La película que muestra cómo tener una familia disfuncional arruinará tu vida

Jueves, 19 de enero de 2017 7:09

|Nayeli Lima




Nadie escoge a su familia, tampoco las experiencias que juntos vivirán, estos lazos de sangre y el comportamiento de cada rol dentro de estos grupos ha sido estudiado por el psicoanálisis, la filosofía, la televisión y el arte,  ofreciendo diferentes enfoques y posturas ante el conjunto de nexos y relaciones humanas que componen el pilar de la sociedad: la familia.

Este tema no es nada nuevo para Xavier Dolan, el prodigio del cine canadiense. No es más que el fin del mundo, su última entrega, indaga en las relaciones entre miembros de una familia disfuncional ante un inminente e inevitable hecho fatídico: Louis (Gaspard Ulliel) es un escritor con una enfermedad terminal que, tras una larga ausencia, decide volver a la casa materna para comunicarle a su familia la terrible noticia.


no es más que el fin del mundo

El inicio de la historia es elocuente: un plano del rostro levemente preocupado de Louis, quien se dirige en avión a casa de su madre (Nathalie Baye). Momentos más tarde recorre en taxi la zona rural en la que ella vive. Al llegar a su destino, su joven hermana Suzanne (Lea Seydoux) lo abraza eufóricamente a pesar de que prácticamente no se conocen. Le presentan a Catherine (Marion Cotillard), esposa de su hermano mayor, Antoine (Vincet Cassel), quien lo saluda amablemente, aunque se mantiene distante. Finalmente es recibido con un cálido y extendido abrazo de su madre, una mujer coqueta.

Durante casi toda la película pueden verse los rostros de cada uno de estos personajes, despojados de efectos, muy bien definidos, al igual que sus personalidades: sin inhibiciones en su composición familiar y personal, demostrando cuál es el papel de cada uno en ese núcleo. Suzanne, rebelde y devota de su madre, manifiesta una resistencia constante a la desaprobación de Antoine, quien no duda en anticiparse a las catastróficas intervenciones de las mujeres con las que convive. Antoine es un hombre directo, sin problemas para decir abiertamente lo que piensa, pero negado a cerrar el circuito del habla y dispuesto a escuchar lo que otros tengan que decir.

Catherin es una piadosa esposa que se preocupa por la relación entre estos hermanos. Ansía que Louis y Antoine por fin puedan decirse todo lo que no se han dicho en años, considerando que es más importante que cualquier cosa que sea dicha por Louis, sea escuchada por Antoine. Sin embargo, ella es testigo del dolor y al mismo tiempo es quien trata de liberarlo de su propia jaula existencial, invitándolo a convivir y calmar su ira.


no es más que el fin del mundo


Probablemente el más complejo de estos personajes es la madre, pues es quien guarda en su ser el enigma de todo el drama. Es el rol que ella juega como la amalgama unificadora de estos tres desconocidos hermanos, es ella quien da vida y alimenta su relación y personalidades encontradas. Es ella quien cree saber de qué se trata todo esto. La visita de Louis no puede traer buenas noticias, ya que, irónicamente, su distanciamiento es sinónimo de bienestar. Desde el principio presiente que algo se avecina, aunque sin importar qué, decide que es Louis quien debe alimentar el amor y la seguridad de sus hermanos, que se han quedado junto a ella. Es él quien tiene que alienar sus emociones para aportar luz en la vida opaca de sus consanguíneos. Pero ¿qué pasa con Louis? Se encuentra en medio de esta vorágine familiar, entre sus recuerdos juveniles, su enfermedad y la certidumbre de que traerá desdicha a aquellos que ama a pesar del tiempo y la distancia.




Dolan nos acerca a estas cinco diferentes posturas de un hecho simple y al mismo tiempo complejo, en el que los personajes repiten sus patrones de conducta sin la menor intención de modificarlo, aun cuando signifique lidiar y afrontar constantemente conflictos muy complejos. En su forma y composición, la cinta evita distraernos con planos muy abiertos o locaciones demasiado elaboradas. Si bien los encuadres están perfectamente cuidados, la vestimenta, las secuencias y la música son las interpretaciones de estas cinco grandes estrellas del cine las que otorgan todo el peso a la puesta en escena, como se puede evidenciar en la fuerza en sus miradas y gestos, la sutileza de las expresiones y el histrionismo en cada argumentación.

La premisa es una especie de conclusión: la muerte de Louis como prefiguración de un desenlace. Si bien desde el inicio se avecina una tragedia, al final la tensión de la historia estalla en lo que podría ser la mejor o peor solución. Dolan nos deja interpretarlo libremente, dejando una pista simple, incluso con cierto grado de candidez.

Considerada por el realizador canadiense como su mejor trabajo hasta la fecha, No es más que el fin del mundo ha sido una de las películas más taquilleras en su semana de estreno en Francia, otra muestra de la genialidad hecha cinematografía. Asimismo esta película es un gran recordatorio de que a veces la familia puede ser un extraño y oscuro refugio o un motivo para escaparse y no volver más.

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REFERENCIAS:
Nayeli Lima

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