"Nuestra Lucha Libre", la serie que disfrutarás aunque no seas fan de las luchas

Jueves, 20 de septiembre de 2018 16:53

|José Luis Sánchez
nuestra lucha libre

"Nuestra Lucha Libre", documental sobre la lucha libre mexicana va más allá del espectáctulo y analiza las fibras de nuestra cultura.



La historia de la lucha libre mexicana se remonta a la década de los 60, cuando tomó como base la lucha grecorromana para crear el espectáculo que hoy conocemos. Pero no fue hasta 1993 cuando el padre de la lucha libre, Salvador Lutteroth González, fundó lo que hoy es el Consejo Mundial de Lucha Libre, que es la mayor institución de lucha en todo México. A partir de entonces, la lucha fue tomando más y más importancia. El arraigo que este espectáculo creó en los mexicanos, logró que se convirtiera en el segundo deporte más visto por televisión después del fútbol; y a pesar de que su mejor época ya terminó, cientos de personas siguen asistiendo semana a semana a los coliseos para ver la lucha en vivo.



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Desde hace un par de años, la Secretaría de Deporte en conjunto con la Secretaría de Cultura han intentado darle un nuevo empuje a la lucha libre mexicana, con la esperanza de que el espectáculo se vuelva relevante de nuevo. Uno de los proyectos para difundirla fue la miniserie documental Nuestra Lucha Libre creada por Canal 22 y el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL); que después de estrenar todos los capítulos por el canal de televisión pública, fue lanzada en streaming por la plataforma de Netflix. La serie fue creada por David Ferreira, quien también fungió como director, y producida por Arturo Yáñez y Gala Lutteroth. Cuenta con cinco episodios de media hora de duración que fueron estrenados originalmente la segunda semana de abril de este año. Cada capítulo habla sobre un aspecto de este gran espectáculo, con testimonios de espectadores, luchadores, árbitros, ex luchadores e incluso historiadores y caricaturistas. El documental logra narrar perfectamente el impacto social que tiene la lucha libre en México, y demuestra cómo todos tenemos al menos un poco de ella arraigados a nuestra forma de ser.



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La manera en la que el primer capítulo retrata la vida de los nuevos luchadores —que día a día se esfuerzan para subir de nivel y poder entrar al consejo— es un gran gancho para el espectador, pues muestra no sólo su entrenamiento, sino su estilo de vida; nos muestra a los luchadores y las luchadoras dentro y fuera del ring, dentro y fuera del personaje, aquellos que dejan un rato su profesión para volverse padre o madre de familia, hijo o hija, hermano o hermana. Además, este capítulo nos enseña el largo trayecto que se debe de recorrer para poder ser integrar del CMLL.


Por otro lado, en otros capítulos Ferreira se enfocó en explicar una de las cosas que los mexicanos quizás conocemos inconscientemente: la relación entre los rudos y los técnicos, el bien y el mal, el superhéroe y el supervillano, el ángel y el demonio. Pero no se conforma sólo con explicar el concepto que se ha tenido desde hace décadas, sino que lo reinterpreta y muestra a luchadores experimentados que representan grandes figuras de cada bando. Pero no sólo los hombres luchan, no sólo ellos se esfuerzan por lograr un lugar en el ring, pues cientos de mujeres han intentando romper tabúes y afrontar a un empresa inmersa en el machismo. De esto habla el tercer capítulo de la serie, en el cual se muestra el testimonio de varias luchadoras, desde las retiradas y las experimentadas hasta las principiantes, nos muestra la mirada femenina de la lucha y de esta industria.



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Por su parte, la serie también hace una reflexión sobre cómo la lucha ha sido trascendente en la cultura mexicana, cómo el arte se ha empapado de ella y cómo ha transformado nuestro estilo de vida, desde el cine, la música, la pintura, la literatura e inclusive la gastronomía. Nos muestra como el espectáculo de las cuatro esquinas ha logrado mezclarse con todo y formar su propia cultura, una cultura que sirve como identidad a todos los mexicanos.


A pesar de ser corta, la serie es una experiencia televisiva, es intensa y divertida, muestra todo lo que sabemos y lo que desconocemos de uno de los deportes/espectáculos más importantes del país. Nos muestra a los luchadores dentro y fuera de sus personajes, pues al final son personas que sólo buscan salir adelante en la vida haciendo lo que les gusta y probando que el trabajo de cada uno de ellos es igual de importante. Y aunque la fe en este deporte se vaya perdiendo, recordemos lo que dijo el dibujante tapatío Trino: “la lucha libre es un teatro, un teatro muy bonito; la lucha libre tiene que ser falsa, pero hermosamente falsa para que creas en ella”. Pero no sólo es necesario creer en ella, es necesario adoptarla de nuevo, sumergirnos en ella y sentirnos orgullosos de este gran ícono de la cultura mexicana.





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Es momento de que aceptemos esta era de Netflix, pues aunque paguemos cada mes, siempre tendremos buenas películas.



José  Luis Sánchez

José Luis Sánchez


Colaborador
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