La película mexicana que demuestras que no todos los clichés son un ataque a la creatividad
Cine

La película mexicana que demuestras que no todos los clichés son un ataque a la creatividad

Avatar of Martin Quetzal

Por: Martin Quetzal

2 de mayo, 2017

Cine La película mexicana que demuestras que no todos los clichés son un ataque a la creatividad
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Por: Martin Quetzal

2 de mayo, 2017



Un cliché es una situación que se sustrae de la vida cotidiana y se transforma hasta convertirse en una generalización de lo que se supone nos ocurre a todas las personas. Como una suerte de estigma, hemos denigrado los trabajos artísticos que reducen su línea conceptual a estos recursos creativos. Sin embargo, al ser fragmentos tomados de la vida con los que todos nos sentimos identificados, no resulta descabellado afirmar que los clichés son una de las formas más democráticas de expresar el pensamiento artístico.


Todos los clichés son generados por una sociedad en la que la exposición peyorativa del que es distinto a nosotros se encuentra a la orden del día. Afirmar a través de ellos cómo se debe comportar un “naco”, un albañil, un homosexual o "los ricos" es afirmar comportamientos que sólamente rozan el plano superficial dentro de la construcción del ser humano; además de que reproducen discursos de odio y colocan a ciertos sectores de la población en desventaja.


La delgada línea amarilla película


En este contexto es que sale a la luz “La delgada línea amarilla” (2016), dirigida por Celso García. En la película se narra la historia de cinco hombres que son contratados para pintar las líneas divisorias de una carretera. A lo largo de 15 días y 200 kilómetros, enfrentan al calor, el hambre y la soledad, todo en búsqueda de unos cuantos pesos. Sin embargo, su trabajo los lleva a descubrir nuevas formas de ver la vida a través de los ojos del otro, y encuentran entre ellos la compañía que siempre les había hecho falta. Esta es una película plagada de los ya mencionados clichés: el amor, las relaciones filiales, el compañerismo, la empatía y la hermandad, esas emociones tan humanas y universales que inevitablemente tocan las fibras del espectador. Sin embargo, y muy dentro del pesar de quienes se encargan de realizar críticas cinematográficas destructivas, no nos queda más que aceptar el mérito de este filme al buscar conectarse con la audiencia. Lo anterior nos puede llevar a la siguiente reflexión: no todos los clichés son un ataque a la creatividad.


Al contar una historia a través del cine es fundamental encontrar lo extraordinario dentro de lo cotidiano, y para ello se requiere de una sensibilidad y una creatividad especial; el cineasta debe encontrar un ángulo nuevo para observar las situaciones más comunes. Las generalidades hechas cliché son un excelente punto para comenzar una historia, pero lo que realmente nos hace vivir y adentrarnos en una obra cinematográfica son los contrastes que salen de esa realidad cotidiana; la generalidad que todos conocemos revestida de belleza y que engrandece los pequeños momentos de la vida que día a día pasamos por alto. Paulatinamente, el cine producido en México adquiere espacios dentro de las carteleras de los complejos cinematográficos.


La delgada línea amarilla Damián Alcázar


En general, “La delgada línea amarilla” es una película entrañable y, con la mano en la cintura, de lo mejor que se ha visto últimamente dentro del cine mexicano; sería justo mencionar un inconveniente de doble filo: las actuaciones. 
El personaje protagónico es interpretado por el joven actor Américo Hollander, y se acompaña de una actuación por parte de Damián Alcázar en la que lo vemos repetir la fórmula de siempre para la construcción de sus personajes. Este contraste de actuaciones hace que se marque una clara diferencia entre lo que ya hemos visto y aún no nos disgusta (el trabajo de Alcázar) y una propuesta joven con la que no terminamos de sintonizarnos, debido al escueto trabajo actoral por parte de Hollander. A nadie le cabe duda que Alcázar es un actor maravilloso, pero sabemos también que se ha encasillado dentro de una tipología de personajes. ¿Es esto un error de casting o el deseo de seguir realizando una fórmula sin riesgos? Queda a consideración del espectador.


La fotografía es afortunada; la historia, a pesar de poder ser contada en no más de dos párrafos, es contundente; el argumento es plasmado de forma genial, a partir de una obvia pero compleja construcción de personajes, y una honestidad que verdaderamente se agradece. En una revisión más minuciosa, sí encontraremos errores dentro del tratamiento del guión, ya que a veces peca de sobre-explicar la historia. Recordemos que en el cine a veces menos es más. Esta película es uno de esos raros casos donde el espectador agradece saber, desde el inicio de la película, hacia dónde se perfila el final. A pesar de la falta de sorpresa, los últimos diez minutos no decepcionan, pues están repletos de alegorías audiovisuales bien planteadas y conmovedoras.




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Como ésta, muchas películas en el cine mexicano tratan de retratar la difícil realidad en la que vivimos. Si quieres adentrarte más en el mundo del cine nacional independiente, visita la lista que tenemos para ti.



Referencias: