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Por qué "The Rain", la nueva serie de terror de Netflix, no es tan buena como esperábamos

9 de mayo de 2018

Aglaia Berlutti

La nueva serie de terror en Netlix, "The Rain", carece de la profundidad suficiente como para asombrar o aterrorizar.



Se ha insistido en más de una ocasión: la televisión atraviesa una “etapa dorada” que ha convertido la pantalla en una herramienta y un reflejo de la cultura actual. En especial para la cadena Netflix, la originalidad parece ser una premisa imprescindible al momento de comprender el futuro no sólo de la plataforma, sino de la propuesta de contenido que presenta. Por ese motivo, la mayoría de sus recientes productos televisivos se enfoca en lo novedoso, si analizamos la forma como Netflix asume su oferta como productora de algo más que series y películas de género. Para la cadena, es de enorme importancia asumir el peso y la concepción de la llamada “Edad de Oro de la televisión” como una nueva reflexión de la cultura pop, pero también como una ventana hacia lo que un nuevo lenguaje creativo puede ser. Entre ambas cosas, Netflix tomó la voluntaria decisión de crear y construir su propio lenguaje, una experiencia novedosa sobre lo que la pantalla chica puede ofrecer.





Por eso, los más recientes productos de Netflix son una mezcla entre la originalidad y también un tipo de experimentación muy precisa. Desde Dark (2017) hasta el estreno mundial de Aniquilación (2018) de Alex Garland, Netflix se ha convertido en una ventana para el análisis de las nuevas tendencias; pero sobre todo, una forma de romper el habitual esquema norteamericano como propuesta única. De allí la tendencia de la cadena a incluir series de factura internacional que brindan una visión renovada de los formatos tradicionales. Primero con 3% —una de las primeras series latinoamericana incluida en el catálogo del canal— y después con Dark —de producción alemana y que contó un resonante éxito de público y de crítica—, Netflix parece decidida a crear una versión de la televisión que abarque una tendencia original sobre la propuesta internacional. Con The Rain —primera serie original danesa de la cadena—, Netflix intenta recrear una percepción sobre el suspenso y una insólita versión sobre la realidad convertida en una percepción del miedo sin rostro. No obstante, a diferencia de 3% y Dark, el resultado dista mucho de tener el peso y la calidad de un producto lo suficiente sólido como para sostenerse por sí mismo, lo que convierte a The Rain en un intento fallido de construir una versión del mal.





Tal vez se trata de que la premisa de la serie ya no resulta original, luego del éxito resonante de series como The Walking Dead y su spin-off Fear The Walking Dead. Por supuesto, en The Rain no hay zombies al acecho, pero sí el mismo clima malsano y post-apocalíptico, basado en un fenómeno destructor que no sólo devastó a la humanidad, sino que convirtió a los pocos supervivientes en solitarios luchadores. Se trata de una distopía a mitad de camino entre el drama íntimo, pero que intenta subvertir el orden habitual de historias semejantes. En esta ocasión, los sobrevivientes a la tragedia sin nombre no luchan únicamente contra el horror de lo que sea que les amenace, sino contra su propio instinto de destrucción y violencia. Como si la naturaleza humana, convertida en una concepción del bien y del mal ético llevado a un nivel por completo nuevo, pudiera ser también un monstruo invisible a vencer.


Bajo la producción de los cineastas daneses Jannik Tai Mosholt, Christian Potalivo y Esben Toft Jacobsen, The Rain avanza con excesiva rapidez, lo que hace que los personajes parezcan apenas comprensibles en sus motivaciones y reflexiones. La primera escena —con un grupo de estudiantes aterrorizados por la posibilidad de una cercana y espectral lluvia— carece de la solidez suficiente como para analizar el miedo conjuntivo como algo más que una amenaza. Con un guión apresurado, ambivalente y por momentos confuso, The Rain es incapaz de meditar sobre el terror como un elemento vinculado directamente a la identidad de quienes lo padecen. La lluvia tenebrosa en The Rain actúa como catalizador de la idea del miedo, pero incluso cuando descubrimos que es el vector transmisor de un virus mortal capaz de matar de forma rápida y horrible, la revelación no causa mayor sorpresa ni tiene la suficiente contundencia para construir una mirada del miedo y la amenaza creíble. The Rain carece de verosimilitud, pero lo que es aún peor: parece lidiar con serios problemas de argumento, como para sostener un misterio que en realidad no lo es tanto, o al menos carece de la profundidad suficiente como para asombrar o aterrorizar. En una de las escenas centrales del primer capítulo, las gotas de lluvia —ese vehículo imprevisible de un mal inquietante— se asimila como una percepción rápida de lo que vendrá. Pero el juego de cámara y de efectos digitales no engloba el peligro que se anuncia. Observadas desde lo alto, las gotas de lluvia son un anuncio de algo inquietante, que no termina de definirse de inmediato. La lluvia, que el argumento engloba como un castigo bíblico, enumera el horror como si se tratara de una mirada omnisciente sobre el mundo desvalido y sumido en el terror. Pero la escena —y su simbología— carece de sustancia y profundidad suficientes para dar resultados.





