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Razones por las que no deberías acostarte con extraños cuando viajas

5 de julio de 2018

Diana Garrido

Ella sólo quería sexo casual, pero se topó con el chico equivocado.



Viajar es el sueño de toda persona libre. No hay nada que cause más emoción que conocer lugares diferentes, encontrarse con uno mismo y hallar satisfacción en otras formas de vida. En verdad resulta gratificante y placentero, en especial cuando se acompaña de diversión y el descubrimiento de un sinfín de aventuras.


El sexo está incluido en esa definición de diversión. Hablemos claro, ¿quién no ha deseado tener una buena sesión de pasión sin freno en otro país? No es una simple fantasía sexual, es una práctica que poco a poco ha ido en aumento en el mundo. Para nada es extraño que en el itinerario del viajero esté "tener sexo con alguien local" y a decir verdad, es tan normal que ha dejado de representar un peligro para cualquier persona.


O eso pensamos.



Syndrome Berlin es el claro ejemplo cinematográfico de que a pesar de vivir en el siglo XXI, de tener una mente mucho más abierta y de pertenecer a una generación en la que nos es fácil comunicarnos y tomar todo más a la ligera (o con más intensidad), seguimos bajo el peligro latente de cualquier evento y cualquier persona a nuestro alrededor.


A pesar de tener comunicación inmediata, información precisa y diversos medios de comunicación, seguimos corriendo el mismo peligro como ejemplifica Clare (Teresa Palmer), una mujer que llega a Alemania por circunstancias profesionales. Como cualquier joven periodista, es curiosa e intensifica su hambre de conocimiento cuando se da cuenta que en Berlin hay una propuesta interesante para un reportaje que planea hacer.




Como cualquier turista, la chica titubea un poco al pasear entre las calles, tiene curiosidad y a la vez miedo, pero también conserva un hilo de confianza en que lo logrará, al final es una mujer fuerte capaz de todo. Esa es una de las premisas principales: la fortaleza de una mujer y la denuncia de los feminicidios en el mundo, así como el hecho de que todas somos (o nos creen) vulnerables.


Ante la confusión que ella siente, se presenta un caballero que se ofrece a ayudarla a encontrar seguridad en la gran ciudad. Es como un enviado del cielo para la chica cuya suerte está por cambiar, pero no para bien. Clare debió prevenirse sí, pero ¿en verdad debemos seguir siendo nosotras las precavidas? ¿no pueden haber simplemente un poco más de humanidad?





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Razón 1: Querrá llevarte a su casa y ese —evidentemente— no es terreno neutral


Sin embargo, Clare, en el afán de pasar un buen rato con el amable y atractivo chico de nombre Andi (Max Riemelt), accede a visitar su departamento.


Beben, comen se ríen y tienen sexo. Hasta ahí parece normal, pero ¿qué pasa después? En un contexto cotidiano, la diversión continúa o se termina con un orgasmo, al final sólo fue sexo casual. Pero en el caso del filme, es lo que detona toda la paranoia. Para Andi resulta una experiencia única, un verdadero impulso para pedirle que se quede en casa con él. Clare sabe que algo no anda bien.





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Razón 2: No conoces las intenciones detrás de los actos


No es normal que él la llene de detalles si la conoció la tarde anterior y mucho menos que la trate como la mujer de su vida. Esto se termina pronto pues enseguida se torna violento, psicópata y abusivo.


La película muestra el momento exacto en el que Clare se dispone a salir y él, con palabras dulces la convence. Cate Shortland, la directora decidió mostrar el lado oculto de las personas, es decir, el perverso, el incómodo, ese que nadie quiere conocer, pero que todos guardamos en el interior. El problema —y que fue lo que motivó a la directora a plantear un villano con piel de cordero encima— es que empezamos a acostumbrarnos a decir que dicho comportamiento es parte de la naturaleza humana cuando no debería ser justificado.




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Razón 3: Él está en su país, puede moverse con facilidad, tú no


En efecto, Clare no sabe a dónde ir ni con quien acudir porque llega un punto en la trama en la que se da cuenta de que su fiel salvador es un mitómano obsesionado con las mujeres rubias y delgadas, justo como ella.


La directora usó la novela de Melanie Joosten como base para realizar el filme pues, desafortunadamente, es una realidad a la que todas estamos expuestas. Ella cree que la sexualidad debe ejercerse como mejor se desee, pero debe haber una especie de medición personal que ayude a captar las señales de que algo anda mal y eso se soluciona haciéndonos responsables unos de otros, no sólo mujeres entre mujeres dejando a los caballeros aislados. Se estima que la mayoría de los casos de abusos (de cualquier tipo) hacia las mujeres en el mundo implica connotaciones machistas.





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Razón 4: No hay edad, género, creencia o educación que te asegure que no pasará nada


La película denuncia el acoso, los abusos y la tristeza del machismo el cual prevalece, incluso, en los países del primer mundo como Alemania. Así que a través de escenas simples, pero intensas, sombrías, pero claras en cuanto al tema, Cate Shortland hace que el mundo abra los ojos ante las desventajas que tiene el ejercer libremente la sexualidad y vivir, aunque, evidentemente, no tiene porqué ser de esa manera, cada caso es particular.





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Razón 5: Estás expuesta a ETS, infecciones, costumbres, traumas... y mucho más.


A través de las escenas simples y secuencias cortas, el filme no tiene complicaciones ni dotes técnicos dignos de un premio; no obstante, no es es por falta de méritos ni talento, sino por darle más importancia a la historia que revela misterios y preocupaciones, propias de la vida de un adulto joven y claro, recalca el hecho de que una actitud dice más que mil palabras.


Nadie sabe qué ocurre detrás del protagonista o qué lo orilla a comportarse de tal manera, pero tanto en la ficción como en la vida real, las personas como él viven bajo el daño de algo inimaginable y la culpa del comportamiento es enteramente suya al tener que luchar contra sus deseos perjudicando el bienestar ajeno.



Síndrome Berlín no es para nada una película que se queda en un estante. Por el contrario, es una prueba técnica y argumental que intenta más que cambiar la mentalidad de las personas, prevenir y denunciar todo aquello que sigue estando mal en la sociedad en materia de seguridad y bienestar. Así que más que pedirte que no te acuestes con extraños en tu próximo viaje, Syndrome Berlin y su directora te sugiere estar más alerta, detectar señales extrañas y entender que a veces la ficción supera la realidad.

TAGS: Cine de suspenso crítica cinematográfica cine
REFERENCIAS: Film Affinity IMDb

Diana Garrido


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