INICIO NOTICIAS VIDEO SERIES INFOGRAFÍAS ARTE FOTO CINE HISTORIA LETRAS MÚSICA DISEÑO ESTILO DE VIDA MODA VIAJES CIENCIA Y TECNOLOGÍA COMIDA

Todos los derechos reservados 2017
© Cultura Colectiva

Lecciones sobre la condición humana y la lucha de poder que aprendimos de "La forma del agua"

17 de enero de 2018

Nicole López

Guillermo del Toro nos regala en su más reciente entrega cinematográfica una historia de amor acompañada de un discurso sobre la sociedad.

Desde su estreno, La forma del agua (The Shape of Water) es la película en boca de todos. Guillermo del Toro logró cautivarnos con una historia de amor fuera de lo habitual, pero igualmente encantadora y universal que nos recuerda a los cuentos de hadas, en específico al de La Bella y la Bestia, mezcla el romanticismo con la atmósfera de fantasía y misterio tan propia del aclamado y talentoso director mexicano. Pero esta cinta no es sólo una película de amor, sino que aborda un tema mucho más profundo y poderoso: la sociedad. En ella podemos visualizar la ideología del director en torno a la eterna lucha de poder, la discriminación y otros aspectos de la condición humana sobre los cuales ahondaremos a continuación.



La forma del agua es una película estadounidense dirigida por Guillermo del Toro, escrita por del Toro y Vanessa Taylor; protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg y Octavia Spencer. Fue nominada a siete premios en la entrega número 75 de los Golden Globes, llevándose el galardón de Mejor Banda Sonora y Mejor Director. La trama se ambienta en el año 1962 y gira en torno a Elisa Esposito (Sally Hawkins), una mujer muda que trabaja aseando un laboratorio de gobierno y tiene una organización monótona: todos los días despierta a la misma hora, hierve huevos, toma un baño, se masturba, lustra sus zapatos, arranca una hoja de su calendario y toma un autobús hacia su trabajo. Elisa es acompañada todos los días por Zelda (Octavia Spencer) y su vecino Giles (Richard Jenkins), las únicas personas que no la juzgan por su condición y en cambio complementan su silencio con narraciones que añaden dulzura y diversión a la escabrosa historia.



La vida de Elisa cambiará por completo el día en que llevan al laboratorio un espécimen de hombre anfibio (Doug Jones), el cual nos recuerda un poco al clásico Monstruo de la Laguna Negra de Universal; ¿quién habría pensado que en el hogar de sus fantasías, el agua, encontraría a una criatura con la que se sentiría identificada y comprendida? La amistad entre ellos gradualmente evoluciona hasta convertirse en un amor puro e inigualable, pero éste se verá amenazado por el verdadero monstruo de la película, el hombre. A lo largo del filme visualizamos el extremo de la crueldad humana hacia sus congéneres, otras especies e incluso hacia sí mismo.



La película es un poema a la soledad. La criatura representa todo aquello que la sociedad en esa época y en la actualidad rechaza. Cuatro de los personajes desarrollarán un vínculo especial con el hombre anfibio, pues así como él, ellos experimentan la soledad al no encajar en el mundo, ya sea por características físicas, psicológicas o su visión sobre la vida. La primera de ellas y la más importante por la fuerza de su vínculo es Elisa, una mujer que es rechazada, abusada y discriminada por su deficiencia física, la cual carece de importancia para el hombre anfibio, pues él tampoco tiene la capacidad de comunicarse de manera oral; en palabras de Elisa: “Cuando él me mira no sabe que estoy incompleta, me mira tal cual soy”.



El segundo personaje de la película que desarrolla un fuerte vínculo con la criatura y se siente identificado con ella es Giles, un talentoso pintor y fanático del cine, incomprendido y rechazado por la sociedad debido a sus preferencias sexuales, quien encuentra diariamente en Elisa comprensión, cariño, compañía y amistad. Giles considera que la criatura y él son reliquias que no pertenecen a ese mundo; en un momento expresa que siente que nació en una época equivocada, pero sabemos que la discriminación sexual no entiende de tiempo. Este personaje descubre en la criatura y su relación con Elisa, una musa e inspiración no sólo para su arte sino para su vida.



Robert Hoffstetler o "Bob" (Michael Stuhlbarg) es un científico que llegó a estas instalaciones gubernamentales con el fin de aprender; sin embargo, se dará cuenta que al hombre poco le importa el conocimiento, y lo significativo para la sociedad es el poder. Hoffstetler está solo en el mundo por su visión de la vida tan disonante de sus congéneres humanos. El lazo que lo une al espécimen en el laboratorio surgirá de la admiración, pues encuentra en él un ser fascinante y hermoso, distinto al hombre pero valioso por igual.



La amiga y compañera de trabajo de Elisa, Zelda, es una mujer que por su condición racial y el trabajo que realiza en el laboratorio es menospreciada y excluida. En repetidas ocasiones dentro de la historia vemos el trato que recibía la población afroamericana, pues se considera erróneamente que ellos no fueron creados a la imagen de Dios como el hombre blanco. Su relación con la criatura no es muy fuerte, es casi imperceptible, pero siendo ella de otra raza y él de otra especie, son considerados de un valor inferior al hombre blanco, lo cual los une en una misma batalla.



Con La forma del agua, Guillermo del Toro no sólo nos conquistó con una historia de amor, también nos regaló un inteligente discurso de la condición humana y de la eterna lucha por el poder, engalanado con la elección de una banda sonora adecuada y exquisita a cargo de Alexandre Desplat, un diseño magnífico de vestuarios y escenarios, y, finalmente, las actuaciones excelsas. No se pierdan esta maravillosa obra de arte.




**


La nueva película de Guillermo del Toro está dejándonos diversas enseñanzas, por eso, te compartimos estas 14 lecciones de amor que aprenderás después de verla.



TAGS: Romanticismo Amor Relaciones de pareja
REFERENCIAS: Columna de Milenarios 21 en Diario 21

Nicole López


Colaboradora

  COMENTARIOS

  MÁS DE CULTURA COLECTIVA

Colectivo Diseño Mexicano: Venta de diseño y moda en la CDMX La misteriosa señal extraterrestre que podría probar que no estamos solos en el Universo Poemas de Nahui Olin, la mujer más libre y apasionada del arte mexicano Cosas extrañas que le suceden a tu cuerpo mientras duermes Xicoténcatl: el guerrero tlaxcalteca que se negó a aliarse con los españoles y lo pagó con su vida Razones por las que saltar la cuerda es el mejor ejercicio que puedes hacer

  TE RECOMENDAMOS