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Dear White People: la serie de Netflix que te pondrá incómodo porque cuestionará tus privilegios de blanco

10 de enero de 2018

Luis de León

¿Que importa más, las acciones o la intención de estas?


La serie Dear White People es un resultado interesante tanto por su contenido como por su carta de presentación a nivel de entretenimiento. Es, en definitiva, una serie polarizante, crítica y difícil de procesar si no se tiene una mente abierta o, al menos, si no estamos dispuestos a abrir un pequeño espacio de duda ante la burbuja aislante de problemas que ciertos sistemas han creado para nosotros.


Lo extraño es que no es nada nuevo el concepto, la serie es una adaptación en formato televisivo de una película independiente homónima del 2014, pero de manera irónica es la nueva versión la que logra un desarrollo mucho más humano y una exposición al debate de una forma más lograda. La pregunta que se plantea: ¿es la intención de un acto puramente determinante para juzgar al individuo?


Para ejemplificar esto, los episodios narran "las aventuras" de un grupo de estudiantes afroamericanos y determinados momentos en los que su moral o la de quienes los rodean es puesta en duda, se enfocan en la progresiva tensión racial que escala en el campus de la prestigiosa universidad privada a la que asisten, todo debido a una serie de protestas raciales y malentendidos presuntamente "inofensivos".



La razón que hace a la serie muy superior a su versión cinematográfica, se debe a su capacidad de tomarse el tiempo para explorar muchas de las ideas que plantean sus personajes en situaciones que necesitan de mayor contexto, y representar el peso que todas estas acciones tienen tanto en su vida personal como en un esquema social. En la película la historia se siente tan condensada que su tema resulta muy directo e incluso no te permite desarrollar empatía por sus protagonistas. De hecho, el grupo de gente parece más antipática y conflictiva, quienes no dejan de ser también "privilegiados" a su manera y opacan la nobleza de sus ideales.


En cambio, en la serie se presenta una historia contada de manera coral pero mucho mejor planteada, explora sólo un punto de vista por episodio, lo que mejora a nivel narrativo. Cada episodio lo protagoniza un personaje en específico, se vale de trucos y artimañas como el uso de la voz en off, la ruptura de la cuarta pared y la ejemplificación de escenas imaginarias.


Todo hecho con el fin de presentar un producto mucho más "estilizado" que resulta muy atractivo de manera visual, pero que al mismo tiempo no huye ni esconde su complejidad política o social, a pesar de que parezca que pueda estar dejándose llevar por la superficialidad estética. De hecho, la cuestión principal del conflicto de toda la serie se manifiesta de una forma casi implícita. Se cuestiona sobre lo que es moralmente correcto y qué es lo que debe predominar para juzgar la moral de una persona: ¿son sus acciones o la intención que viene detrás de éstas?



Es entendible la cantidad de opiniones conflictivas que puede generar la serie, ya que logra dar con la complejidad de querer intentar ver un mundo dividido en blancos y negros, pero sin grises ni matices. Sería simple decir que expone un escenario en el que "todos los blancos son malos", pues está lejos de su verdadero significado; quizá podría equipararse al tan debatido final de Do the right thing de Spike Lee. Hay una ambigüedad latente en aquello que se puede considerar "correcto". Lo cierto es que los diferentes puntos de vista y personajes hacen justicia a los ideales que representan, reconocen que incluso ellos poseen fallas en su manera de pensar, lo que los hace más accesibles emocionalmente. Algunos episodios son tan emotivos y cargados de tensión que gozan de una calidad cinematográfica envidiable. Uno de los mejores capítulos fue dirigido por Barry Jenkins, director de la película ganadora del Oscar Moonlight.


Más que persistir en el debate racial, se trata de un llamado de atención a la sociedad. Al igual que Get Out de Jordan Peele, el racismo no necesariamente proviene por el uso de un término peyorativo, existen múltiples formas de ofender a otros, incluso siendo condescendientes o "liberales" ante el tema.



El problema del racismo persiste aún cuando nos cueste admitir la prevalencia de algún prejuicio por nuestra parte, pasa también en los lugares más recónditos o que gozan de mayor estatus social en los que se vende en exceso una imagen de "inclusión racial". Al final se trata de dar una bofetada a las instituciones que se regocijan de implementar lo que es "políticamente correcto" para ellos. Es adictiva, fascinante y sumamente recomendable. Aun así, viene con una etiqueta de advertencia, puede llegar a ser incómoda y al mismo tiempo fomentar más el debate en vez de pretender extinguirlo.



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Aún en pleno siglo XXI existen muchos prejucios y pensamientos que hacen que nos estanquemos como sociedad, que no avancemos para logra un verdadero cambio de ideas, tal como lo experimentaron las mentes brillantes del mundo que el racismo se encargó de borrar de la Historia o como afirma un poema "el racismo nos vuelve extranjeros en nuestro país".

TAGS: Cine de arte Recomendaciones de Netflix Series en Netflix
REFERENCIAS:

Luis de León


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