7 películas que sólo los pretenciosos dicen que son buenas

Lunes, 11 de diciembre de 2017 16:34

|Alonso Martínez

Nunca falta aquel pseudosnob del cine que afirma que las siguientes películas son insuperables, cuando la realidad es muy distinta.



«Es que no la conoces».

«No le entendiste».

«Es muy pesada para ti».

«Es que todos dicen que es mala».

«Sólo es para inteligentes».


No, amigo pretencioso. Aunque digas cualquiera de tus frases tradicionales no nos convencerás de que tu película favorita es perfecta cuando el mundo entero sabe lo contrario. No importa cuántas veces digas que Begotten es una obra maestra del cine de terror, ni qué tantos significados hayas entendido del caos audiovisual que es, todos sabemos que a lo mucho es un buen trabajo experimental y que está lejos de ser un filme legendario. No. No es el mundo el que no le entiende, eres tú el que, por pretencioso, crees que tiene más profundidad de la real.



Y no. Tampoco importa cuánto insistas en que The Human Centipede es una metáfora de la jodida sociedad; hasta el mismo director ha dicho que la película sólo fue concebida para tratar de provocar shock en la audiencia y que en realidad no tiene nada de contenido. Acéptalo, eres tú el que no comprende el cine.


Así que si amas cualquiera de estas otras y crees que son lo mejor que le ha pasado al cine, lamento decepcionarte, no son más que obras que impresionaron sólo a otros pretenciosos y de nada sirve defenderlas, todos sabemos lo que realmente son.


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The Holy Mountain (1973)

Alejandro Jodorowsky



Aunque El topo pudo haber tomado el lugar de The Holy Mountain en esta lista, es inevitable darle prioridad a aquélla que trascendió los limites de lo visual en una obra cinematográfica, pero cuyo guión no es más que un intento forzado de crear un trabajo profundo que se conecte en varios niveles a la religión, a la cultura en general y a la creación fílmica. Alejandro Jodorowsky es posiblemente el "surrealista" más superficial que salió de las épocas del movimiento pánico, y aunque tiene una visión peculiar, se excede en el aspecto metafórico y en las figuras retóricas para enviarle un mensaje a la audiencia, sólo para que a final se burle del espectador, mostrándole que lo que está viendo no es un mensaje complejo, sino una simple película. Aunque no es difícil comprender lo que el director trata de expresar, existen puntos en los que su deseo de crear shock se hace tan exagerado que nada parece cobrar sentido (y no de la buena forma).



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Citizen Kane (1941)

Orson Welles



Claro, Citizen Kane es una de las más grandes obras fílmicas sin las que el cine no sería el mismo. Orson Welles revolucionó la forma audiovisual integrando nuevas formas de manejar la cámara y de contar una historia sin seguir un arco narrativo tradicional, sin embargo, no existe otro trabajo que haya envejecido tan mal como éste. Mientras que existen trabajos cuyos guiones se mantienen relevantes, hay algo dentro de los diálogos de Welles que hace que los personajes suenen excesivamente aburridos, y a pesar de que la historia sobre poder y ambición podría ser importante para el contexto norteamericano, la verdad es que este filme dejó de ser el favorito de todos desde hace décadas. Tiene su lugar importante en la historia, pero sólo eso.



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Crash (2004)

Paul Haggis



En serio, sólo alguien extremadamente pretencioso diría que esta película es perfecta sólo porque ganó el Oscar a Mejor Película, Guión y Edición en 2004. De hecho, gran parte de la crítica condenó la decisión de la Academia ya que, no sólo es un filme que retrata de forma superficial la problemática del racismo y la violencia en Estados Unidos, sino que su guión está lleno de todos los clichés que tratan de hacerla un drama relevante. El filme es un retrato banal de cómo perciben las personas blancas al resto de las minorías en ese país y el diálogo parece salido más de una telenovela que de un filme tradicional. Aunque tiene elementos rescatables, como el arco narrativo de Thandie Newton, no existe algo que haga de esta película un trabajo relevante en la actualidad.



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The King's Speech (2010)

Tom Hooper



Otra ganadora al Oscar a Mejor Película que estaba lejos de serlo ese 2010. Con un guión común y corriente que no contiene nada de profundidad y que enaltece a una figura histórica bastante mediocre, The King Speech encantó a algunos espectadores con su "dulce" historia sobre cómo el Rey George VI lidió con su tartamudez para entregar uno de los discursos más importantes en la historia de Inglaterra. Además de ser excesivamente anacrónica, los personajes no tienen mucho qué ofrecer y parecen simples copias de otros que hemos visto en mejores películas como Good Will Hunting y hasta A Beautiful Mind, y aunque los actores hacen su mejor trabajo, no logran que esta obra trascienda como otra cosa más que un simple drama para ver en domingo e inspirarse con simples momentos emotivos.



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Shakespeare in Love (1998)

John Madden



No habría razón para mencionar este filme en la lista de "favoritas" más que para sentirse mejores que todos los demás. Shakespeare in Love, al igual que gran parte de los dramas de esta lista, podría verse hermosa, tener diálogos que honran la memoria de Shakespeare y un par de interpretaciones memorables, pero es otra historia simple, llena de anacronismos que dan como resultado una historia de amor común y corriente. Aunque integra varios elementos de la obra del Bardo, fracasa al tratar de generar una reacción emotiva y en un punto incluso parece un trabajo paródico. Es un hallmark drama dirigido a una población poco crítica y no ofrece un vistazo diferente a la vida del dramaturgo más importante de la historia.



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Avatar (2009)

James Cameron



¿Alguien recuerda Avatar? No. Nadie. Y nunca alguien debería mencionarla como una buena película ni compararla con Matrix o cualquier otra obra de ciencia ficción. James Cameron hizo con este trabajo algo impensable: demostró que la ciencia ficción puede ser aburrida y que no importa cuántos efectos especiales use, no existe nada que pueda ocultar sus inclinaciones dramáticas superficiales. Este ripoff de Pocahontas trató de revolucionar el cine sci-fi, pero es más una prueba de lo banal y simple que puede ser una película si mantienes la tradición de los dramas norteamericanos que se han creado durante décadas. Es una historia que bien pudo realizarse sin ese insólito presupuesto y no podemos creer que se estén desarrollando hasta cinco secuelas.



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Boyhood (2014)

Richard Linklater



Hablando de dramas comunes y corrientes, Boyhood es otro de ellos y la única razón por la que se le dio el foco de atención en su año de lanzamiento fue el hecho de que era una cinta filmada a lo largo de 11 años con los mismos actores. Aunque Linklater tiene un gran talento para hacer que una película tenga un fuerte impacto a través de los diálogos, este trabajo parece alejarse de esa tradición, y a pesar de que tiene momentos genuinamente emotivos que profundizan en la psique de los personajes, decepciona a comparación de otras obras del director.



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«El que escribió este artículo es un pretencioso», y quizás así sea, pero no hay nada peor que aferrarse a que una película es buena sólo porque nos impresionó. Claro, los gustos son subjetivos y puede que alguien que no es pretencioso ame estas obras, está bien, pero afirmar que son grandes obras es muy distinto; para decir eso sí se deben ver las obras con cierto sentido de objetividad y así llegar a la conclusión de que quizás algunas películas no son tan buenas como pensamos, sino que muchas veces nos dejamos llevar por nuestras emociones y nos apresuramos a señalar las que creemos son las mejores películas de la historia.


Alonso Martínez

Alonso Martínez


Editor de Cine
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