El cine gore es uno de los géneros más dinámicos y versátiles. Se encuentra en los límites del cine de horror pero tiene sus propias reglas y características. Por su alto contenido de violencia es un género difícil de apreciar a pesar de que existen trabajos que cuentan con argumentos sólidos y un lenguaje cinematográfico novedoso.
Histórica y formalmente puede decirse que el cine de horror comenzó con El gabinete del Dr. Caligari (Robert Weine, 1920), una historia de asesinato con un toque supernatural que estableció lo que serían los elementos más clásicos del género. Las características imprescindibles del género de horror moderno son: “la intención de asustar a la audiencia, la construcción del suspenso, la oscuridad y opresión del ambiente y la introducción de elementos supernaturales”.
Son el miedo y el suspenso los que provocan reacciones físicas en el espectador como sudor de las manos y liberación de adrenalina. Por supuesto también provocan efectos psicológicos. En el cine gore la presencia del suspenso es casi nula. Toda la acción a todo color se revela al espectador. El cine gore es el horror mismo de la acción y la principal característica es la sangre. El gore retrata gráficamente escenas de alta violencia para provocar reacciones físicas como asco, y vergüenza; escenas sangrientas y perturbadoras no aptas para mentes sensibles. Aquí te presentamos a sus mejores directores:
Peter Jackson
Pocos recuerdan que el director neozelandés era conocido por la realización de películas de cine gore que a lo largo de su filmografía ha co-escrito todas las películas que ha filmado. Su ópera prima fue Bad taste (1987), la cual fue dirigida, escrita, protagonizada y editada por Jackson. Trata sobre un grupo de aliens que invaden un pueblo de Nueva Zelanda y secuestran a personas a las que despedazan para luego vender su carne a una cadena de restaurantes al estilo de McDonald’s. En el filme se ve a un “hombre atravesando a un extraterrestre con una sierra eléctrica desde la cabeza, a través de todo el cuerpo, hasta salir expulsado por el ano; y decenas de decapitaciones, balaceras y cuerpos descuartizados” [1]. Otras de sus películas gore fueron Meet the Feebles (1989) y Braindead (1992).
George A. Romero
Su película La noche de los muertos vivientes (1968) fue la primera que popularizó el cine gore. Romero creó el arqutipo zombi del cine. Las películas que siguieron a su serie continuaron incluyendo violencia y canibalismo sin concesiones. Sus películas presentan una crítica social que utiliza este género como metáfora para presentar a los vivos como los villanos. Los zombis representan los desastres naturales y sus historias se constituyen según las respuestas que la sociedad da a estas catástrofes. Terror apocalíptico plagado de sangre.
Sam Raimi
Humor negro, terror sobrenatural, sangre al por mayor. Efectos artesanales que resultan más costosos por el exquisito detalle con el que están hechos. Agresiones físicas atroces: “mutilaciones descuartizamientos, cortes, punzamientos o cualquier otra acción violenta de consecuencias sangrientas imaginable”. Sus filmes prefieren el impacto visual sangriento que causar algún tipo de horror o suspenso psicológico. Una experiencia extrema en la que la estética gore termina de construirse.
Satoru Ogura
Sus filmes se constituyen a través de una banda sonora estruendosa y de películas que abordan el acto de las torturas. Taladros, agujas, sangre, dolor, gritos en menos de 60 minutos. Su cine ha sido criticado a veces por pretender ser una snuff movie pero logra una factura llena de sadismo, de luces bajas que hacen que su filmografía sea aún más sórdida. Filmes densos y sin diálogos que rayan en lo absurdo de lo sanguinario y en lo escandaloso por sus imágenes pornográficas.
Lucio Fulci
El “padrino” del cine gore. Sus películas literalmente llevan al espectador al borde del asiento; logran efectos especiales notorios, logra la deformación monstruosa de cuerpos humanos que son torturados sin piedad y con el uso excesivo de sangre. Fue acusado de misógino por presentar escenas de violencia física y sexual contra las mujeres. Enfrentó la censura y el éxito constantemente. Sus películas fueron prohibidas y por lo mismo eran buscadas por el público curioso.
Herschell Gordon Lewis
Con sangrientas carnicerías experimenta los límites de lo repugnante y el exceso de la violencia. Se atreve a lo que nadie se atrevería. Incomoda con el mejor de los peores gustos que hace que lo peor que podamos imaginar se haga realidad en pantalla. Al él se le considera el creador del cine gore con la película Blood Feast (1963) y aunque continúa realizando películas gore, también ha realizado películas eróticas, comedias rurales, thrillers y hasta películas infantiles.
Takashi Miike
Aunque sus películas fluyen entre los límites de lo posible, se resiste a llegar hasta las últimas consecuencias. Aun así cada una de ellas incluye lo peor de la miseria humana combinada con la sangre más roja y explosiva vistas en pantalla. Perversidades sexuales y niñas sociopatas que producen todo tipo de reacciones imposibles de creer; risas y sorpresas, asco y pena. La violencia de cada una de sus películas se presenta con un violenta y absurda formalidad.
Yoshihiro Nishimura
Dice que su influencia vino de las obras de Salvador Dalí que transformaba los cuerpos humanos. Rostros que explotan en sangre y vísceras por doquier. Filmes protagonizados por colegialas convertidas en máquinas de matar a causa de una venganza por abusos que vivieron. Historias para representar la violencia y la venganza en sus más gráficas y exageradas imágenes imposibles de olvidar, imposibles de soportar.
Festines de sangre imposibles de olvidar. Se trata de directores que llevaron a la pantalla escenas llenas de sangre que rebasan el límite del horror. Las películas gore se integran a un género cinematográfico por sí mismo y explora las capacidades y límites del cine como medio de comunicación y como referente de lo más sanguinario de los imaginarios colectivos.
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Fuentes:
IMBD, WDOG
[1] Letras Libres