Salvador Dalí y su romance surreal con el cine

Salvador Dalí y su romance surreal con el cine

Por: @MarianaTiquet -


“Un sueño itinerante capaz de ofrecer nuevas posibilidades”.

–Salvador Dalí

 

Salvador Dalí fue uno de los máximos exponentes del surrealismo. El hombre que tenía métodos extraños para poder transmitir al mundo real el de los sueños y que creía ser la reencarnación de su hermano mayor, fue sin duda un personaje que marcó a la historia del arte. Un hombre que buscó a toda costa brillar y destacarse del resto, muchas veces por sus pinturas oníricas pero también por sus afirmaciones excéntricas y muchas veces polémicas.

Dentro de la obra de Dalí podemos encontrar pinturas como El Enigma de Hitler que causó controversia al hacer una oda al hombre del Tercer Reich, lo que le costó su puesto dentro del grupo de surrealistas liderado por Bretón. El español no sólo estaba obsesionado con Hitler, también lo estuvo con el músico Alice Cooper, a quien admiraba, y con el erotismo en general.

Salvador Dalí y su romance surreal

Pero además de todos los importantes artistas que lo rodearon en vida y que fueron participes de las excentricidades del surrealista, estuvieron aquellos hombres que destacaron por las imágenes en movimiento. El cine atrapó a Salvador Dalí, quien consideraba que a través de éste era mucho más fácil ligar el mundo de los sueños con el de la realidad. El cine aportaba nuevas posibilidades, algunas únicas que la pintura no podía recrear.

Dalí buscó la forma y la encontró, si bien su participación cinematográfica no es lo que destaca dentro de su carrera, vale la pena conocer un poco más de esta parte de su vida por el interés y amor que tuvo hacia el séptimo arte.

dali bunuel
Alfred Hitchcock y Salvador Dalí

Un perro andaluz (Un chien andalou, 1929) es el cortometraje, con una duración de 17 minutos, que fue realizado por la dupla de surrealistas: Luis Buñuel y Salvador Dalí. Buñuel estuvo a cargo de la dirección y producción de éste, mientras que Dalí se encargó de realizar el guión. Este proyecto surgió cuando Dalí invitó a Buñuel a pasar unos días en su casa de Figueras. Ahí, el último le contó sobre un sueño particular de una luna y una cuchilla de afeitar que cortaba un ojo, y Dalí compartió también aquello que había sucedido en el mundo onírico. En el sueño de Dalí un grupo de hormigas habían formado una mano. De la unión de ambos sueños nació algo mágico; una historia surrealista, oscura y única. Un perro andaluz había surgido y también había nacido el amor de Dalí hacia el cine.



Tiempo después, también de la mano de Buñuel, colaboró en la cinta francesa La edad de oro (L'âge d’or, 1930). Es la cinta surrealista por excelencia, pues fue filmada en un importante contexto histórico para Buñuel. Éste ya era parte del grupo de surrealistas cuando decidió realizar el filme, por lo que es más fácil encontrar elementos que nos recuerdan al mundo onírico. Las imágenes son un tanto impactantes y están llenas de metáforas que invitan al espectador a ir a nuevos mundos. Se trata de una colaboración entre Dalí y Buñuel, resultado en parte de aquella conversación que tuvieron tiempo atrás en Figueras. Dalí de nuevo se encargó del guión al lado de Buñuel, mientras que éste se dedicó a dirigir la cinta. Las obsesiones, los sueños y el mundo interior se exterioriza en este filme que rompe con lo que se había realizado anteriormente. Si bien no era su propósito hacer una cinta surrealista, la realidad es que ninguno de los dos podía escapar de los sueños, pues estos los perseguían en todos los momentos de sus vidas.



Además de la intensa amistad entre Dalí y Buñuel, el pintor también estuvo relacionado con el hombre que conocemos como el padre del ratón más famoso. Walt Dinsey, creador de una de las empresas más grandes de la actualidad y que ha sido la responsable de muchas de las sonrisas de los niños, mantuvo también una estrecha relación con un hombre que también amó el mundo de los sueños, aunque estos eran un poco más oscuros.

En 1945, ambos realizaron un cortometraje que no se lanzó sino 58 años más tarde. Destino es un corto que contó con la participación de Dali y John Hench en el guión y cuya música fue compuesta por el mexicano Armando Domínguez e interpretada por Dora Luz. Lamentablemente, con la Segunda Guerra Mundial, el proyecto se abandonó y económicamente se complicó. Esto dejó al corto en el olvido hasta 1999, cuando el sobrino de Walt Disney, Roy E. Disney, decidió que valía la pena retomarlo. Así, más de 20 animadores trabajaron para dar vida al guión de Dalí y Hench y terminar la producción del corto. En 2003, el mundo pudo ver la colaboración en un cortometraje que recibió la nominación en los premios de la Academia. Una nominación que lamentablemente el pintor surrealista no pudo presenciar.



También en 1945, Dalí se vio envuelto en otra cinta de uno de los grandes cineastas. El maestro del suspenso retomó la novela escrita por Hilary St. George Saunders y John Palmer para realizar la cinta Spellbound. El argumento del filme de Alfred Hitchcock gira alrededor de una clínica psiquiátrica en la que se vive un ambiente frío y distante. Pero, ¿donde entra Dalí en este filme? El surrealista fue el encargado de decorar la escena más famosa del filme. Cuando los doctores del psiquiátrico quieren analizar los sueños de un Dr,, el mundo onírico que vemos alrededor es obra de Salvador Dalí.






Lamentablemente, al igual que los sueños tan profundos pero que rápido llegan y más rápido aún se disuelven, el cine fue un experimento onírico que se deslizó de las manos de Dalí. Un sueño capaz de dotar al mundo de posibilidades que invitan a todos a soñar.


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