Switch to English
Arte
Cine
Comida
Entretenimiento
Estilo de vida
Historia
Letras
Moda
Fotografía
Música
Viajes
Catar

CINE

La película que te hará entender la importancia del espacio para una verdadera historia de amor

Por: Cultura Colectiva27 de septiembre de 2017

¿Qué es el espacio? Desde un enfoque arquitectónico, el espacio se podría entender como un “lugar” con límites determinados y características comunes. Sin embargo, los espacios en los que nos desenvolvemos cumplen con una función que va más allá de la mera supervivencia: proporcionan paredes y un techo que nos resguardan. Pero, por otro lado, los espacios cuentan historias. Al pensar en nuestro espacio preferido —una estación de tren, una recámara, una sala de cine, etcétera— sabemos exactamente qué hay dentro de él, de qué color es y qué olor tiene. Sabemos, también, lo que nos hace sentir. La percepción del entorno está íntimamente relacionada con la vida misma del individuo.

Dicha percepción se manifiesta en diversas realidades. Una de ellas es el cine: el espacio en un filme —que, generalmente, se podría entender como “escenografía”— es parte fundamental del desarrollo de una historia. Chantal Akerman —realizadora belga reconocida por su cine íntimo y encantador— utiliza la arquitectura para proporcionarle cierta estructura narrativa a sus películas. El espacio, entonces, no se reduce a ser un “marco” para la historia, sino que sucede con la misma. La arquitectura, para Akerman, forma parte del individuo: los espacios no se eligen al azar, sino que son producto de nuestro carácter, nuestra personalidad.

Es así como se desarrolla Nuit et jour (Noche y día, 1991), que narra la historia de Jack (Thomas Langmann), un delgado taxista que nunca sonríe, y Julie (Guilaine Londez), una mujer de cabello rizado y sonrisa permanente, dentro de un pequeño departamento parisino. Viven el uno para el otro en un hogar constituido sólo de una cama y un par de sillas. Pasan sus días de verano juntos, desnudos, ya sea sobre la cama o cerca de ella: se encuentran en aquella etapa de cualquier relación amorosa en la que lo único que necesitan es estar juntos. La pasión en su máxima expresión. En la noche, mientras Jack trabaja, Julie recorre las calles de París, en espera del día y del regreso de la rutina establecida. Cuando alguno de los dos hace una sugerencia práctica en torno a su vida —“compremos muebles”, “hagamos amigos”, “tengamos hijos”—, el otro contesta: “El próximo año”. Así de fácil.

En este caso particular, los espacios arquitectónicos no solamente nos definen un entorno, sino que amplifican las características peculiares de la relación entre Jack y Julie. La recámara principal es de tal dimensión que abarca casi la mitad del departamento. Sin embargo, lo único que vemos dentro de ella es un papel tapiz floreado, una cama enmarcada por dos ventanas y la presencia constante de los amorosos protagonistas. La cocina —al menos lo que se alcanza a distinguir de ella— no tiene ninguna característica particular: la define el hecho de que cuenta con una ventana que se conecta directamente con la ventana del baño. Mientras Jack prepara el desayuno, puede observar a Julie, quien se arregla del otro lado del departamento. El contacto —aunque sólo sea visual— es directo y constante. Es un espacio sin distracciones y, sobre todo, sin separaciones: el pequeño departamento parisino funciona de manera que Jack y Julie siempre están presentes el uno para el otro.

La situación se complica cuando Julie, como cualquier otro día, sale a dar la vuelta y conoce a Joseph. No es necesario entrar en detalles —vean la película y descúbranlo por sí mismos—, pero aquella linda rutina que tenía establecida con Jack comienza a resquebrajarse. Lo curioso es que, cuando éste se da cuenta, la solución que propone es remodelar el departamento: Jack sugiere que tiren los pocos muros que quedan dentro del departamento para que (literalmente) no exista ningún tipo de separación entre ambos. “No necesitamos una sala”, afirma Jack. Entonces, ¿qué es el espacio? Desde un enfoque cinematográfico, el espacio es más que una “estructura cuadrada” que enmarca una historia. El espacio sucede con la historia. No es una mera escenografía, sino que es testigo del acontecer de la vida.

Escrito por Daniela Loera S.

***

A menudo el sello de nacionalidad impone un rasgo de identidad. En algunos casos esos aspectos se entremezclan y dan como resultado otras cosas. El caso de Luis Buñuel, el director español que hizo películas mexicanas, es un ejemplo claro y lo mejor de todo es que puedes ver varias de sus películas en YouTube.


Recomendados: Enlaces promovidos por MGID: