Los 8 personajes más perturbadores de series que nos hicieron dudar de nuestra buena fe

Martes, 14 de noviembre de 2017 10:46

|Víctor López Velarde Santibáñez

Programas que mostraron a los personajes que hoy se consideran políticamente incorrectos.


Durante muchos años el mundo del cine y de la TV nos acostumbraron a admirar aquellos personajes que siempre buscaron el bien a costa de cualquier precio y que nunca traicionaron sus ideales, aunque eso les costara la vida. Esta ha sido una tradición que incluso se ha abordado en la literatura, ya que existen grandes historias protagonizadas por héroes que derrotan al mal con cada una de sus acciones; razón por la que en un inicio nos parecería antinatural simpatizar con personajes que no eran nobles o se trataban de villanos. Las series de TV han sido, durante los últimos años, nicho de estas figuras que han logrado ganarse nuestro cariño, a pesar de que nos han causado dilemas existenciales que nos llevan a preguntarnos por qué somos cómplices de sus acciones, cuando, después de todo, son una manifestación del mal que tanto repelemos, o son quienes causan daño a los buenos e inocentes de la historia.


No todos son villanos en potencia, de hecho, algunos podría decirse que tienen buenas intenciones, aunque estamos conscientes que sus métodos para lograr las cosas son poco éticos, inmorales, pasan encima de los derechos de otros, y, en ocasiones, se saltan a la autoridad; a pesar de que sus metas no dejan de ser loables, el camino para lograr su cometido está lleno de polémica y desafían lo políticamente correcto, tanto que nos preguntamos por qué se merecen nuestro reconocimiento.



Así que a continuación te presentamos aquellos personajes que aunque se ganaron nuestra lealtad seriéfila, no son muy diferentes a esos villanos de la vida real que odiamos en nuestro día a día, que los divide esa línea que separa el bien del mal:



1. Dexter Morgan — Dexter



Dexter es el perfecto ejemplo para iniciar este artículo, ya que con un poco de imaginación podríamos catalogarlo como un Robin Hood moderno, aunque si lo pensamos así, es como los noticieros describen a esos delincuentes que, en mayor o menor medida, nos hacen simpatizar con su causa —sobre todo porque el afectado principal es el Gobierno—. Si obviáramos el hecho de que se trata de un asesino en serie, Dexter sería una gran persona: el detective hábil, un tipo bien parecido, el vecino ideal, el amigo que todos desearíamos tener, o incluso ese novio que no nos importaría presentarlo a nuestros padres. El personaje nos cae bien y encandila desde el inicio de la serie por su carisma y sinceridad, dado que a través de su voz en off reconoce, en amplias ocasiones, que lo que hace está mal, y, de algún modo, lo carcome por dentro; así que aunque fuera diagnosticado como sociópata, al menos tendría la etiqueta de cínico.


Dexter sabe que tiene una adicción a matar que no puede controlar; aunque podríamos defender su postura, ya que su código de ética le dicta que sólo debe matar a los villanos —a todos los asesinos, violadores, pederastas o autoridades corruptas— que conforman una podredumbre en el sistema, y por distintas razones la Ley no pudo con ellos. A pesar de la auto-conciencia del personaje o de utilizar su necesidad de matar para una "buena causa", juega a ser un justiciero y verdugo que actúa unilateralmente y toma aquella facultad de venganza exclusiva del Estado a través del Derecho Penal, pues, después de todo, él no entrega a los criminales, sino que les propina un final tormentoso y sanguinario que nos hace dudar de qué tan justificado es su fin, cuando nadie tiene la facultad de quitarle la vida a otra persona sin importar el crimen que haya cometido el individuo juzgado; y lo que hace Dexter es saltarse todos esos principios para convertirse en el único juez que decide sobre la vida de una persona. Además de que él no sólo disfruta de asesinar, también busca provocarle sufrimiento a sus víctimas. ¿Recuerdan todos esos programas en los que debemos lidiar con la frustración cuando el asesino en serie escapa de la justicia? Con Dexter sucede a la inversa, pues es imposible no sentirse un poco culpable por festejar cada que el personaje burla a la policía.



2. Claire & Francis Underwood — House of Cards



Una de las parejas favoritas de la TV es también una de las más perversas que hemos podido ver en la historia de la televisión, y es que si podrían ser la pareja perfecta es porque Francis y Clarie Underwood son perversos por igual; además de que ambos alimentan su malicia, lo que pareciera ser la razón principal de su romance. Odiar a estos personajes podría ser fácil, pues son muy transparentes con su discurso y dejan claras sus perversas intenciones desde el primer capítulo; sin embargo, su carisma y habilidad es tal que es difícil no quedar rendidos ante su astucia.


Francis —quien nunca oculta que funge como servidor público que sólo vela por sus intereses y los de su esposa— no finge ser alguien que no es, por lo que la serie es un retrato perverso de la clase política que se dice interesada en los ciudadanos. Tanto él como Claire —ella podría ser la versión perversa de la Selina Meyer de Veep— nos hacen cómplices de sus fechorías y es difícil no quedar un poco decepcionados cuando sus planes son saboteados; al final, son el claro ejemplo de esos seres corruptos que mueven el tablero de ajedrez y que pasan sobre los derechos colectivos de la sociedad con tal de saciar su sed de poder.



3. Jack Bauer — 24



Jack Bauer es, quizás, uno de los mejores personajes que nos ha regalado la TV en las últimas décadas; se trata de un sujeto con un heroísmo tan palpable que, a veces, era difícil darse cuenta de lo poco éticos que eran sus métodos con tal de lograr sus objetivos; sin embargo, a diferencia de la mayoría de protagonistas de este listado Bauer ni siquiera velaba por sus intereses personales, sino que era capaz de sacrificarse y someterse a las peores torturas físicas con tal de salvar vidas inocentes. En distintos capítulos fuimos testigos de cómo estuvo a punto de morir con el fin de derrotar a los villanos en turno.


Su heroísmo no deja de ser loable y es que es imposible no amar a Jack cuando salva al mundo de una catástrofe; aunque no todo es miel sobre hojuelas, ya que al salvar vidas también ponía en peligro muchas otras con tal de lograr tan valiente objetivo. La lógica del personaje siempre fue maqueavélica, pues para Jack el fin justifica a los medios, en busca de un bien mayor era capaz de sacrificar o torturar vidas —fueran culpables o inocentes— e incluso quebrantar la Ley con tal de salvar a esa mayoría. Lo admirable de Bauer era que cuando el Estado no era suficiente, él actuaba por su cuenta y asumía las consecuencias pertinentes, incluso se convirtió en fugitivo y llegó a ser juzgado en algún punto de la trama.



4. Nancy Botwin — Weeds



Aunque este listado no incluye a más antiheroínas como nos gustaría, no es porque no las quisiéramos añadir, sino que, al parecer, la televisión apenas se dio cuenta de la disparidad de género que existe en la industria. Si bien poco a poco hay más personajes femeninos heroicos y valientes, ver a una mujer en un papel políticamente incorrecto era inusual hasta hace algunos años. Por ello, el personaje de Nancy Botwin es un parteaguas en el mundo televisivo; por primera vez vimos a una protagonista desafiando ese rol de género impuesto por la sociedad; además de que en la serie no se justificaban las acciones del personaje, sino que ella era consciente de incurrir en actividades ilícitas y del costo de arrastrar a su familia en el negocio de las drogas. Nancy enviuda al inicio de la serie, es cierto, pero sería incorrecto decir que dedicarse a vender drogas se haya debido a un intento por mantener a su familia, después de todo, llevó siempre una vida acomodada y la herencia no era nada desdeñable. Era justo ese afán de aferrarse a la clase burguesa y a esa sensación de empoderamiento lo que la llevó a sacrificar a sus seres queridos, incluso a arrastrar a sus hijos en ese torbellino de violencia y traiciones en el mundo del narcotráfico.


