Ya sabemos que los individuos no son sujetos pasivos que reciben mensajes y ejecutan tareas como robots, pero sí es cierto que la industria cultural ha colaborado durante décadas a construir conceptos, ideas y percepciones en el imaginario colectivo. Y del sinfín de temas que atañan al ser humano, el de las relaciones románticas ha sido quizás el más representado.

El romance implica cierto nivel de búsqueda e iniciativa. Después de todo, alguien tiene que hacer una primera jugada. Y aunque cualquier persona razonable sabe que las comedias y películas románticas no llegan a representar jamás la complejidad del amor, algunos productos de la cultura pop corren el riesgo de crear imágenes que, de manera sutil y quizás imperceptible, moldeen las expectativas y percepciones que se tienen de las relaciones.


***


Llega al éxtasis con estos cortometrajes eróticos que son mejores que cualquier película porno, aunque quizá termines por ver algunos que te vuelen la cabeza y que resulten ser mucho mejores que los thrillers de moda.

TAGS: Series de tv Pop violencia
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Claudia Alizo


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