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"Loving Vincent", la primera película animada que fue pintada a mano

20 de noviembre de 2017

Octavio Alfaro

Para producir esta cinta se necesitaron más de 65 mil cuadros hechos manualmente

Vincent van Gogh es uno de los pintores más reconocidos en el mundo del arte. Su estilo característico para plasmar lo que veía, o inclusive lo que sentía, lo llevó a ser considerado uno de los principales exponentes del postimpresionismo; pero para desgracia de él, esto no ocurrió hasta después de su muerte. Pese a los arduos esfuerzos por hacerse notar y trascender en su profesión, el neerlandés no pudo mirar el máximo esplendor social alcanzado por su labor años después.

La depresión y los problemas mentales que padecía lo orillaron a trabajar con mayor intensidad. Sin embargo, también ocasionaron su fallecimiento en condiciones extrañas, cuando a sus 37 años salió a los campos a pintar y regresó al lugar donde se hospedaba con una herida de bala en el abdomen, que más tarde le costaría la vida. Según comentó, él mismo fue quien se hizo daño, aunque hay teorías que apuntan hacia un homicidio. De este hecho en particular habla Cartas de Van Gogh, también conocida como Loving Vincent (Dorota Kobiela y Hugh Welchman, 2017), la primera película animada pintada en su totalidad a mano, pues para ella se usó la técnica de óleo sobre lienzo. El filme es asimismo un homenaje al autor y a su obra, pero también una idea novedosa para la forma de hacer filmes.



Visualmente Loving Vincent es una odisea llena colores, texturas y movimiento. En cosas insignificantes para la trama, como la hoja de un árbol o el propio suelo de los lugares, el estilo de van Gogh se ve plasmado. De igual forma su cadencia, con la continua actividad de cada detalle, lo que permite al espectador mirar a lo largo y ancho del cuadro y notar ciertas peculiaridades.

Para crear este maravilloso efecto, fueron necesarios más de 100 artistas de todo el mundo, distribuidos en estudios ubicados en Polonia e Inglaterra. Con la utilización de más de 6 mil litros de pintura, produjeron más de 65 mil cuadros para generar 94 minutos de duración del largometraje.

Pese a esto, una de las preguntas es ¿cómo le hicieron para que el estilo de tantos pintores fuera lo más homogéneo posible? Lo primero que hicieron fue grabar a los actores como se hace en las películas convencionales, con el guión aprendido y las cámaras frente a ellos. Después tomaron esto como referencia para comenzar a pintar las escenas, sin antes tener un filtro para escoger a los artistas que harían esta labor. Hay dos estilos diferentes plasmados: el de los hechos presentes, con más apego a las pinceladas de Van Gogh, y el de los recuerdos, con mayor realismo y tonos oscuros.



Obviamente al ser la parte visual lo más importante para los realizadores, no todo pudo ser cuidado con tal esmero. La historia que sigue a un joven encomendado por su padre a entregarle la última carta que el pintor le escribió a su hermano Theo, cuya dependencia pareciera tóxica, es lenta e inclusive decepcionante. Podría pensarse que al tratarse de una cinta sobre Van Gogh, la trama pudo retomar el arte o la vida del artista de otro modo, pero en vez de ello se enfocaron en un personaje forzado a cumplir una misión y en el intento trata de descubrir qué le pasó al artista, sin antes lidiar con sus problemas personales.

Esto pudo ser el resultado de una decisión sobre la duración. Dorota Kobiela pensó en este proyecto como un cortometraje, pero Hugh Welchman la convenció de convertirlo en un largometraje, todo después de estrenar el tráiler varios meses atrás y obtener buenos resultados en la audiencia.

Cartas de Van Gogh es una joya visualmente. La idea de convertir pintura en película es novedosa y dinámica. El legado del neerlandés volverá a ser tema de conversación con esta cinta, pero quizá no por la trama, sino porque recuerda la fragilidad de una persona y lo injusta que puede llegar a ser la vida con un legado de esfuerzo, dedicación y compromiso.

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Outro

TAGS: Cine de arte Arte clásico crítica cinematográfica
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Octavio Alfaro


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