Altered Carbon, la serie de Netflix que muestra una aberrante visión filosófica sobre la inmortalidad

La trama de Altered Carbon se plantea a 300 años de la actualidad.

La inmortalidad ha sido uno de loas posibilidades más buscadas por la humanidad desde el principio de los tiempos. Conservar la vida para continuar con un legado, dictadura, filosofía o cualquier otra cosa y librarse de las garras de la muerte ha sido uno de los deseos más añejos del hombre. Por consecuencia este concepto también ha servido de inspiración para enmarcar diversas historias literarias, cinematográficas y televisivas, como Altered Carbon (Laeta Kalogridis, 2018), la más reciente serie de Netflix y uno de los diez estrenos de febrero que valen la pena.

En ella se retrata una distopía en la cual es posible cambiar de cuerpo como si se tratara de ropa. La conciencia puede transferirse a una pila y colocarse en cualquier funda para asegurar su perduración y posiblemente alcanzar la inmortalidad si se tienen el cuidado y los recursos necesarios.



En esta realidad planteada a 300 años de la actualidad, Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un prisionero encerrado en su pila por 250 años, vuelve a la vida para tratar de resolver el asesinato del millonario o mat (término empleado para llamar a los adinerados) Laurens Bancroft (James Purefoy) y de esa forma recuperar su libertad a costa de la verdad. En el transcurso conoce a la oficial Kristin Ortega (Martha Higareda), una liberal y perspicaz policía quien por conveniencia personal se ve involucrada en la trama.



Basada en la obra literaria homónima escrita por Richard Morgan, Altered Carbon es una producción tipo cyberpunk (distopía futura con alta tecnología y mala calidad de vida). Utiliza la desesperanza como una de sus armas más poderosas, en medio de una sociedad enviciada con placeres eróticos prácticamente ilimitados y con la utilización de la realidad virtual no sólo como un medio de entretenimiento, sino de tortura.



Uno de sus puntos más fuertes es la historia. Si bien tiene similitudes con las cintas de Blade Runner, dista de ella en la profundidad de la misma por su consistencia y toques poéticos plasmados en frases que invitan a la reflexión de la sociedad actual. Es de esas tramas en las que toda la atención del espectador es requerida para no perder el hilo de los sucesos, debido a los cambios repentinos en los cuerpos, conexiones entre los personajes, el tiempo en el que se desarrollan algunos hechos y demás. Pero una vez entendido el planteamiento, las sorpresas aparecen en forma de traición, venganza, individuos que parecía estaban muertos y explicaciones detalladas sobre diversas conjeturas.



Aunque, como la mayoría de las producciones de ciencia ficción, esta serie también tiene su lado inverosímil, alejado de toda explicación lógica, aún inmerso en la fantasía de lo contado, hay momentos en que la credulidad de la audiencia es puesta a prueba con escenas de acción, situaciones informáticas y salvaciones de último minuto cuando todo parecía desmoronarse.



Altered Carbon es una apuesta fuerte de Netflix por encontrar a su nueva “gallina de los huevos de oro” después de haberlo hecho con varias series originales como House of Cards, Black Mirror y Orange Is The New Black. Contrario a la apelación de la nostalgia, el incierto futuro y avance tecnológico enmarcan una explosión aberrante y filosófica de la humanidad jugando con los límites de su existencia y asegurando su preservación por el resto de los días.

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Otra serie en Netflix que vale la pena ver es The End of the F**king World.


Referencias: