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La obsesión por los senos que llevó a un director a crear las películas más sensuales de la historia

1 de noviembre de 2017

Alonso Martínez

Los filmes de Russ Meyer explotaron el cuerpo de las mujeres, dándoles rebeldía, libertad y feminismo.


No fingo ser un artista sensible. Dame una película en la que un automóvil choque dentro de un edificio y que el conductor sea apuñalado por una rubia de senos grandes y que se lo lleve un músico enano. ¡Los filmes deben correr como trenes express!


—Russ Meyer


I - «Tengo un interés desmedido por los senos grandes».


Todos los hombres heterosexuales hemos tenido un interés desmedido por los senos... Claro, muchos atenuamos esa obsesión cuando superamos la adolescencia y mantenemos un gusto respetable por esa parte del cuerpo femenino. Pero existen muchos que no pueden vivir sin ver un par de senos al día desde su celular o en las hojas centrales del periódico amarillista que se venden en las esquinas.


Hay algo en el busto de una mujer que científicamente provoca un efecto en los hombres, pero más allá de eso, la cultura popular hizo que el mundo entero se volviera loco por los pechos enormes, generando una objetificación desmedida del cuerpo femenino, impulsando el sexismo alrededor del globo, y haciendo que solamente las mujeres "atractivas" (bajo los estándares del constructo popular) lograran ganar fama. Todo ello ha generado frases sexistas que demeritan el trabajo y esfuerzo de miles de mujeres; como muestra, la infame: «sin tetas no hay paraíso».



Podríamos culpar a Hugh Hefner, Larry Flynt o a aquellos que comenzaron la industria pornográfica a fines de los 60, pero existe un hombre que llevó más lejos la fascinación por los senos, ya que genuinamente tenía una profunda obsesión. Este hombre que generó el estereotipo de "la mujer sensual", insertando a actrices voluptuosas en sus filmes de bajo presupuesto. Su nombre es Russ Meyer, el pervertido más famoso de Hollywood y que creó las cintas más sensuales y absurdas de la historia.



Responsable de filmes como Faster, Pussycat! Kill! Kill! (su trabajo más reconocido), Mondo Topless y Supervixens, sus trabajos no tenían un alto valor artístico y siempre estaban protagonizadas por mujeres de grandes senos con pequeñas cinturas en diferentes escenarios. Algunas veces eran mujeres rebeldes, en otras asesinas, pero siempre se adentraban en situaciones que exponían o que mostraban sus senos con fines eróticos o cómicos. Aunque actualmente algunos de esas cintas son consideradas de culto, muchos aseguran que son una muestra del sexismo de la industria y de la forma en que las mujeres eran objetificadas. Sin embargo, las obras de Meyer eran más complejas de lo que parecían y posiblemente tenían un contexto feminista oculto detrás de tanta sensualidad.



II - ¿Feminismo Sexual?


El problema principal con los filmes de Meyer (además de que no tienen contenido) es que su estética se basa exclusivamente en la voluptuosidad de sus actrices y la forma en que aparecen en pantalla. Sin embargo, distintos críticos sugieren que el hombre inconscientemente era un feminista creando cintas que inspirarían la rebeldía de las mujeres en las décadas que le siguieron. Mientras que muchos lo llamaban misógino, el director indirectamente creó personajes fuertes, independientes y subversivos que no encajaban con la imagen femenina de la época.



Lo más relevante de esto es que, a pesar de que el hombre soltaba comentarios machistas, en ningún momento le faltó el respeto a alguna de las actrices, nunca intentó acostarse con ellas y aunque afirmaba tener una relación abierta con su segunda esposa, en realidad tenía problemas en sus relaciones porque siempre deseó tener a una mujer dominante en su vida. El sexismo que representó en pantalla, al mismo tiempo mostraba un lado de la fortaleza femenina que no era común en ese tiempo.


De igual forma, Tim Bond, crítico de cine, sugiere que Meyer nunca objetificó completamente a las mujeres, ya que no aparecían como un simple adorno y sus curvas no eran todo lo que aparecía en pantalla; cada uno de sus personajes tenía un trasfondo, un propósito y una personalidad bien definida, inspirada en el mismo sexismo que se vivía en la época. El hombre hacía sátira de las damiselas en apuros o de las dulces mujeres que aparecían en los filmes románticos de Hollywood (los cuales podían resultar más dañinos que sus fuertes protagonistas) y hacía que fueran vistas como heroínas.



Claro, Meyer también creaba momentos en los que los hombres dominaban por segundos a las mujeres, pero siempre existía una especie de venganza. De igual forma, entre sus guiones existía una constante sátira hacia el machismo, las pláticas convencionales de hombres y el estilo de vida tradicional norteamericano (el cual señalaba que las mujeres debían quedarse como simples amas de casa). Meyer tomaba todo eso y creaba historias que, aunque no fueran perfectas, mostraban un lado distinto al que todos estaban acostumbrados ver. Las mujeres se podían ver como seres independientes y dominantes, y los hombres quedaban satisfechos mirando las escenas sensuales.


Cabe destacar que el director no sólo creaba filmes eróticos simples, la fotografía que utilizaba se enfocaba tanto en resaltar los escotes de sus actrices como en destacar cualquier otro elemento que las hiciera parecer más amenazantes. Al grado de que cada elemento, desde el vestuario hasta la escenografía, tomaban un papel relevante para la historia. Asimismo, el hombre trabajó con el máximo profesionalismo, incluso haciéndose amigo del famoso crítico de cine Roger Ebert, quien era un fanático de sus obras, tanto por su atractivo visual como por su forma y la rebeldía que imprimía en sus imágenes.




III - El legado


El trabajo de Meyer no puede replicarse para nuestra época. Algunos creen que los personajes que creó son una representación absurda del feminismo, el cual ya no encaja con el contexto actual. Sin embargo, mientras que Meyer era respetado por sus actrices, ya que las trataba como a cualquier otro profesional, actualmente existen docenas de casos en las que los directores sobresexualizan a sus actrices e incluso las acosan en el set. Esto no justifica el hecho de que se haya aprovechado de un gusto general masculino y que lo haya explotado hacia un máximo nivel, sino que es prueba que no era un creativo convencional y que gracias a su influencia, miles de mujeres aceptaron su sexualidad y la usaron como un arma para fortalecerse y empoderarse por encima de los hombres.



Más allá de eso, el director definió el entretenimiento en pantalla que se usa de forma diferente en nuestros días. Mujeres voluptuosas, armas, violencia y explosiones las podemos ver actualmente en Rapido y Furioso y hasta Transformers; sin embargo, existe algo en esas obras que carece de lo genuino de las obras de Meyer. Sus personajes no son profundos y es un simple show de destrucción que sigue explotándose, sin impulsar el feminismo tácito de Meyer.


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Meyer fue uno de los responsables de sobresexualizar el cuerpo femenino, sin embargo, su legado como creador e inconsciente feminista es más reconocible en nuestra época. Claro, explotó los pechos femeninos que tanto disfrutaba, pero nos mostró que le pertenecían mujeres con personalidades fuertes que no estaban para complacer a los hombres, sino para revelar lo absurdo de su sexismo y liberarse de esas cadenas que necesitaban romperse.


TAGS: Sexo Listados de películas Clasicos del cine
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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