Cómo convertirte en una mujer perfecta sin ser destruida en el intento

Miércoles, 3 de enero de 2018 11:58

|Alonso Martínez

El mundo entero quería que Tonya Harding fuera "perfecta", y cuando ella se negó a interpretar el papel, fue destruida hasta los huesos.



Estados Unidos. Siempre quieren alguien a quién amar,

y alguien a quién odiar.


I, Tonya (2017)


«Tonya Harding le rompió brutalmente la pierna a su contrincante». «La patinadora redneck Tonya Harding contrató a criminales para matar a su colega Nancy Kerrigan para evitar que participara en las Olimpiadas». «Tonya Harding, la loca que casi mata a su amiga patinadora para llegar a las Olimpiadas».


Nada de eso es cierto. Pero aun así el público lo creyó. El mundo entero destrozó a una mujer por un mito, un error; una historia exagerada.



Esos titulares o frases convirtieron a Tonya Harding, una de las mejores patinadoras sobre hielo de toda la historia de Estados Unidos, en la persona más odiada de ese país. Todos pensaban que era una loca, que era una bestia, una niña pueblerina que destrozó a la adorable Nancy Kerrigan para ganarse un lugar en las Olimpiadas... Los medios, las personas y la cultura popular la hicieron pedazos. Sin conocer la historia completa, las personas creyeron que Harding era la villana, cuando en realidad ella sólo quería ser como que todos deseaban que fuera: perfecta.



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La mujer perfecta


I, Tonya es la película que trata de eliminar el mito de la Tonya Harding maldita, y que nos muestra cómo una persona puede ser destrozada por el mundo sin importar que sea una víctima del entorno en el que creció.


Margot Robbie de nuevo entrega una actuación digna del Oscar interpretando a la famosa patinadora desde su juventud hasta el momento en el que comenzó la controversia que acabaría con su carrera. Allison Janney (quien ya está nominada al Globo de Oro por su papel) aparece como la primera persona que definió el destino de Tonya, su grosera y brutal madre.



La cinta sigue a Tonya desde su dura infancia como una niña de clase baja que es abusada de forma física y psicológica por su madre, quien no tiene ni una pizca de amor por ella y que sólo la ve como una inversión a largo plazo. Se muestran de forma rápida y cruda las interacciones de ambas conforme van creciendo, pero no sólo la versión de Tonya, sino de todas las personas que estuvieron involucradas en su vida, dando como resultado una narrativa atrevida que remarca lo insólito de la vida de la patinadora.


Sin escatimar recursos y sin suavizar los hechos, Craig Gillespie (quien dirige la obra) refleja el horror al que fue sometida. La tortura psicológica de su madre, la violencia de su esposo (interpretado por Sebastian Stan) y finalmente el rechazo que tuvo frente a la sociedad de patinadoras norteamericanas, quienes la rechazaban por el simple hecho de no ser la imagen perfecta de la mujer estadounidense. Tonya era juzgada por su forma de ser y su apariencia, mientras que sus talentos insólitos eran ignorados, y a pesar de que luchó por liberarse de esos señalamientos, tratando de ser perfecta, el escándalo en el que se vio envuelta fue lo que el mundo necesitaba comprobar que Tonya Harding era una inadaptada inestable que nunca llegaría a hacer nada grande.



Si algo resalta del filme es que, a pesar de que Tonya sufrió y se convirtió en víctima, no la muestra como una figura en necesidad de ayuda, sino como alguien cuyas experiencias la hacen más fuerte e independiente. Asimismo, sirve como una perfecta adición a esta era feminista, ya que revela la absurda presión que tiene una sola mujer dentro de diferentes contextos. Tonya tenía que complacer a su madre, mantener alegre a su esposo, cambiar por los jurados de la asociación de patinadores, y parecer alguien "normal" frente a las pantallas. Las expectativas que se tienen sobre el género femenino son presentadas en todo su esplendor como el horror del que Harding tenía que escapar.




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Cómo convertirte en una mujer perfecta sin ser destruida en el intento


Tonya se dejó manipular por su madre. Complació a los jurados. Permitió que su esposo la golpeara y que tomara decisiones por ella, lo cual fue lo que eventualmente la llevó a perder su carrera. Su error principal fue no tomar el control de su vida desde un principio, pero, como ella misma menciona: «la violencia era todo lo que conocía. Era normal. No sabía que podían ser diferentes las cosas», y es cierto. Millones viven en contextos brutales que les impiden ver que la vida no es violenta ni trágica y que todo puede cambiar.


La patinadora sufrió porque todos querían que fuera perfecta bajo cualquier término, excepto los propios. La cinta sirve como inspiración para liberarse de los errores y aprender a tomar el control de su vida. Harding no pudo patinar después de la controversia que la rodeó, y aunque su vida parecía estar arruinada (ya que no terminó la preparatoria), decidió convertirse en boxeadora y usar la rudeza dentro de ella arriba del ring. Tomó el control de su vida, y aunque en el pasado fue devorada por el mundo entero, dejándola con las entrañas al aire, se enfocó en su futuro, tuvo la fortaleza de seguir adelante bajo sus propios términos. Eso es lo que hace una mujer perfecta: reconoció su error, no se mantuvo como víctima y se liberó sin importarle la opinión del mundo.



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I, Tonya y la historia de Tonya Harding no sólo son relatos violentos que de una forma u otra resultan inspiradores, son ejemplos de cómo una vida puede ser arruinada por las expectativas que se crean alrededor de ella y cómo, si alguien no tiene el control de su vida, alguien más tomará decisiones que pueden destruirla por completo. Harding era perfecta, pero el mundo le dijo que no lo era y tuvo que sufrir bastante antes de darse cuenta de la realidad. El mundo siempre quiere alguien a quién amar y a quién odiar, y ella tuvo la mala suerte de ser la segunda.


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Alonso Martínez

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Editor de Cine
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