Claro, por otro lado, Nancy nos cae más que bien porque es simpática, graciosa, ingeniosa, no se deja cohibir, y la vemos triunfar en un mundo de hombres. Incluso podría ser la madre que todos desearíamos tener, ya que no nos regaría si nos descubre fumando marihuana si es ella quien la vende. Por otro lado, el personaje es sumamente utilitarista, al grado que de manera constante usa a su favor las emociones y sentimientos afectivos de la gente que la rodea con el fin de salvarse o lograr sus objetivos; fueron diversas cabezas las que rodaron por la ingenuidad de Nancy a lo largo de la serie. Weeds acertó al narrar una historia de tintes oscuros en tono de comedia negra e hizo de Nacy Botwin un personaje atípico que fue precursora de roles más contemporáneos, como Analisse Keating de How to Get Away With Murder o Emily Throne de Revenge, y recalcó que las mujeres no necesitan de un hombre a lado para ser políticamente incorrectas —a diferencia de Clarie Underwood y Carmela Soprano—.



5. Tony Soprano y Carmela Soprano — Los Soprano



Tony Soprano ha sido, quizá, la mejor aproximación que la TV ha llevado a cabo de Vito Corleone y podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que fue quien inauguró esta "Era dorada" de antihéroes como protagonistas. Nunca nos trataron de presentar a la cabecilla de la familia soprano como un pobre incomprendido, incluso él se sabía villano y, en su caso, nos hicieron amarlo-odiarlo, ya por mucho que la composición del personaje fuera impresionantemente compleja al grado de poder sentirnos dentro de su psique, su nivel de violencia y el hecho de que lastimara a sus seres queridos nos producía corajes. Lo más fascinante en esta historia de mafia y crimen fue que justo un hombre como Tony Soprano, concebido para ser detestado, pudiera maravillarnos con su lealtad —"sólo jodemos a quien merece ser jodido" es una de sus más distinguidas frases—, emotividad, o nivel de humanidad, ya que podíamos palpar su vulnerabilidad por muy pelmazo que fuera, claro, a la par de su malicia y uso de la violencia para resolver sus problemas, de tal forma que sólo al odiarlo podíamos llegar a amarlo.


No olvidemos mencionar a Carmela Soprano, la más directa antecesora de Claire Underwood, la diferencia es que mientras la protagonista de House of Cards es autora de sus fechorías y su maldad es autónoma sin estar encadenada a la de su marido, Carmela nunca estuvo directamente implicada con los crímenes de su esposo, sino que era un tipo de tapadera y siempre dependiente de Tony. Aunque por momentos era más fácil simpatizar con ella que con su marido, también nos parecía increíble su frivolidad, cuando era consciente de que su estilo de vida era financiando por los asesinatos a sangre fría a cargo de Tony, por lo que el "ojos que no ven, corazón que no siente" prefirió aplicarlo en poner atención a los amoríos de su esposo en vez de las matanzas.



6. Cersei Lannister — Game of Thrones



De Game of Thrones podríamos considerar a gran parte de sus personajes, ya que todos —incluso los más inocentes— han incurrido en actos de corrupción o traición con el fin de escalar en la esfera de poder, pero dentro de todo ese collage de deslealtad hay una que merece ser mencionada: Cercei Lannister. Claro que a diferencia de los otros roles de este listado, a Cersei nos la presentaron como la villana a odiar desde el inicio y nos es difícil sentir repulsión por ella cuando ha sido quien más dolor y miseria ha provocado a los Stark, los presuntos héroes de esta historia.


La cuestión es que por mucho que nos den motivos para odiarle con ella podemos notar claramente la cuestión de las perspectivas, ya que si lo vemos desde otra cara de la moneda Cersei es una luchadora que hace lo que cualquier mujer haría con tal de sacar adelante a su familia, como hundir a cualquiera que amenace a sus cercanos y es ese el lado que nos encanta; además de ser un personaje con unas líneas cargadas de veneno y momentos estelares, que la convierten en la protagonista que mejor ha evolucionado en la serie. Cuando parece que no podría hacer algo peor para que la odiemos más, Cersei hace gala de su compasión y humanidad al tocar lo más profundo de nuestro corazón que nos provoca de nuevo estar rendidos ante ella. Rompe en todo momento con los prejucios que nos hicimos respecto al personaje; además que ha tenido momentos más heroicos que los "buenos" de la historia.



