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Razones por las que 'Stranger Things' superó a 'Game of Thrones' este año

12 de diciembre de 2017

Alonso Martínez

Claro, es casi imposible compararlas, pero cuando las vemos como obras televisivas que han marcado una época, es fácil determinar cuál fue la mejor este año.


En este momento los fanáticos de Game of Thrones están despotricando en la sección de comentarios del post, afirmando que no existe nada que supere su serie favorita. Afirman que somos unos ignorantes por comparar dos obras que tienen muy poco que ver una con la otra, y quizá hasta insultando a Stranger Things por ser una obra que depende del pasado del sci-fi para impresionar a la audiencia.


Pero la verdad es que el título no miente. Este año los chicos de Hawkings han desbancado a Game of Thrones como la mejor serie del momento y la culpa la tienen los guionistas de la segunda por arruinar el excelente trabajo que tenían en las manos.



Primero debemos aclarar que sí es posible comparar ambos trabajos. Aunque tengan tramas diferentes, las dos son obras que han marcado hitos en la historia de la televisión, usan múltiples elementos de las creaciones que las influenciaron para crear un fuerte efecto, son historias que tienen varios arcos narrativos con desarrollos de personajes muy bien delimitados y también son creaciones que han llevado al límite el arte cinematográfico; llevándolo a un formato que parecía que nunca iba a evolucionar. Son esos elementos los que nos hacen darnos cuenta de que una ha superado a la otra, y que una de ellas pasó de ser el ejemplo definitivo a caer en la mediocridad, decepcionando a los fans por completo.


Ahora, nos enfocaremos meramente en la segunda temporada de Stranger Things y en la séptima de Game of Thrones.


Los últimos episodios que nos entregó GoT son los peores que ha tenido la serie en su larga vida. Tan sólo el aspecto narrativo se olvida de todo lo que se trabajó durante seis temporadas; los largos viajes en los que podía definirse el destino de un personaje fueron sustituido por rápidos cortes en los que mágicamente los personajes se trasladaban de un lado a otro sin problema alguno. Las complejas formas en las que los personajes se enredaban y se encontraban pasó a ser un simple trabajo impulsado por decenas de deux ex machina (tal como sucede cuando el Caballero de la Cebolla encuentra a Gendry en el mercado de Desembarco del Rey) y todo el riesgo que parecía poder acabar con nuestros personajes favoritos se convirtió en una parodia de sí mismo (Jon Snow está a punto de morir tres veces sólo para ser salvado por otro deus ex machina).



Asimismo, el hecho de que los creadores y guionistas se hayan quedado sin libros para desarrollar la historia (ya que George R.R. Martin aún continúa trabajando en ellos) se hace bastante obvio cuando escuchamos hablar a los personajes. Si comparamos el estilo de diálogo que se maneja en los primeros episodios, y aún hasta la cuarta o quinta temporada, con el de los últimos capítulos, es obvio que los escritores no tienen la habilidad para darle personalidad a sus personajes o hacerlos evolucionar a través de sus palabras. Personajes como Tormund y El Perro sirven sólo para hacer chistes, Varys y Littlefinger se convierten en meras estatuas que ya no tienen un papel relevante (mientras que en los libros continúan conspirando en grandes planes) y los protagonistas sólo parecen estar esperando a que llegue su destino, tomando torpes decisiones para tomar conclusiones apresuradas.


Básicamente, parece que R.R. Martin le confesó a los creadores el final de la serie sin decirles lo que sucedía a la mitad, dejándolos con un caos que no pueden resolver por su propia cuenta. ¿No nos crees? Tan sólo observa la mitad de las críticas de la serie; todas apuntan al mismo error.



De igual forma, visualmente Game of Thrones pasó de ser hermosa a confusa y sin identidad, tal como una película de Marvel... De nuevo, si vemos los primeros episodios, y aún hasta la quinta temporada, el trabajo fotográfico de los encargados es de respetarse. Aprovechando los elementos CGI que caracterizan la serie, podían crear imágenes increíbles, escenarios de fantasía y encuadres que revelaban mucho sobre los personajes. Cada uno se envolvía con su entorno que le daba un significado más fuerte a sus acciones.


Si notamos la séptima temporada, los involucrados parecen más personajes de cómic, lo cual es irónico ya que se supone que estamos viendo el desarrollo de la historia con saltos que van de semanas a meses y no vemos un extremo cambio en cómo se ven. Si observamos el pasado, es posible notar el detalle que se les imprimía. Quizá podemos adjudicarle este error al presupuesto involucrado al CGI, el cual, irónicamente no se ve tan perfecto. Aunque logra crear una ilusión; no parecieron encontrar esa línea entre realidad y fantasía, haciendo que algunas escenas parezcan un desastre visual.



Fue un mal año para la serie. En contraste, Stranger Things parece aprender de los errores ajenos y este año lo demostró.


Claro, esta serie va apenas en su segunda temporada y aún tiene mucho por delante, sin embargo, definitivamente este año superó a Game of Thrones, haciendo todo lo que mencionamos de una forma no majestuosa pero sí apropiada para crear algo impresionante. Aunque podríamos pensar que un trabajo de este tipo depende absolutamente del pasado para complacer a la audiencia, los guiones de esta temporada mostraron que la obra no es un homenaje, es sólo una serie que hace obvias sus influencias. No repiten el pasado y crean algo nuevo; tal como lo hizo GoT en su tiempo, usan como ejemplo otras obras e incluso hechos históricos y logran darle un giro contemporáneo, más apropiado a las audiencias. Mientras que GoT pasó de tener guiones predecibles y condescendientes, Stranger Things hizo lo contrario.



De igual forma, guionistas han demostrado poder manejar lo que tienen en manos sin abusar de las referencias. Los de GoT dependían completamente del trabajo de Martin y, de hecho, sus cambios a las novelas fueron criticados; al quedarse sin una fuente, la magia desapareció. Stranger Things hace que los chicos evolucionen lentamente y se aprovechan del hecho de que podemos verlos crecer, GoT desaprovechó ese recurso, esta temporada especialmente, ya que sus personajes parecen caricaturas o figuras de cómic.



En cuanto a fotografía, el trabajo que ha logrado, es superior al de GoT, al igual que su diseño de personajes y de producción. Los escenarios y la gama de colores que usa para evocar épocas y sentimientos se mantiene lineales, y las pequeñas alteraciones son muestra de una madurez y de la lenta evolución del universo; es hipnótica e incluso parece más innovadora. Lo importante es que mantiene la identidad de la serie. Si observamos las primeras temporadas de GoT existe un balance; la última se asemeja al Batman de Tim Burton y aunque podría justificarse con el hecho de que "el invierno ya llegó", no es motivo para dejar de preocuparse por el contexto en el que se encuentran los personajes.



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Quizá los puntos que probamos hoy se vean reflejados en la premiación de los Globos de Oro. Ambas están nominadas a la mejor serie, pero Stranger Things tiene más nominaciones, demostrando que este año fue mucho más exitosa e hizo que el mundo finalmente se olvidara de tantos dragones, batallas y ropas medievales para pasar a un tipo diferente de caos.


TAGS: Netflix Series de tv crítica cinematográfica
REFERENCIAS:

Alonso Martínez


Editor de Cine

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