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Películas mexicanas que nos demuestran que sí somos una sociedad machista

Cine Películas mexicanas que nos demuestran que sí somos una sociedad machista

Aunque muchas se jactan de ser progresistas, poseen un fuerte machismo implícito que demuestra que estamos lejos de abandonar los estereotipos.



La única forma en la que una mujer podía brillar en el cine mexicano de los 70 y 80 era estando desnuda bailando en un cabaret.


No tiene nada de malo que alguien decida trabajar como bailarina; es una elección. Sin embargo, no había más que prostitutas y cabareteras en las pantallas de cine. ¿Dónde quedaban representadas el resto de las mujeres? No tenían una voz; se les fue arrebatada por los cineastas de clase alta, principalmente blancos, que marcaron una línea que seguiría los filmes nacionales durante décadas.


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Incluso ahora ese cine blanco de clase alta sigue siendo machista en distintos niveles. Aunque se jacta de ser progresista, sólo logra ver el feminismo o la igualdad desde una cúpula privilegiada en la que encierra ciertos ideales y fracasa al representar a las personas como son en realidad. Los siguientes son algunos ejemplos de que aún estamos lejos de un verdadero avance y que falta gente distinta en el cine mainstream para presentar diferentes perspectivas.


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Hazlo como hombre (2017)

Nicolás López


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Lamentablemente, esta película con buena intención cae dentro de cierto machismo que cree ser progresista, pero que aún mantiene una percepción cerrada de lo que significa ser homosexual. Hazlo como hombre cuenta la historia de Santiago, quien decide confesarle a sus mejores amigos que es gay. Al principio, Raúl está convencido de que puede cambiarlo, y todo va bien hasta que decide ayudarlo, y es cuando aparecen decenas de estereotipos y una forma cómica y hasta burlona de algo que podría ser más sencillo y directo. No cuestionamos su intención, sino la ejecución. De hecho, la cinta en inglés se llama Do it like a Hombre porque reconocen el machismo que representa México en sus personajes.



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Pink (2016)

Paco del Toro


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Esta bien podría ser la peor película mexicana de toda la historia y también la más prejuiciosa, absurda y discriminatoria. Pink es la creación de un hombre llamado Paco del Toro con altas inclinaciones religiosas y conservadoras sobre la sexualidad. Su historia es el retrato de una pareja gay en el nivel máximo del estereotipo, quienes adoptan a un pequeño niño y "lo adentran" en su "mundo de perversión". No sólo el guión es ignorante al mostrar una completa mentira y generalización de un concepto anticuado de los homosexuales, sino que también es una pésima obra escrita de forma mediocre, terriblemente editada (que incluso carece de sentido en algunas transiciones) y muestra la mente de una persona mal informada, juiciosa y sexista. Es increíble que haya estado en salas de cine y hasta en Netflix (hasta que fue retirada por las múltiples quejas).



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Cásese quien pueda (2014)

Marco Polo Constandse


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La vidas de Ana y Daniela son muy distintas. Lo único que quiere Ana es casarse y está a punto de hacerlo. Dani es todo lo contrario; la chica persigue una carrera universitaria y no busca nada más... o al menos eso es lo que aparenta. El problema es que la vida de ambas gira alrededor de los hombres, y aunque la segunda parece representar a las que buscan algo diferente, es otro estereotipo, ya que sólo oculta estar enamorada de su amigo. A pesar de que también tiene intentos de verse progresista se aferra a las historias clásicas de hace 40 años y da un mensaje que generaliza a las mujeres.



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La prima (2018)

Víctor Ugalde


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Justo cuando pensamos que lo habíamos visto todo, llega esta extraña cinta de Víctor Ugalde, que no es precisamente machista por mostrar una sexy comedia sobre una relación entre primos, sino porque —al igual que otras que hemos mencionado— se aferra a un estereotipo de macho absurdo que solamente refuerza ideas en la audiencia y que permite que se siga replicando una forma de ver a las mujeres sólo como objetos sexuales y no como una persona. El problema no es un amorío entre primos, lo cual podría ser hasta progresista en el cine, lidiando con temas tabú, sino que todo parece salido de un Libro vaquero de mala calidad que muestra al hombre como un adicto al sexo y a las mujeres como seres insatisfechos.



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Sexo, pudor y lágrimas (1999)

Antonio Serrano


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Aunque podríamos decir que esta cinta es buena y que sirvió como parteaguas para distintas cintas de alta calidad en México, Sexo, pudor y lágrimas refuerza los prejuicios que existen sobre las mujeres, los hombres y el sexo. En principio, todos los personajes son heterosexuales cisgénero: ellas son "histéricas" y las que parecen más tranquilas y que parecen representar a las que el amor no les importa, viven aferradas al amor y a los hombres. Ellos, por su parte, son la peor representación del machismo —tratando de pasar por el hombre "común"— y aunque parecen "aprender", al final en realidad se mantienen a sus ideas.



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¿Qué culpa tiene el niño? (2016)

Gustavo Loza


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Otra representación de la perspectiva de la clase alta sobre las relaciones, el sexo y hasta el aborto. La cinta sigue a Maru, una chica que queda embarazada después de pasar la noche con un hombre desconocido y que está convencida de que no quiere criarlo sola. En primer lugar, la cinta se aferra a la idea de que un tipo tiene que estar forzosamente para criar a un niño, después —como sucede en las películas de este tipo— la mujer teme al aborto por prejuicios en lugar de pensarlo de manera lógica; en ningún momento considera la adopción y prefiere hacerle la vida imposible al joven (quien también es una representación cliché del macho mexicano —rodeado de otros similares—, sólo para que al final ambos se queden juntos, lo cual sólo confirma que si una persona no tiene una familia, no será feliz...



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Niñas mal (2007)

Fernando Sariñana


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No por ser progresista se deja de ser machista o sexista en general. Niñas mal es un intento fallido de mostrar diversidad femenina. Todos los personajes provienen de una clase privilegiada y su versión de la burla hacia el conservadurismo fracasa porque no tiene un discurso claro y sólo encierra a las mujeres en otra burbuja de "chica rebelde" sin tener nada de profundidad. De hecho, la cinta disminuye la importancia del enfrentamiento y lo reduce a "una fase adolescente", lo cual sugiere que el feminismo o la libertad es pasajera y que al final todos se apegan a lo que definimos como "normal".



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Si nos damos cuenta, la mayoría de estas cintas es presentada desde la perspectiva de gente "fresa", blanca, de clase alta privilegiada y desde esa perspectiva es casi imposible escapar del machismo que marca a las personas que habitan en esa cúpula. Incluso las guionistas mujeres creen que hablan por todas y no notan que aún están atadas a cierto machismo que vive dentro de ellas diciéndoles cómo es y qué debe desear. Esperemos que en el futuro eso cambie y que el cine comercial deje de pertenecer a esos círculos y abra paso a nuevas creaciones.



Referencias: