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CINE

La película mexicana que te enseña que el fracaso es parte de un hogar sólido

Por: Sayuri Sanchez27 de septiembre de 2017

Para escribir "juventud" en japonés se necesitan dos kanjis. Uno de ellos hace referencia al color azul —青—, explica uno de los productores de Los años azules (Sofía Gómez-Córdova, 2017) después de la función de la película en la Gran Fiesta del Cine Mexicano en Guadalajara, donde la ópera prima de su realizadora —con el guión de Luis Briones en colaboración con la misma Gómez— fue acreedora al Premio Mezcal por Mejor Dirección y Mejor Actriz en la última edición de la Feria Internacional de Cine (FICG).

Con hombres vociferando constantemente "medicina" en la calle, el espectador local se da cuenta de que la casa donde transcurre la historia se encuentra en El Santuario, barrio popular del Centro Histórico de Guadalajara, conocido por la constante venta de medicamentos a precios "demasiado" accesibles —la mayor parte de ellos son robados o caducados.

En esta antigua casa habitan Silvia (Ilse Orozco), su compañera histérica, quien trata de mantener bajo control la limpieza del lugar; Jaime (Luis Velásquez), fotógrafo de desnudos masculino que espera la llegada de su novio canadiense; Angélica (Natalia Gómez Vázquez), una joven introvertida que dedica la mayor parte del tiempo al estudio a pesar de ya haber terminado su etapa universitaria; Luis (), un lector y escritor novel de azotea quien está enamorado en secreto de Angélica, y Schrödinger, el gato de la casa, mejor conocido por Andrés (Juan Carlos Huguenin) como “Chobi”.

En Los años azules se cruzan historias. Un día llega una nueva inquilina, Diana (Paloma Domínguez), mujer de estilo hippie que ha atravesado por un par de carreras relacionadas con las artes y las humanidades, sin haber concluido ninguna. Jaime, Angélica y Andrés están de acuerdo en aceptarla. Silvia no, pero al ser la minoría, deberá acostumbrarse a la idea de tener una roomie que no le agrada. Así se externa el primero de los problemas de este nuevo formato de familia que mantiene su serenidad con porros, fiestas en el patio y fallidos intentos de asignación de tareas domésticas, entre ellas limpiar la basura de la fiesta.

Mientras que en Oriente el color azul se encuentra relacionado con la juventud, en Occidente es un tono que suele vincularse con la tristeza o la nostalgia (gran influencia del imaginario del blues y del jazz). Los pasos de Chobi suenan como un contrabajo cada vez que presencia las vicisitudes de uno de los habitantes de la casa: la imposibilidad de Andrés y Angélica para declararse su amor mutuo, la incapacidad de Silvia para mantener una pareja estable debido a su fuerte carácter, la negación de Jaime para visitar a su agónico padre y el miedo de Diana al enfrentar una probable enfermedad. A Schrödinger o “Chobi” le gusta pasar tiempo con Diana, a pesar de ser un felino huraño. Le llamaron Schrödinger para hacer un chiste de física cuántica: al pertenecer a la casa y nunca salir de ella, nunca se sabe a ciencia cierta si el gato está vivo o muerto.

En realidad el suspenso de la narración se mantiene vigente por el miedo a la incertidumbre por parte de los personajes, quienes empiezan a reflejar su fracaso en la infraestructura del hogar: el boiler se avería, el patio se inunda, los focos se funden y cada inconveniente tarda en repararse. Sin embargo, a lo largo de la cinta, que incluye tomas sinestéticas por medio de las cuales los detalles arquitectónicos del lugar logran cautivar los sentidos del espectador, puede comprenderse que este tipo de fracasos forma parte del intervalo para construir un hogar sólido.

Durante este año Los años azules ha sido reconocido por la Federación Internacional de la Prensa y ha obtenido el Premio de Mejor Largometraje de Ficción Mexicano en el Festival Internacional de Cine Guanajuato. Sin duda una opción más que atractiva si te gusta el cine independiente hecho en casa.

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El cine es una extraña caja de Pandora que abre otras realidades para adentrarse en diferentes maneras de vivir y pensar; por ejemplo, a través estas 12 películas podrás entender el significado del orgullo gay y 7 películas para entender que no hay una sola manera de amar.


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