De Goddard a Maïwenn: Complacer al amor y hallarte en tu pareja con 19 películas
Cine

De Goddard a Maïwenn: Complacer al amor y hallarte en tu pareja con 19 películas

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

14 de octubre, 2017

Cine De Goddard a Maïwenn: Complacer al amor y hallarte en tu pareja con 19 películas
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Por: Eduardo Limón

14 de octubre, 2017

Filmes para comprender cómo esta trampa llamada amor es la mejor vía del universo para encontrar sus uniones.


No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,

porque, no sé decírtelo, es largo el día,

y te estaré esperando como en las estaciones

cuando en alguna parte se durmieron los trenes.

No te vayas por una hora porque entonces

en esa hora se juntan las gotas del desvelo

y tal vez todo el humo que anda buscando casa

venga a matar aún mi corazón perdido.

 

Ay, que no se quebrante tu silueta en la arena,

ay, que no vuelen tus párpados en la ausencia:

no te vayas por un minuto, bienamada,

 

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos

que yo cruzaré toda la tierra preguntando

si volverás o si me dejarás muriendo.


–Pablo Neruda (Soneto 45)


Mejores palabras que las del laureado poeta chileno no existen para describir ese momento, ese instante justo en el que adviertes que tu vida no sería lo mismo sin esa persona, que todo sería devastado si el alguien de los alguienes decidiera ya no estar más a tu lado. Con las palabras de Neruda como vehículo para todo aquello que te desespera al verle partir, es entonces cuando invaden a tu mente aquellos pensamientos fatalistas que quitan el sueño y no permiten seguir con absolutamente nada. Que comienzas a buscar todos esos recursos posibles para que el amor de tu vida, el amor que podría provocar tu muerte misma, jamás se desvanezca.


«Cuando se especializa en un individuo determinado el instinto del amor, esto no es en el fondo más que una misma voluntad que aspira a vivir en un ser nuevo y distinto, exactamente determinado. Y en este caso, el instinto del amor subjetivo ilusiona por completo a la conciencia y sabe muy bien ponerse el antifaz de una admiración objetiva. La Naturaleza necesita esa estratagema para lograr sus fines. Por desinteresada e ideal que pueda parecer la admiración por una persona amada, el objetivo final es, en realidad, la creación de un ser nuevo». Con este veredicto, según Schopenhauer, el amor es una trampa de la naturaleza que quiere preservarse, que se descontrola por vivir.


Justo como Carl Sagan alguna vez lo dijo, que somos la manera en que el Cosmos se hace consciente de sí mismo, en conjunto con lo anteriormente expuesto alrededor de Neruda y el vitalista filósofo alemán, nosotros estamos aquí, quebrando nuestros corazones y desgañotando por nuestras pasiones, porque resultamos la mejor vía para que el Universo se encuentre completo, para que el vasto. Todo que nos rodea halle la solución para sus uniones.


Esta búsqueda no garantiza hallazgos definitivos o inmóviles, tampoco se legitima en el mundo de las letras y la “investigación dura”; de hecho, en el cine podemos encontrar varias pistas para entender (parcialmente) al amor y hacia dónde debemos enfocar nuestros esfuerzos para que éste no se extravíe. Para descubrir todos los senderos de complacencia propia, otra, mutua y una que no nos haga sentir a la deriva de la ruina romántica.


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Para complacer con un sentimiento eterno:

Amour (Michael Haneke, 2012)



Jeaux d’enfants (Yann Samuell, 2003)



Before Sunrise, Before Sunset, Before Midnight (Trilogía) (Richard Linklater, 1995-2013)



Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch, 2013)



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Para complacer con la libertad:

Bleu (Krzysztof Kiešlowski, 1993)



Los paraguas de Cherburgo (Jacques Demy, 1964)



Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998)



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Para complacer con la realidad y no un sueño:

In the Mood for Love (Wong Kar-wai, 2000)



Al final de la escapada (Jean-Luc Goddard, 1960)



Manhattan (Woody Allen, 1979)



How to Make an American Quilt (Jocelyn Moorhouse, 1995)



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Para complacer en la cama:

Las edades de Lulú (Bigas Luna, 1990)



El Imperio de los sentidos (Nagisa Ôshima, 1976)



Jamón, jamón (Bigas Luna, 1992)



El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972)



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Para complacer con una relación fuera de lo común:

Los amores imaginarios (Xavier Dolan, 2010)



Nunca me abandones (Mark Romanek, 2010)



Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010)



Mon roi (Maïwenn, 2015)



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«En cuanto a mí, nunca he comprendido como dos seres que se aman y creen hallar en ese amor la felicidad suprema, no prefieren romper violentamente con todas las convenciones sociales y sufrir todo género de vergüenzas, antes que abandonar la vida (…)», dice Schopenhauer denunciando a quienes dudan de la realidad e importancia del amor; y tiene completa razón en cada palabra. Así como estas películas están listadas en clave para desarroparse de todo conservadurismo y medida en el corazón, nuestras acciones y pensamientos deberían estar también desposeídos de cualquier mesura y miedo a ganarlo todo o perderlo todo.


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Referencias: