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Caballeros, pelados y ficheras: El humor en el cine mexicano

24 de octubre de 2018

Cultura Colectiva

Descubre la historia de la comedia en el cine mexicano, desde Cantinflas hasta el albur de los pachucos y las rumberas.

Texto escrito por: Male Juanita


Por décadas, el cine ha sido el canal ideal para la expresión de la cultura y pintoresca realidad de México; comediantes emblemáticos de la pantalla grande han fungido como referencia de la divertida mirada mexicana, y para celebrarlos, la Cineteca Nacional, en colaboración con el Museo del Estanquillo, presenta la primer exposición dedicada al cine cómico mexicano, disponible hasta el 31 de enero del 2019.


“Monsiváis decía que para tratar de entender la historia de México hay que conocer su cine”, comenta la encargada del área y tratamiento de exposiciones en el Museo del Estanquillo.



Curada por Rafael barajas “El Fisgón” y José Antonio Valdez Peña, la exposición “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano”, es una muestra documentada sobre el surgimiento y la evolución del género humorístico en México. Tiene en el acervo piezas inéditas y vestimentas originales que datan desde el cine mudo, hasta la incursión en la pantalla chica, “poniendo a nuestro alcance ese mundo casi surreal que se vislumbraba desde la aparición del cine en nuestro país, es decir, desde la época del porfiriato hasta la comedia y humor político de los films del nuevo cine mexicano”.


Hablar de humor en nuestro país es un trabajo arduo dada la calidad tanto de directores como de actores, que se han convertido en imágenes indispensables en la memoria cinematográfica. Sin embargo, el camino a la cumbre en la cinematografía costó años de esfuerzo para los creadores mexicanos, puesto que “casi todo el siglo XIX la personas preferían las comedias costumbristas españolas, es por ello que la labor de escritores como Juan Ruiz de Alarcón con “La verdad sospechosa” y “Los empeños de una casa” de Sor Juana Inés de la Cruz, se han considerado un parteaguas importante para el ascenso del género humorístico en la escena mexicana”.



A inicios del siglo XX, el circo era de los pocos foros en los que se podía disfrutar de dichos espectáculos, “como todo arte, el humor y la vacilada tienen un origen, este juego de palabras y de gestos tuvo su primer aparición en las carpas circenses, cuna de payasos, mimos y malabaristas. Uno de estos hombres fue el célebre Mario Moreno, mejor conocido como “Cantinflas”, que inició su carrera como mimo en una carpa de circo.” Así mismo, el clown comenzó a adoptar tintes mexicanos, pues la audiencia buscaba situaciones que se asemejaban a su realidad, “las carpas eran la diversión real del pueblo, donde el mecapalero, la mujer que vende las tortillas, el pelado y hasta alguno que otro catrín se reconocían sobre el escenario”.


En esta dirección, el género fue evolucionando junto con la demanda hasta llegar al género chico o “teatro de revista”, en que el humor se transformó en una poderosa herramienta de crítica que con el uso de la farsa grotesca, la sátira política y la parodia cantada, llevó al encarcelamiento de algunos comediantes como Jesús Martínez Palillo.



Tras la revolución, las zonas rurales eran el escenario predominante en el imaginario patrio; las canciones y corridos dejaron de cantarle a la guerra para trascender hacia un estado en el que “los conflictos se arreglaban con versos y un buen mariachi, o de ser así, cantarle al desamor con un tequila sanador”.


Así, la pantalla grande se inundó de charros, rancheros, hacendados, peones y ejidatarios, estableciendo estas figuras como íconos de la cultura nacional, entre ellos Pedro Infante, Jorge Negrete, Fernando Soto, y la sonriente abuelita Sara García.


Hacia mediados y finales del cine de oro, la comedia redefinió el humor en las calles de la metrópoli mexicana, “los juegos de palabras, el doble sentido y la rumba, generaron en el público la sed de ritmos e historias callejeras”. Peladitos, típicos jóvenes de lenguaje ‘alrevezado’ y naturalidad extrovertida; pachucos con pantalones bombachos, zapatos de baile y un inigualable tono al cantar, el mambo en manos de 'Resortes' y las rumberas como 'Tongolele', marcaron una corriente en la comedia inspirada por la influencia estadounidense.



De lo digerible a lo meta humorístico, de la tragicomedia de Clavillazo, a duetos cómicos como Viruta y Capulina; los comediantes en la cultura mexicana han sido responsables de contar, a través del cine, la historia y el porqué de la realidad del país.


La exposición ¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano la encuentras hasta el 31 de enero de 2019 en el Museo del Estanquillo


Descubre el lado oscuro de Cantinflas y las películas censuradas que debes ver aunque sea una vez en tu vida

TAGS: Cine mexicano historia de méxico crowdsourcing crowdsourcing
REFERENCIAS: ¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano

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