Por qué el cine mexicano nos decepciona tanto actualmente
Cine

Por qué el cine mexicano nos decepciona tanto actualmente

Avatar of Anahi Luna

Por: Anahi Luna

30 de julio, 2018

Cine Por qué el cine mexicano nos decepciona tanto actualmente
Avatar of Anahi Luna

Por: Anahi Luna

30 de julio, 2018

¿Te pasa que a veces optas por el cine mexicano de cartelera y a la mitad de la película te dan ganas de salir corriendo?


¿Quién diría que Eugenio Derbez, irónicamente una de las figuras del cine mexicano, terminaría provocando lágrimas en mi familia?


post-image


Ser persuadido para ver la imperdible película de Eugenio Derbez "No se aceptan devoluciones", en la que afirmaban que más de la mitad de los espectadores se inundaban de lágrimas, puede resultar una experiencia fatal. Es posible que al estar sentado ante la pantalla escuchando sollozos al final de la cinta te quedes perplejo y decepcionado por el contenido que ofrece el cine mexicano; sobre todo el de este actor que se ha abierto paso en la industria cinematográfica y que muchos lo consideran un ícono. Ir con expectativas altas a una de sus películas podría pisotear toda esperanza de encontrarte con una genialidad.


Me pidieron por más de una semana que fuera con ellos a ver la “imperdible” película de Eugenio Derbez “No se aceptan devoluciones” en la que afirmaban que más de la mitad de los espectadores se inundaban de lágrimas.



El día salió fatal, asistí sin expectativas y observé perpleja que al momento de inclinar mi cabeza a los lados, mi abuela, mi tía y mi madre lloraban inconsolables, tenían un pañuelo en la nariz y la mirada pintada de rojo. ¿En qué momento apreciar la secuencia dramática de mi familia se volvió más entretenido que disfrutar del filme que se abría ante mis ojos?


Ver a Eugenio en la pantalla grande tratando de actuar serio da lástima, puede provocar carcajadas con las mismas bromas gastadas de sus programas antiguos a un público que ha seguido su carrera a lo largo de los años. Por su parte la temática de su cinta básicamente se enfocaba en la vida de un hombre irresponsable que después de descubrir que tiene una hija se obliga a madurar de golpe frente a la situación.


post-image


El discurso del filme es más bien plano debido a que sus personajes parecen no tener un trasfondo, el abuso de los Close ups pretende adentrarse a la psicología de estos sin encontrar algo trascendental, dejando en evidencia que sus protagonismos carecen de fuerza. Comparándolo con el filme del estadounidense Nick Cassavetes “My Sister´s Kepeers” (La decisión más difícil) en el que la temática proyecta las dificultades de sobrellevar una enfermedad cancerígena siendo paciente y familiar. Sus personajes parecen tener un discurso bien planteado que expone sus sentimientos y pensamientos más profundos permitiendo al espectador adentrarse en su vida. Anna la protagonista, una adolescente con leucemia prefiere morir que seguir viviendo con la agonía de su monótona enfermedad. El drama que se vive es realmente profundo, mostrando la trascendencia de los personajes a lo largo del filme, su capacidad para aceptar la muerte y para encontrar la belleza de la existencia. 




Por el contrario, Derbez cae en lo exagerado y proyecta una telenovela más que un melodrama, en el momento en el que la madre de su hija aparece y exige histéricamente y sin explicaciones que se la devuelvan, pareciéndose mucho a un capítulo que podíamos ver en el canal 5 sin salir de casa.


Finalmente, con los chistes interminables la película pierde su carácter dramático y su humor fastidiado que nos persigue hasta terminar, busca distraernos del mal sabor de boca que deja su incompetencia para proyectar un filme inolvidable.


post-image


Lo mismo sucede con la obra de Gustavo Loza “¿Qué culpa tiene el niño?", una experiencia que me rehusaba a vivir después de haberme decepcionado con las películas mexicanas. Mis amigas se mostraban animosas de ver a Karla Souza en otro protagonismo, pues en “Nosotros los nobles” habían quedado extasiadas con su gastado y vacío personaje de niña rica. Ese día por lo menos las palomitas valían la pena, la pantalla frente a mis ojos me contaba la historia de Maru, una joven de clase alta que después de una desilusión amorosa y muchas copas, pasa la noche con Renato, un joven que según sus estereotipos no está a su altura. Al enterarse de su embarazo, lo busca y pretende acercarse a él con la finalidad de formar una familia, pero al conocer a su imprudente suegra y los lugares “toscos” que frecuenta, la protagonista no sabe qué hacer frente al futuro de su hijo. La comedia romántica de Loza, acompañada de un soundtrack que va muy bien con los personajes, evoca de vez en vez un humor forzado de un tema clasista que no deja mucho que pensar. Si el propósito del director era ser incluyente y plantear equitativa social, termina siendo un filme clasista sin sentido alguno.




Los méritos de una producción cinematográfica no se le niega a nadie, sin embargo, nos hemos acostumbrado a consumir este tipo de películas en nuestro diario vivir, para los que no tienen conocimientos previos sobre la industria del séptimo arte es difícil comprender por qué las críticas de cineastas reconocidos exigen mejor calidad de contenidos. 


Demostrando que no todo está perdido, una película que te hará volver a creer en el cine mexicano es la Opera prima del mexicano Alonso Ruizpalacios, Güeros (2014). Una belleza fotográfica en blanco y negro y formato 4:3 que conjuga su narrativa y los monólogos de los personajes poéticamente para cautivar tú corazón. Esta Road movie que hace alusión a la Nueva ola francesa, te invita a emprender un viaje junto a sus caóticos personajes en busca de un olvidado artista del Rock nacional. Asimismo, proyecta a un México roto en el que la libertad de los estudiantes recae en la educación, la ciudad de México desde un punto de vista muy acertado, el amor y el cariño entre hermanos y la delicia de las relaciones humanas. Esta obra nos devuelve el cine mexicano de arte en su máxima expresión, y además nos regala el privilegio de encontrar dentro de un simple cassete el motivo de nuestra existencia.


post-image


Concluyendo, dn vista de las decepciones que algunas películas mexicanas nos han evocado, podría definirse que algunos directores mexicanos buscan ser reconocidos y abrirse una carrera en el séptimo arte y caen en lo comercial, en lugar de comenzar con una obra que trascienda. Deberían arriesgarse a proyectar a nuestro México y su esplendor, sus problemas sociales, las historias que se viven día a día: hambre, desesperación y violencia, pero planteando también la fuerza y la esperanza que siempre mostramos los mexicanos ante situaciones trágicas. 


Seremos la oveja negra, el frijol en el arroz, pero al realizar el ritual esperado de visitar las salas de cine para ver una película mexicana debemos exigir mucho más. Decía el gran Umberto Eco que “El arte sólo ofrece alternativas a quien no está prisionero de los medios de comunicación de masas.”, atrevámonos a descubrir el cine desde otra perspectiva, no nos volvamos prisioneros de lo usual. 

Trailer de la película mexicana Güeros, galardonada internacional y nacionalmente.


Referencias: