La película que te enseñará a vivir tu adolescencia para no arrepentirte en el futuro

Te presentamos la reseña de La Juventud, película italiana de Paolo Sorrentino que se centra en el retiro profesional de un director de orquesta hacia el final de su vida. Una historia que te cambiará la manera de ver la vida, el amor y la nostalgia.



—¿Sabe lo que le espera fuera de aquí?  

—No. ¿Qué? 

—La juventud.


En 2013, el director italiano Paolo Sorrentino la hizo maravillosamente con La gran belleza, película que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera, como también en los Globos de Oro y los premios BAFTA. Literalmente fue una gran, gran belleza. A los dos años siguientes estrenó su película La Juventud en el Festival de Cannes de 2015, compitiendo por la Palma de Oro y siguiendo una metodología parecida a su anterior película, en cuanto al guión y estética, tan típica de él y que ha logrado que sus obras sean una verdadera delicia. De igual manera, el resultado fue algo grandioso y poético.


La giovinezza —en su idioma original— es un filme que se centra en el retiro profesional de un director de orquesta hacia el final de su vida, pues ha decidido jamás volver a dirigir por una razón personal que se sabrá conforme avanza la historia. Es por ello que ha decidido pasar unas vacaciones en los bellos paisajes postrados a las faldas de los Alpes Suizos, junto a su hija y otros amigos artistas, cada uno cargando con sus propios dilemas y luchas. La Reina Isabel ll manda una petición al viejo Fred Ballinger, el protagonista, para que le realice una visita, ya que desea escucharle dirigir sus piezas, sobre todo una en especial que Fred compuso hace tiempo (Simple Song #3), y que ahora detesta, por serle la más sencilla y la que más gusta a la gente; pero también por resultar la más bella y por lo mucho que le significa personalmente. Él rechaza la invitación, la reina no desiste, pero él sigue en su posición de no ceder, pues afirma que se ha retirado: ya no dirige, ya no produce, se limita a ver pasar la vida y el tiempo; a recordar, a esperar lo que tenga que venir cuando uno se convierte en viejo y no queda nada más que la nostalgia, y a veces el miedo.





Es inevitable pensar en la vejez como un acercamiento a la muerte, y quizá puede que esto aterre, pero aterra más la enfermedad o el llegar a un punto en el que uno comience a olvidar todos sus recuerdos, su historia, cada una de las experiencias vividas, y entonces se pasa a ser nada; porque lo que no tiene pasado quizá no sea siquiera presente. Y como todos somos memoria, la falta de ella agota el sentido de todo, la razón de ser y la esencia personal. Es ese el miedo principal de la película: olvidar todos los recuerdos, que conlleva a la muerte del alma. Pero también se habla del amor y el dolor que en él viene, a veces, implícito: en los celos, en la traición y el olvido; se habla del estancamiento inspiracional durante la creación artística, criticando por igual la basura comercial que trata de lucrarse con máscaras superficiales, falsas y bellos cuerpos que carecen de talento; se habla de la melancolía del ser humano, logrando contagiar al espectador de este sentimiento que resulta ser quizá el más conmovedor de todos; nos inyecta nostalgia, nos inyecta amor, nos inyecta vida.


La Juventud resalta las actuaciones de Michael Caine y Harvey Keitel, y con una banda sonora increíble que encaja perfectamente con las emociones de todos los personajes, sus pensamientos e historias; porque al final, todo eso es lo único que de verdad importa en nuestro paso por el tiempo, ese que resulta breve y del que puede hacerse la cosa más bella, o bien, la cosa más triste y sola. El decidir sólo depende de nosotros.





El guión de la película está lleno de frases profundas, reflejadas en escenas, tanto estética como emocionalmente, que te presentaremos a continuación:


“Me pregunto qué le pasa a la memoria con el tiempo. No puedo recordar a mi familia. No recuerdo sus rostros ni cómo hablaban. Anoche miraba a Lena mientras dormía y pensaba en esas miles de pequeñas cosas que he hecho por ella como su padre. Y las hice deliberadamente para que las recordara cuando creciera. Pero con el tiempo no recordará nada”.


*


—¿Ves esos dos? Se están enamorando, pero aún no lo saben.

—¿Cómo lo sabes?       

—Lo sé porque sé todo lo que hay que saber sobre el amor.      

—Tal vez algún día puedas darme algunas lecciones.    

—Ahora es tarde.





—¿Podría ponerse boca arriba? Luego del dolor viene el placer.

—Y luego el dolor otra vez.


*


“La inspiración es una mentira. No existe la inspiración, solo la fermentación”.


*


“La verdadera tragedia y créeme, es una verdadera tragedia, es que ni siquiera recuerdo si me acosté con Gilda Black”.





“Lo único que comprendo es la música. ¿Y sabes por qué? Porque no necesitas palabras, ni una experiencia para comprenderla. Sólo es”.


*


“En toda buena amistad, sólo se dicen las cosas buenas”.


*


“¿Sabes qué haré, Fred? Comenzaré otra película. Dices que las emociones están sobrevaluadas, pero son tonterías. Las emociones son todo lo que tenemos”.


*


“Esperé hasta el horario de visita para venir a verte. No saben, Melanie. Los hijos no saben sobre las malas experiencias de los padres. Claro, conocen ciertos detalles, elementos impresionantes y saben lo que deben saber para estar de uno u otro lado. No saben que temblé la primera vez que te vi en el escenario. Toda la orquesta a mis espaldas se reía de que me enamoraba de mi fragilidad inesperada. No saben que vendiste las joyas de tu madre para ayudarme con mi segunda pieza cuando todos me rechazaban y decían que era un músico insolente y poco elegante. No saben que tú también, y tenías razón, pensabas que era un músico insolente y poco elegante en ese momento. Y lloraste tanto no porque habías vendido las joyas de tu madre, sino porque habías vendido a tu madre. No saben que estuvimos juntos tú y yo a pesar del cansancio, del dolor y de las dificultades. Melanie, no deben saber nunca que a ti y a mí, a pesar de todo, nos gustaba pensar que éramos como una canción simple”.


*


—Ven a mirar. Escucha. ¿Ves esa montaña?     

—Sí, parece muy cercana.        

—Exacto. Eso es lo que ves cuando eres joven. Todo parece muy cercano. Es el futuro. Y ahora... eso es lo que ves cuando eres viejo.        

—Todo parece muy lejano.        

—Eso es el pasado.





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Referencias: