La serie que muestra por qué la ambición sólo trae dolor y muerte
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La serie que muestra por qué la ambición sólo trae dolor y muerte

Avatar of Cesar Caballero

Por: Cesar Caballero

27 de noviembre, 2018

Cine La serie que muestra por qué la ambición sólo trae dolor y muerte
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Por: Cesar Caballero

27 de noviembre, 2018

A 50 años de la matanza de Tlatelolco, esta serie nos toma por sorpresa y arroja una reflexión sobre los efectos del poder y la ambición en la política nacional.



Ahora que el tema del ejercito en las calles vuelve a estar en el centro de la conversación, tomemos un minuto para recordar una de las ocasiones en que el ejército fue usado como seguridad pública.  El 2 de octubre de 1968, es un día que vivirá en la infamia en la memoria mexicana, pues fue el día en que cientos de estudiantes perdieron la vida en la plaza de las Tres Culturas, y el día en el que el gobierno mexicano mostró su verdadera cara. Una cara que es representada en la serie Un extraño enemigo con el comandante Fernando Barrientos, interpretado por Daniel Giménez Cacho.  


La nueva serie de Amazon, producida por Televisa, nos muestra la secuencia de eventos —tanto sociales, como políticos— que tuvieron que pasar en el país para que la matanza se llevara acabo. Claro, con tintes de ficción para que el drama tuviera para dónde ir. Desde el minuto uno somos introducidos a Fernando Barrientos, hombre que haría cualquier cosa por llegar a lo más alto del poder. Vemos cómo tortura a un individuo en el sótano de la comandancia, para luego ir a besar a su esposa y desearle buenas noches a su hija. La serie se enfoca en este sujeto y su escalada en el poder, pero también nos dice cosas interesantes acerca del mismo poder, de los medios de comunicación y de nuestra sociedad mexicana. 

Nuestro personaje principal mata, engaña, manipula y controla todo a su alrededor para intentar llegar a lo más alto. Su mayor apuesta es con el Licenciado Echeverría, en aquel entonces Secretario de Gobernación. El plan de Barrientos es ayudar a Echeverría para que después él le regrese el favor cuando sea presidente. Pero Barrientos no es el único que busca un pedazo del pastel presidencial, también en la carrera tenemos a Alfonso Corona del Rosal (Regente) y a Emilio Martínez Manautou (Secretario de la Presidencia); y del otro lado de la mesa, tenemos a Estados Unidos representado con Winston Scott, jefe de la estación de la CIA en México. Y como siempre ha sido, en esta carrera el único que nunca pierde es Estados Unidos.  


Barrientos es un hombre controlador y cauto, le gusta saber en dónde están todas sus piezas para poder hacer su jugada. Una de sus piezas clave es Beto (agente infiltrado con los estudiantes). Bien decía Michel Foucault que el poder es una relación de fuerzas, una situación estratégica en una sociedad en un momento determinado. Por lo tanto, el poder, al ser resultado de relaciones jerárquicas, está en todas partes. El sujeto está atravesado por relaciones de poder y no puede ser considerado independientemente de ellas. Beto es el claro ejemplo de cómo las decisiones de hombres en el poder pueden marcar la vida del individuo; y de cómo esta sistematización del poder puede llegar a corromper a una persona. Beto traiciona, manipula y hasta mata a su novia con tal de seguir órdenes. 

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Por otro lado, se nos graba la frase “Hoy fue un día soleado”. Esas fueron las palabras de Jacobo Zabludovsky al inicio de su noticiero la noche del 2 de Octubre. En Un extraño enemigo Barrientos, siendo jefe de la DNS (Dirección Nacional de Seguridad), tiene a su disposición al editor en jefe de un periódico para que imprima lo que él le diga. Además, Barrientos amenaza a un periodista con revelar su homosexualidad al mundo (recordemos que era 1968) si no lee en su programa de televisión un mensaje para unir a los estudiantes. Y soborna a un proyeccionista para que muestre un mensaje a favor de los estudiantes antes de cada película. Claro que la serie no profundiza en el tema televisivo, pero lo que alcanza a salpicar nos muestran a unos medios de comunicación rebasados, amenazados, sosegados. Y cuando uno de esos medios se interpone con la agenda de alguien más, son eliminados. 


En el 68 se magnificaron los hilos de poder del sistema presidencialista priísta, como se revela en la investigación hemerográfica Antología periodística 1968 de Aurora Cano Andaluz, editada por la UNAM. El enfoque editorial de la prensa escrita se redujo a una visión crítica hacia los estudiantes, y a una falta de reflexión profunda sobre las causas reales del conflicto: la ausencia de democracia, la acumulación de protestas sociales, la desigualdad social y el exceso de autoritarismo y violencia del Estado. 

La serie que muestra por qué la ambición sólo trae dolor y muerte 2

Protestas en Paris, la lucha por los derechos igualitarios de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, la guerra ideológica contra el comunismo y la guerra de Vietnam que no parecía tener fin: el mundo estaba cambiando y México no fue la excepción. A las primeras manifestaciones en julio de ese año acudieron cientos de jóvenes. Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150 mil personas; seis días después el ejercito tomo por la fuerza las instalaciones de Ciudad Universitarias y semanas después fue la matanza. 


Barrientos, al notar este cambio sociocultural, decide usarlo a su favor. Él, junto con sus infiltrados y su pequeño ejercito de subordinados, encienden la mecha de este coctel de frustraciones. Comenzó a usar a los americanos y la próxima justa olímpica para obligar a Ordaz a actuar de manera estricta. Al final, Ordaz y Echeverría discuten de lo sucedido en Tlatelolco y llegan a la conclusión de que los estudiantes no les dejaron otra opción, que ellos mismos se lo buscaron por desafiar un gobierno autoritario. Echeverría llega a la presidencia, Beto logra escalar las filas de la DNS, el CNH ha desaparecido y Barrientos tiene un muy buen puesto con el nuevo presidente. Parece que todo iba a salir bien, hasta que, en una especie de “justicia”, los crímenes de Barrientos lo alcanzan: su hijo es asesinado junto con su esposa. Al saber esto, Barrientos voltea a ver a todos los responsables: Ordaz, Alfonso Corona del Rosal, Emilio Martínez Manautou, Procurador García Rivera y, hasta el final, a nosotros, los espectadores. Nosotros somos los últimos responsables de permitir que las cosas llegaran hasta este punto.


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Si quieres saber más sobre los movimientos estudiantiles en México en 1968 y la brutal represión que sufrieron, te invitamos a conocer las fotos ocultas del Batallón Olimpia, o las imágenes inéditas del 2 de octubre.