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La verdadera historia de la relación de Luis Miguel con su papá

Cine La verdadera historia de la relación de Luis Miguel con su papá

El Capítulo 5 de “Luis Miguel, la serie” deja ver el principio de un momento crucial en la vida de "El Sol": cuando se da cuenta de que su padre lo ha defraudado económicamente y se aproxima la ruptura definitiva en su relación.


 

De padre tóxico a adicto y enfermo

 

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Luisito Rey cargaba con una obsesión por hacer de su hijo un artista redituable en términos financieros. Con poco más de 13 años, Luis Miguel no hacía más que trabajar y había recibido tantas lecciones de su padre que sabía cómo responder a la prensa positivamente, aunque los mejores años de su infancia (y los últimos en familia) se marcharan de por medio.

 

«Luisito se convirtió en un ser omnipresente, el general quería controlar todo. Su imagen de manager implacable se manifestaba hasta con las adolescentes que perseguían a su hijo».

 

Una vez que los cimientos del joven artista estaban construidos y él rodeado de las personas adecuadas, el ascenso de la carrera del intérprete de “La Incondicional” fue meteórico. Luis Miguel se convirtió en una máquina de generar ingresos que eran despilfarrados por todos los lujos y excentricidades de Luisito Rey. Conforme llegó a la madurez —y apoyado por su primer amor, Mariana Yazbek—, “El Sol” se percató de la tiranía de su padre en cada faceta de su vida y conforme la adicción del mayor de los Gallegos por el alcohol y la cocaína avanzó, Luis Miguel lo consideró un estorbo:

 

«Años después, con Marcela ya ausente, la cosa iría peor, con orgías en el penthouse de Polanco, con la presencia algunas veces de reconocidas mujeres de la farándula mexicana cuyos nombres prefiero omitir, que fueron desquiciando a Luis Miguel de manera progresiva».

 

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Hugo López, el nuevo mánager

 

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Un momento decisivo en la carrera de Luis Miguel fue el instante en que confrontó a su padre, dejándole claro que no tendría más injerencia en su vida privada ni en su carrera artística. “El Sol” —ya con 18 años de edad— contrató los servicios de Hugo López, el famoso mánager argentino que llevó su carrera exitosamente hasta 1993. La noticia marcó el primer paso del distanciamiento entre Luis Miguel y su padre:

 

«Luisito, cuando se enteró que Hugo López era el que estaba detrás de la inminente emancipación de Luis Miguel de su yugo, entraría en ese estado de histeria y aparente enloquecimiento tan típico de su carácter».


Bajo la dirección de Hugo López, Luis Miguel lanzó álbumes exitosos que lo mantuvieron en la cima de la música de habla hispana como Busca una Mujer (1988), 20 Años (1899) y Romance (1991), su primer disco de boleros a sugerencia de López.

 

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La gallina de los huevos de oro

 

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Luis Rey intentó hasta lo imposible por mantener la tutela de la vida y carrera artística de Luis Miguel. A tal grado que el artista no disponía de un solo peso por sí mismo a punto de cumplir la mayoría de edad.

 

Las personas encargadas de administrar la incipiente empresa —Rosy Esquivel como directora de prensa y Armando Serna, como gerente de contabilidad— eran buenos amigos del artista, especialmente Esquivel, quien fue como una segunda madre por momentos para “El Sol”. Ambos sugerían más libertad para que Luis Miguel condujera su carrera, pero esto era visto por su padre como una amenaza a sus intereses personales:

 

«La gallina de los huevos de oro había crecido notablemente aunque para tomar una cerveza tuviera que pedirle dinero a su padre. Una de las tantas irascibles reacciones de Luisito con el contador Armando Serna fue cuando éste decidió que el chico podía tener una tarjeta de crédito y una chequera a su nombre. La tromba de groserías y vejaciones que le cayó encima por parte de Luisito Rey fue impresionante».

 

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La ruptura definitiva con Luis Rey

 

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Luis Miguel no volvería a encontrarse con su padre durante cuatro largos años, en los que el español intentaría por todos los medios volver a ver a su hijo. La regla en el staff del autor fue clara: ignorar las llamadas, los regalos y las tarjetas procedentes de Luis Gallego. No fue hasta 1992 en su lecho de muerte, que Luis Miguel volvería a verlo por última vez:

 

«Las noticias que tenía sobre el paradero de su madre eran confusas, y su situación legal y financiera por causa del proceder de su exmanager y tutor era desoladora. Virtual y sentimentalmente se había quedado sin padre. En su corazón había una mezcla de rabia y de dolor que saldría a flote en la tremenda pelea que tuvo con en el Hotel Villa Magna de Madrid, uno de los más lujosos y emblemáticos de España».


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