En realidad, la serie es incapaz de decidirse entre el miedo y la percepción de la desgracia como un hecho emocional. El peso de la tensión y el miedo se alivia por la ternura que se profesan los personajes unos a otros. No obstante, el vínculo entre ellos no es lo suficientemente fuerte —o el guión no profundiza demasiado en sus rigores y particularidades— como para que resulte de real importancia para comprender la totalidad de la trama. De la misma manera que otras series basadas en la distopía y la caída del mundo tal y como lo conocemos, la historia toma aires trágicos y heroicos cuando los personajes deben abandonar el búnker en el que han sobrevivido para enfrentarse al mundo más allá. De pronto, la historia mínima y doméstica se abre espacio hacia algo más elemental y, sobre todo, conocido. Los clichés abundan en medio de las relaciones interpersonales incompletas, ambiguas y sin la suficiente firmeza como para que el argumento pueda transcurrir con meridiana coherencia. De la noción de lo íntimo y claustrofóbico —el pequeño espacio consagrado al amor familiar que de pronto se destruye para abrirse a un exterior peligroso y agreste—, The Rain no logra unir ambas visiones sobre la tragedia sin nombre que acaece, y mucho menos sostenerla con cierta coherencia estructural.





Con su paleta de colores grisácea y oscura, tiene una eficiente puesta en escena que logra sobrellevar por momentos los problemas del guión, pero no siempre es suficiente. Tal pareciera que el escenario —cuidadosamente reconvertido en una pieza clave para comprender la gran cantidad de preguntas sin respuestas— se analiza como una percepción básica del miedo como personaje invisible dentro de la narración. De la misma forma que en Dark, hay más preguntas que respuestas, lo que hace que la serie se desarrolle a cierto ritmo pausado sin prodigarse demasiado ni expresar una idea clara de hacia dónde se dirige. Pero mientras en la serie alemana las pocas respuestas son analogías puntuales sobre el temor y el poder convertidos en herramientas de batalla contra la incertidumbre, en The Rain la disolución de la identidad de los personajes no tiene otro sentido que la asimilación evidente del bien y del mal como percepciones éticas. Los sobrevivientes luchan entre sí, interactúan en medio de conflictos más o menos complejos y, sin embargo, la serie no logra remontar la cuesta del interés y permitir una empatía con las situaciones que atraviesan los personajes.


Sobre todo durante sus primeros capítulos, The Rain nos recuerda de manera inevitable a otros programas y películas al uso. Sobre todo a la franquicia Cloverfield, la cual es deudora en al menos sus momentos más intensos y en la trama floja. Tal vez eso sea lo más preocupante en una serie que aspira a crear una mirada fresca de la distopía y el miedo al futuro: lo reconocible que resulta y, sobre todo, lo carente de originalidad y buen pulso para contar una historia que ya es conocida por buena parte de la audiencia. Al final, The Rain resulta tan predecible como caótica, y sin duda es una mezcla poco afortunada de referentes sin ningún tipo de orden ni concierto. Y este es quizás el “pecado” más grave que pueda achacarse a un producto televisivo en medio de una época llena de ideas novedosas y en constante evolución argumental.





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La imaginación de los grandes cineastas nos puede llevar a conocer futuros aterradores, pero si eres de los valientes que no se preocupan por el mañana, aquí te compartimos las 7 mejores películas de Ciencia Ficción que puedes ver en Netflix.



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Aglaia Berlutti


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