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El hombre que castró a un homosexual y otras 3 historias trágicas de la Ciudad de México

July 26, 2018

Alonso Martínez

Un homofóbico reprimido, un matrimonio destrozado, una familia rota y los chismosos observando: esa es la Crónica de un Desayuno.



México sí es surrealista, y lo podemos ver en las familias, nuestras mentes y en las emociones. Solo aquí podemos pasar de una compleja depresión a una borrachera que parezca infinita, llena de risas, gritos y amor, para eventualmente sufrir una cruda en la que vuelve la tristeza y la difícil realidad que nos rodea. Actuamos de forma extraña en nuestros hogares: gritamos, nos quejamos, nos burlamos y ponemos en juicio todo aquello que no vaya con nuestra mentalidad, e incluso, aunque no encajemos con nuestras familias, seguimos estando cerca de ellas. Incluso nuestras relaciones son raras; prometemos amor imposible y odiamos hasta la muerte. Toda esa idea es la base del filme de culto Crónica de un desayuno, una obra incomprendida en su tiempo, pero que bien podría ser una de las mejores en la historia del cine nacional.



Crónica de un desayuno no es un filme convencional. Su narrativa, el setting y los personajes parecen salidos de una fantasía, más que de una realidad, sin embargo, cuestiona acertadamente distintos aspectos de la sociedad mexicana, algunas de sus bases, y muestra de una forma poética cómo distintos miembros pueden sufrir múltiples crisis, pero aún así vivir dentro de un constante sueño o pesadilla.


Basada en una obra de Jesús González Dávila, esta cinta de Benjamín Cann sigue distintas historias que se desenvuelven de forma simultánea en una mañana de domingo en la Ciudad de México. La primer trama, con la que comienza la cinta, sigue a dos hombres besándose, uno de ellos vestido de mujer. Todo parece ir bien hasta que él siente el pene de la persona travestida, y –asustado– decide cortárselo. En shock, su pareja decide irse del lugar, y dirigirse hacia el hospital.



La segunda se lleva a cabo en la sala de un departamento cualquiera. Un niño despierta, y quiere ir de viaje, pero toda su familia se encuentra dormida, ya que la noche anterior hubo una enorme fiesta por el regreso del patriarca, después de haberse ido por un tiempo. Eventualmente despiertan su hermano, su hermana, y su madre, y vemos cómo todos lidian con el regreso del hombre, afectándolos a todos de una forma distinta. Las otras dos tramas son más pequeñas pero sirven para ayudarnos a observar apropiadamente lo que está sucediendo dentro de esas



Mostrando diferentes rostros de la sociedad mexicana –el hermano macho, la hermana rencorosa, la madre ilusionada o protectora, y la indiferencia por el niño– la cinta que fue lanzada en el año 2000, revela de forma poética los fantasmas que atormentan a cada uno de ellos y la manera en la que los influye para tratar de cierta manera a las personas que los rodean. Apoyada en una fotografía experimental que evoca directamente a la obra de teatro, usando escenarios pequeños, y nerviosos movimientos de cámara, la cinta parece adelantada a su tiempo, creando un estilo que después se vería en las cintas de Gaspar Noé. Sin embargo, es el guión muy al estilo de las confusiones de David Lynch, la que le dan el toque mágico surrealista, que refleja una realidad privada que en pocas ocasiones logra salir a la luz.



Aunque en su lanzamiento fue destruida por diferentes escritores que la señalaron como pretenciosa, ahora en los círculos de crítica y creación cinematográfica es mencionada como una de las pocas cintas de culto que existen en el país, y se resaltan sus logros experimentales que al final mostraron una verdad mexicana desde distintos ángulo. Se cuestiona la figura materna, la paterna, el amor, la depresión, la homofobia y hasta la identidad sexual.


Los simbolismos que explota a lo largo de la cinta, no son difíciles de leer pero también se les puede dar distintas interpretaciones, como sucede con un sillón rojo que persigue al hermano mayor y hasta el papel del pene que le fue arrebatado a la persona travestida. Incluso la adición de los personajes parece reflejar el papel de la audiencia, quienes pueden juzgar desde una perspectiva reservada, sin conocer el trasfondo en el que se desarrolla cada persona que observan.



Ver Crónica de un desayuno, es un recordatorio que ese tipo de cine experimental no está muerto en México, y no siempre tendrá resultados absurdos que sean vistos como genuinamente pretenciosos o que traten de ser algo que nunca podrán lograr. Las excelentes actuaciones de José Alonso, María Rojo, Odiseo Bichir, y Eduardo Palomo (en una de sus últimas interpretaciones, lo cual hacen más trágico a su personaje del travesti) la elevan a otro nivel y nos ofrecen con crudeza esa realidad extraña en la que vivimos. Nos hace cuestionarnos nuestros deseos, la felicidad, y el sueño de querer escapar para siempre, y eso no lo logra cualquier película.


Crónica de un desayuno es casi imposible de encontrar en DVD, y no parece haber un plan futuro para remasterizarla. Sin embargo, aún vive en YouTube, y puedes verla ahora:



TAGS: Recomendaciones Cine de arte crítica cinematográfica
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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