7. Walter White — Breaking Bad



La presentación de este personaje fue tan dramática y dura, que consiguió que Walter White se mostrara como un ser cruel y despreciable al que pudimos entender y ponernos de su lado, ya que en un inicio no fue un villano en potencia, sus intenciones —hasta cierto punto— fueron nobles; además que podríamos concluir que fueron las circunstancias adversas las que empujaron al personaje a tan fatídico destino. Después de todo, él era victimario pero también víctima del sistema, y lo que hizo a Breaking Bad una de las mejores series en la historia de la TV, fue que nos hizo experimentar la mejor transformación de un sujeto vulnerable y oprimido en un antihéroe y villano. En un inicio Walt no era más que un profesor de perfil discreto que nunca quebrantó las reglas —de esto el acierto del título—, pero una vez que es diagnosticado con cáncer, al ver lo complejo de su situación decide empezar a cocinar/traficar mentafetamina, sólo con el fin de dejar un futuro económico estable a su familia, por lo que hasta ese momento el personaje tenía un móvil.


La cuestión es que después de ser un looser o una oveja pisoteada por el sistema, Walter empezó a notar que en el mundo del narco tenía el respeto que en su vida anterior nunca tuvo y que la sociedad nunca le concedió, por lo que al tener los días contados y sin una razón para conducirse con rectitud ante una vida que siempre le escupió en la cara, White muta a Heissenber, y se convierte, entonces, en una persona que sólo vela por sus intereses y que hacía el mal por el simple hecho del placer que le estar por encima de los otros. A tal grado que la maldad y las crueles acciones del personaje no encuentran ningún tipo de justificación moral, y es cuando comprendemos que toda esa sangre derramada fue producto de su avaricia y adicción al poder, a pesar de que en las primeras temporadas lo compadecemos y sufrimos con él. En la recta final de la serie caemos en cuenta que hemos estado simpatizado con un verdadero patán y un sujeto ruin que en la vida real no tendríamos reparos de escupirle en la cara por el dolor gratuito causado al largo listado de víctimas; y aun así, se gana nuestro perdón, ya que incluso cuando la humanidad de Walter parece desvanecida, logra redimirse y lo vemos como un padre amoroso al que le importa el afecto de su familia.



8. Sobrevivientes oceanic 815 — Lost



El hecho de que Lost se convirtiera en un fenómeno mundial no se debió sólo a los misterios que rodeaban a la isla en que se quedan varados los sobrevivientes, sino a la riqueza en matices de los protagonistas, al grado que podríamos definir que fue una serie de personajes en vez de intrigas sobrenaturales. Al igual que en Games of Thrones, casi ninguno de los personajes está a salvo, pues todos jugaron un papel políticamente incorrecto. Otra riqueza de Lost es que a diferencia de más programas de naturaleza distópica —como The Walking Dead o The 100—, en ella los protagonistas no se volvieron antihéroes por sus circunstancias adversas —o no les tuvo que dar cáncer como a Walter White—, sino que esa oscuridad era parte de su naturaleza.


Así es como tuvimos a un John Locke que saboteó todas las oportunidades de rescate a pesar de los deseos de los demás porque se sentía curado en la isla; un Michael que mató a dos sobrevivientes con tal de negociar la salida de él y su hijo de la isla; Sawyer, que monopolizó algunos artículos de necesidad básica a pesar de que había personas que necesitaban urgentemente de ellos; Charlie, cuya adicción a la heroína lo hizo poner en peligro distintas veces a quienes lo rodeaban; Kate, que hizo matar a un sobreviviente que la podía identificar como fugitiva; y a Linus, quien se erigió como ese líder de culto charlatán que exigía despiadados tributos a los habitantes de la isla. De algún modo, la Isla obligaba a todos los seres que en ella se encontraban a quitarse las máscaras y a lidiar con sus demonios internos, por lo que en esa aventura de ser rescatados algunos hallaron la rendición y otros su condena.



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Es bueno recordar las series que formaron parte de nuestra vida y nos hicieron aprender de ellas, pero también es necesario que conozcas las mejores 18 películas de 2017 y la razón por la que debes verlas.


REFERENCIAS:
Víctor López Velarde Santibáñez

Víctor López Velarde Santibáñez


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