7 películas estadounidenses que debes ver aunque fueron menospreciadas por la crítica

miércoles, 15 de marzo de 2017 11:23

|Eduardo Beruben



Los Oscar, como bien se ha señalado durante años, suelen ser el mejor ejemplo de cómo a menudo, en su momento, ciertas películas de alto nivel estético y artístico pasan por debajo de la mesa sin pena ni gloria. Esto también se ha dicho previamente: el arte es subjetivo. La afirmación es cliché, sin duda alguna. La escuchamos comúnmente, en cualquier plática, como si se tratara de una verdad universal.


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Pero es necesario considerar que no son películas que fueron abucheadas o destruidas por la crítica. En su mayoría recibieron buenas reseñas pero jamás fueron valoradas en su plena magnitud ni fueron consideradas como obras cumbres del cine, a pesar de su indudable calidad y de que, como mínimo, se merecen un sitial privilegiado. Tal vez este compendio de cualidades que todo crítico de cine debe poseer ayude a comprender cómo y por qué la lista que se presenta a continuación está compuesta por películas que, aunque algunos aplaudieron y consideraron como de las mejores de su año, muchos críticos simplemente pasaron desapercibidas.


La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998)





Terrence Malick es un director que puede ser un tanto pretencioso, pero una cosa es cierta: sus películas son un deleite visual que llevan al espectador a reflexionar sobre distintos aspectos de la vida. La delgada línea roja, tercer largometraje del realizador texano, fue eclipsada por otra película de guerra del año: Rescatando al soldado Ryan. Mientras los reflectores y el enfoque de los crítico lo acaparó la épica heroica de Spielberg, Malick creó una película para la posterioridad, una obra maestra del cine de los años 90. Aunque ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, el contexto sólo sirve de pretexto para mostrar las diferentes personalidades de los soldados durante la batalla.


Requiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000)





Aunque la crítica ha sido más generosa con esta cinta al pasar de los años, la obra cumbre de Aronofsky no fue un inmediato éxito cuando vio la luz, en el año 2000. La oscura historia de cuatro personas adictas ha sido controversial desde su estreno y ha arrastrado a una fiel horda de seguidores, como un filme de culto. Aronofsky orquesta una película inquietante, oscura y cruda, que expone sin miramientos el deterioro que causan las adicciones. Con una edición magistral, una banda sonora memorable y una fotografía exquisita e inquietante, es imposible negar que Requiem por un sueño es una de las mejores películas del siglo XXI.


El hombre que nunca estuvo (Joel & Ethan Coen, 2001)





Los Coen han sido tan premiados y aclamados que es difícil referirse a ellos como menospreciados. Pero lo cierto es que grandes películas suyas como Miller’s Crossing (1990) o A Serious Man (2009) no han recibido el reconocimiento que merecen. El hombre que nunca estuvo es quizá la mejor representación de la tanda sus películas poco apreciadas. Con una historia existencialista y cruda, una fotografía notable que nos recuerda a lo mejor del cine noir de los 50 y unas actuaciones excelentes, esta no es sólo una de las mejores películas de los hermanos, sino que es una de las obras claves del cine del siglo XX.


Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002)





Esta obra de Sam Mendes pagó el precio —ante la crítica— de ser una película basada en una novela gráfica. Aunque la crítica aclamó las actuaciones, la fotografía y la música (todas de primera clase), muchos tildaron la historia de “fría” y “sombría”. La cinta explora de una manera bastante inteligente los temas de la violencia y las complicadas relaciones padre-hijo. Se trata de una obra con gran significado y con una maestría técnica que pocas producciones estadounidenses han igualado en por lo menos 15 años.


El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik, 2007)





Olvidada en un año que tuvo como grandes protagonistas a Sin lugar para los débiles y Petróleo sangriento (y a la también menospreciada y magnífica Zodiaco), la segunda película del neozelandés Andrew Dominik es un triunfo tanto en estilo como en temática. Lo tiene todo: actuaciones, fotografía, música, guión, diseño de producción y vestuario de primera categoría. Toma una historia conocida por todos en Estados Unidos (desconocida en muchos otros países) y Andrew Dominik la vuelve suya. El crítico Mark Kermode, como un profeta, aseguró que “en cien años los críticos la verán como la obra maestra menospreciada de la época”.


El maestro (Paul Thomas Anderson, 2012)





No sería correcto definir a Paul Thomas Anderson como un director menospreciado. La crítica le aclama constantemente y se ha convertido en un realizador de culto. Sin embargo, aún no ha logrado convencer a todos para alcanzar el estatus que merece su talento. El maestro es una película lenta, densa y en la que no parece pasar mucho (sello personal de Anderson), pero también es un triunfo en su excentricidad prevalente en todo su cine. Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams brillan, como también lo hacen Mihai Mãlaimare Jr. y Johnny Greenwood en la cinematografía y la música.


Animales nocturnos (Tom Ford, 2016)





Cuando alguien pregunta sobre la segunda película del diseñador de moda y director Tom Ford, suelen responderle que era “sobre una novela”. Jake Gyllenhaal, en el papel protagónico, es brillante, Amy Adams también está en su mejor momento, así como el siempre enigmático Michael Shannon, quien interpreta uno de sus mejores papeles en esta cinta. De verdad no tiene desperdicio. La cinta explora complicadas facetas humanas con un peculiar estilo narrativo y una gran calidad fotográfica. Tom Ford debería dedicar más de su valioso tiempo al cine. Tal vez algún día le reconozcan su importancia para la gran pantalla.

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Como la historia la cuentan los vencedores, vale la pena saber qué es lo que hay más allá de su versión del relato. Por ejemplo, todos recuerdan Dracula o Twilight, pero pocos conocen estas películas raras sobre vampiros que igual vale la pena ver.

REFERENCIAS:
Eduardo Beruben

Eduardo Beruben


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