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4 remakes que sí vale la pena ver porque son mejores que sus originales

Cine 4 remakes que sí vale la pena ver porque son mejores que sus originales



Los remakes son un tema delicado para los amantes del cine. Cuando la obra original es tan buena suele generar expectativas demasiado altas con su nueva versión, las cuales no siempre se cumplen. Entre novatos entusiastas y puristas y necios cinéfilos se debaten el veredicto acerca de la calidad de una obra que, en teoría, lo que busca es rescatar y homenajear un referente anterior que marcó la historia. En la mayoría de las ocasiones los remakes son un fracaso, por la mala dirección, el reparto, o simplemente porque no alcanza el nivel artístico de la original. Sin embrago, existen casos de remakes tan buenos como el filme original, e incluso algunos han superado todas las expectativas y han dejado una huella inmensa en la cinematografía mundial.

A continuación 4 remakes que les hacen honor a sus predecesoras.

La chica del dragón tatuado (David Fincer, 2011)





Adaptación de la obra Los hombre que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson, y la producción sueca homónima dirigida en 2009 por Niels Arden Oplev, La chica del dragón tatuado es consistente con la calidad estética y técnica de la original. Mantiene la esencia cruda de la historia y, visualmente, tiene su mérito. La cinta sumerge al espectador en su trama, que es extensa y llena de diálogos.


Scarface (Brian De Palma, 1982)





La famosa Scarface, que popularizó en los 80 las historias de mafiosos, no es ni más ni menos que un remake de la obra homónima de 1932, protagonizada por Paul Muni en el papel de Tony (en la del año 83 el personaje es cubano y su nombre es Tony Montana) y dirigida por Howard Hawks. La versión de De Palma tiene aspectos significativamente más desarrollado, como el personaje principal y la estructura del guión.


The Thing (John Carpenter, 1982)





The Thing, o La cosa de otro mundo, como se tradujo comúnmente, cuenta en realidad con dos remakes. La más reciente es de 2011, protagonizada por Mary Elizabeth Winstead y dirigida por Matthijs van Heijningen Jr. A dicha producción le antecedió la versión más conocida, dirigida en 1982 por John Carpenter y protagonizada por Kurt Russel. Sin embargo, la cinta original es un clásico de 1951 dirigido por Howard Hawks. El maquillaje y efectos especiales cortesía de Stan Winston en el remake de Carpenter son sobresalientes. La cinta se apega a la esencia del verdadero clásico de horror donde el desarrollo y el tiempo hacen que te espantes con el más mínimo ruido.


12 monos (Terry Gilliam, 1995)





Un guión sobresaliente, un ritmo sostenido, diálogos inteligentes y divertidos, pero sobre todo un buen reparto con un verdadero poder dramático. Podríamos decir que 12 monos es entretenida en cuanto balancea lo filosófico con la ciencia ficción y la violencia representativa de Hollywood. Pero la cinta es en realidad un remake del corto experimental La jetée (Chris Marker, 1962), que trata sobre un viajero en el tiempo, tal como en la cinta protagonizada por Bruce Willis y Brad Pitt. La versión de Gilliam es bastante abierta y se basa en gran medida sobre la misma historia, pero con importantes diferencias.

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Aunque un remake puede superar e incluso trascender la versión original de una película, no siempre quedan bien, ni en taquilla ni en el criterio valioso de los espectadores, especialmente cuando se trata de clásicos del terror.


Referencias: